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Histórica relación del Reyno de Chile/Libro Quinto/XIII

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CAPITVLO XIII.
Delas mavanillas, y milagros, que ha obrado en Chile la imperial Imagen de Nuestra Señora delas Nieues.

HAuiendo hecho memoria dela deuotissima imagen de Nuestra Señora delas Nieues, que està en la ciudad dela Concepcion; seria linaje de ingratitud, no hazerla delas marauillas, y milagros, con que misericordiosissimamente ha fauorecido esta liberalissima Señora al Reyno de Chiles desde sus principios: aunque por hauerse perdido la ciudad dela Ymperial, en cuyo archiuo estauan guardados los autenticos testimonios de cada vno en particular, no podre referir, sino vno, o otro delos mas sabidos, de que me he informado delos mesmos, que se hallaron presentes, olos oyeron de otros, como cosa publica, y sabida de todos, sin contradicion de ninguno: en particular me hallo bien a caso con vn informe, que dio delos que aqui referirè, el Capitan Diego de Venegas Cauallero de grande credito, y autoridad, que se hallò presente en la Imperial a todo lo que refiere en el dicho informe, que hizo a instancia, y peticion de Iuan Palomino persona muy pia, y deuota de esta santissima Imagen, de cuya cofradia es solicito maiordomo, y con su assistencia, y piedad, lleua muy adelante la fabrica dela hermosa capilla, que diximos ya, se le esta labrando en la catedral dela Concepcion y tiene muy lucida, y acrecentada la dicha cofradia.

Entre las otras ciudades, que abrasò; y consumio, en el Reyno de Chile, la furiosa rabia delos Indios, que se leuantaron contra los Españoles, y contra Dios, fue la dela Ymperial, ala qual teniendola sitiada, cortaron, y diuirtieron el braço del Rio, de que bebian todos, de manera, que llegaron a no poder alcançar vna gota de agua, con que mitigar su sed. hauia ya tres dias, que faltaua del todo el agua, con que se hallauan todos a punto de perecer, o dela rabiosa sed, que los apretaua, o entregandose a sus crueles enemigos, de quien parece, que lo menos, que pudieran temer, era el golpe del cuchillo, pues seria menos mal concluir de vna vez con la vida que entregarla a vn duro, e insufrible cautiuerio, con sobre saltos continuos de perderla a cada passo; y con tan gran peligro, dela del alma, hallandose obligados a viuir entre idolatras, esclauos suyos, y sugetos a su voluntad. En este riguroso aprieto, no tuuieron otro remedio, que voluer los ojos ala que tiene siempre los suyos sobre los afligidos, que inuocan su fauor; corrieron todos a esta su santa Imagen; y la lengua seca, hablando mas, y persuadiendo mejor con su manifiesta necessidad, que con sus palabras (porque a penas podian rodearla dentro dela boca, para articularlas) se arrojaron a sus pies, sacaronla en procession, y cantando la sus letanias en voz alta, si bien ronca, y seca, y mas como de quien està espirando, que de quien pide, y procura el remedio de su vida, acompañando su canto, en vez de instrumentos musicos, los clamores, y llantos delas mugeres, y niños, que como menos sufridos, hazian mas lastima, y manifestauan mas viuo su trabajo, y aprieto; llegaron con la santa Imagen a vn poço (que solo tenia la figura de hauer lo sido) seco, y cubierto de tierra, y pusieronla sobre el brocal pidiendola misericordia.

Clamauan todos, y con sus ojos hechos fuentes de lagrimas, enternecieron ala que lo es de piedad, y amor; a conuertir aquel duro suelo en otros tantos manantiales, quantos fueron los caños de agua dulce, fresca y christalina, que començaron a brotar a vista de aquel pueblo: quien dira las ansias, con que se arrojaron todos a estas fuentes arecrearse, y mitigar su sed? vnos bessauan el suelo, sobre que esta santa Imagen estaua puesta, otros corrian atropelladose vnos sobre otros; y mezclando la bebida con lagrimas, que vertian de deuocion, aclamauan a esta benignissima Señora, dandole infinitas gracias, por tan liberal beneficio, vltimamente cantando la hymbos, y alabanças, la voluieron asu altar, adonde acudian todos mas confiados que nunca por el remedio de sus necessidades, y trabajos.

Nunca supo la Reyna del cielo ser menos cumplida en sus fauores, y mercedes, ni estas las hizo jamas menguadas sino muy llenas, y sobradas, y assi no era cosa proporcionada asu grandeza, que hauiendo dado de beber asu pueblo afligido, que le hauia clamado en su tribulacion, le dexasse sin comer, en tanta hambre, como padecia. no quiso quedasse defectuoso, y notado este su refresco, y assi la que sacò agua dela piedra, o suelo duro, para que bebiessen sus christianos, y deuotos; hizo que llouiesse del cielo, sino manà, y perdices, como en el desierto; otras aues no menos regaladas, paraque fuesse del todo cumplido, y honrroso el banquete, que les hizo en aquel aprieto, que era no menor, que el delos hijos de Ysrael en su peregrinacion; la abundancia de estas aves fue tan grande, que cogiendolas con gran facilidad, se sustentò la ciudad con ellas todo el tiempo, que durò el aprieto del cerco, y para que la euidencia de este milagroso combite, fuesse mas notoria; fue cosa marauillosa, que viendo los Indios, que sin embargo de hauer quitado el agua ala ciudad, se sustentauan los que estauan dentro de ella, dexando por esto que el agua del Rio voluiesse a entrar en ella, como de antes; al punto que entrò, voluio a secarse el poço, y no dio mas agua, por no ser ya necessaria para manifestar el poder, y soberana virtud dela madre de piedad, que tanto resplandecio en esta marauilla.

No fue menor otra que en esta mesma ciudad, y en el mesmo cerco mostrò esta esclarecida Reyna con estos sus deuotos, y afligidos christianos. Estauan constantes los Indios sin mouerse ni dar muestras de leuantar el cerco que tan apretados tenia alos Españoles, que estauan dentro, sin poder sacar el pie, porque no tenian fuerça para hechar de alli al enemigo, el qual les tenia tomados los passos, y cerradas las puertas de manera que aun no podian dar las nueuas de su trabajo alas ciudades vezinas paraque pudiessen embiarles algun socorro: en este aprieto, la necessidad, que es industriosa, hallò modo de hazer vna barca con las tablas, que pudieron juntar, deshaziendo cajas, y mesas delas que hauia dentro dela ciudad; porque hechando esta embarscacion por el braço del Rio, podrian por la mar dar auiso aquien pudiesse soccorrerlos dauanse priessa en hazer su barca, pero faltaua lo principal, que era la brea, para calafatearla; sacauan la que podian delos cueros de vino, pero aunque se valieron para esto de todos los que alli tenian, era muy poco para lo que era necessario, para acomodar del todo la barca. no dexauan de acudir frequentemente ala santa Imagen de su vnico amparo, a pedirla continuasse con aquella ciudad sus misericordias; y los librasse de aquel trabajo.

Acordose en esta ocassion vn vezino de dos cueros de vino, que hauia puesto en vn soterraño, y fue a sacarlos, para que siruiesse en esta ocassion la brea, con: que estauan breados, que aunque todo ello venia a ser muy poco para el intento; hazian lo que podian, ayudandose de todos los medios possibles para salir con el. fue cosa marauillosa, que quando fueron a abrir estos cueros, hallaron que por la intercession de esta soberana Señora, que en las bodas de Galilea fue poderosa a convertir el agua en vino, lo fue en esta ocassion para conuertir el vino en el Vetumen que estos sus deuotos necessitauan: todo el vino se hauia conuertido en pez, con que pudieron acabar su barca, calafatearla, y hecharla al Rio, y embarcandose en ella tres Españoles, y tres Indios, començaron abogar vna noche, de manera, que en breue tiempo, y sin ser sentidos, dieron consigo en el mar, y nauegaron hasta la ciudad de Valdiuia, que era la mas vezinas pero queriendo entrar en ella, soplò vn terral, que no les dio lugar a ello, y los derrotò hazia la Concepcion, en que tambien resplandecio el fauor dela soberana Virgen, porque en aquella ocassion, hauian los Indios ganado la ciudad de Valdiuia, y puesto la fuego, y assi para librar la barca de este peligro soplò aquel viento, que la lleuo ala Concepcion, que està mucho mas distante, paraque, como dize el Padre Antonio Spinelo de nuestra compañia en su deuoto libro, de laudibus Beatissimæ Virginis fol. 628. fuesse el socorro a estos sus deuotos christianos, no de otra parte, que dela ciudad, aquien honrra el nombre de su purissima, y immaculada Concepcion, aquien sea gloria, y honrra, y se den immortales alabanças, por estas y otras marauillas, con que se ha dignado fauorecer aquel Reyno desde sus principios, continuandolas siempre hasta oy en sus aumentos.

En otra ocassion hizieron experiencia del fauor de esta gran Señora cinquenta soldados, y capitanes (entres los quales iua el mesmo Capitan Diego de Venegas, que refiere esto) y fue en este mesmo tiempo dela perdida delas siete dichas ciudades. Salieron estos valientes heroes dela Imperial con el Capitan Francisco Galdames dela vega, a tomar lengua, por saber el designio del enemigo, y a poco trecho dieron sobre ellos mas de dosmil Indios de guerra, con que hauia para cada vno casi cinquenta; y no pudiendose retirar, por hauerles tomado los passos el enemigo, huuieron de venir con el alas manos; pero aunque se defendian con gran valor, no pudiera ser menos sino que la victoria estuuiera por parte delos Indios; si la que es terrible como los escuadrones bien concertados, no se huuiera puesto de por medio, o por dezir mejor al lado delos christianos, que hallandose mal heridos, y procurando no diuidirse los vnos delos otros, ganaron vna placeta, donde estando todos juntos, les hablò el Capitan, que era buen christiano, y deuoto dela Virgen, de esta manera. caualleros, ya se ve, quan pecos somos, siendo tantos los que estan sobre nosotros, retirarnos, no es possible, por estar los passos tomados; proseguir, con la pelea, es temeridad; si bien inescusable, sino queremos quedar cautiuos de baxo de tan rabiosos enemigos; no veo camino sino de perecer, si Dios no nosle abre milagrosamente por la intercession de su madre, imploremosla, haziendo voto de ir en procession descalgços hasta el altar de su santa Ymagen delas Nieues, que està en nuestra Yglesia dela Imperial, porque no ay otro remedio. hizieronlo assi, y confiados en Dios, y en su madre santissima, passaron por medio de sus enemigos, con no menor marauilla, que si se vieran passar corderos entre ambrientos lobos, sin que ninguno le meneasse para hazerles mal: assisalieron los christianos a vista delos que poco antes les hauian embestido, como para comerselos viuos convertiendo estos el furor militar en admiracion, y embeleçamiento, viendo que passauan delante de ellos, y se iuan libres, y sin temor a sus casas, los que tenian ya por suyos, teniendo tan adelante la victoria: contando despues los Indios este caso, y preguntadoles, que motiuo hauian tenido para no seguir hasta el fin victoria tan conocida; respondieron, que no sabian, como, ni de que manera se les quitò derepente la gana de pelear, no hauiendoles acontecido jamas cosa semejante, de que quedaron fuera desi. los christianos cumplieron su voto con mucha alegria, y deuocion, dando infinitas gracias a esta gran Señora, por cuya intercession, y amparo hauian renacido aquel diaz.