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Histórica relación del Reyno de Chile/Libro Quinto/XVII

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CAPITVLO XVII.
Pueblase la ciudad de Angol, y leuantanse los Indios contra los Españoles.

COn ocassion delas minas, que se començaron a labrar en los terminos de Angol, fundò alli el gouernador, Pedro de Valdiuia la ciudad de este nombre, que tambien se llamò, delos confines; si bien algunos atribuyen esta fundacion al goneruador Don Garcia Hurtado de Mendoça, Marques de Cañete, que gouernò despues dela muerte de Valdiuia aquel Reyno; y debe deser la causa, que esta ciudad, despues defundada en el primer sitio, se mudo tres leguas del a otro, que parecio mas a proposito, y assi pudo ser que el gouernador Valdiuia la fundasse; y la mudasse despues el Marques, con que huuo sufficiente fundamento, para atribuir su fundacion al vno y al otro. El sitio, que oy tiene, es vn llano muy capaz, y desahogado, ocho leguas de la cordillera, y veinte dela Concepcion, otros dizen diez y seis, y debedeser esta differencia la de sus dos sitios: remitome alas historias. el dia mas largo, y la noche maior la hazen de catorce horas y media: la tierra es muy abundante, y fertil, maduran muy bien las frutas, y semillas, ay buen vino, y buenas cosechas de passas, higos, y otras frutas secas, y gran cantidad de cipreses, de que cortan madera muy holorosa dela qual se entiende, como dize Herrera, que se haze el lacre. El gran Rio Biobio alegra a esta ciudad, siruiendola de foso y muro por la vanda del Sur, y por la del Norte, la rodea vn alegre arroyo, que despeñandose de bastante altura, viene dexando a trechos muchos heridos para la molienda del trigo, para el sustento dela ciudad. los que he conocido nacidos en esta tierra, son de naturales muy mansos, y apacibles, de buenos ingenios, y muy nobles de condicion, amigos dela verdad, y muy fieles, y leales con sus amigos, y con su Rey, como todos los demas de Chile, que ponen este por el primero, y principal blason de su nobleza.

Con esto me bueluo alos Araucanos, que los considero ya convocandose en sus juntas, y tratando en ellas de sacudir el iugo, y voluer a hazerse dueños delo que era suyo. es assi, que como se desengañaron, que sus fuerças no eran desiguales, alas delos Españoles; se començaron a convocar los Caciques, los quales huuieron menester pocas pagas para leuantar cada qual su gente, porque el amor dela propria libertad, y de sus hijos, les solicitaua, y ponia espuelas, pareciendoles ya años los dias, mientras no llegauan alas manos con sus contrarios, y los vencian. Los Caciques, que se juntaron, fueron los siguientes. El primero Tucapel gran carnizero de christianos con tres mil soldados, Angol, que era muy valiente, con quatro mil. Cayocupil, con tres mil, que truxo dela cordillera hechos al trabajo, y duros como sus peñas. Millarapue era viejo de buen consejo, y vino con cinco mil. Paicaui con tres mil; Lemolemo con seis mil. Mareguano, Gualemo, y Leuopie, cada vno con tres mil: el robusto Elicura, tenido por vno delos mas fuertes, con seis mil, y el anciano, y presidente Colocòlo con otros tantos. Ongolmo, offrecio quatro mil, y seis mil Puren. Lincoya, que era de altura de Gigante, se profirio a dar mas gente, que ninguno. Peteguelen Señor del Valle de Arauco, de donde tomò el nombre el estado, acudio con seis mil, y el famoso Caupolican, y sus dos vezinos, Thome, y Andalican, y otros muchos, estuuieron prestos a concurrir cada vno con sus basallos, offreciendose todos ala empressa con grande animo, esfuerço, y valentia: juntaronse, como suelen, para el dia, y en el puesto señalado a comer, y beber, que es el primer presupuesto inescusable en estas juntas; y huiendo convenido todos en el punto principal del leuantamiento; huuo difierencia sobre la elecion del Capitan general del exercito, a cuya obediencia hauian de estar los demas porque cada qual quisiera serlo, como acontece ordinariamente en otras elecciones. alegaua cada vno, por su parte sus meritos, sus hazañas, este su experiencia, aquel su valor, el otro su buena estrella, y ventura, y a ninguno le faltò titulo para adelantar al de otros su derecho: començaronse a calentar en esta ambiciosa contienda, y huuieran de venir alas manos, si el anciano, y prudente Colocòlo, con su buen consejo, autoridad, y traça, no los huuiera puesto en paz, y reducidolos, aque eligiessen al gran soldado y mejor gouernador Caupolican, como se hizo, jurandole todos la obediencia, y estar a su orden, para el mayor acierto dela comun pretension de todos.

Tenian los Españoles las tres casas fuertes, y castillos, que hemos dicho, para el seguro dela tierra, el vno cerca del puesto, donde se hizo esta junta; y que siendo luego el vulgo impaciente, y soberuio dar en el; lo prohibio el general Caupolican, patra hazer la cosa con mas acierto, y seguridad. mandò a Palta, que hazia officio de Sargento, que le segregasse ochenta soldados, los mas valerosos, y menos conocidos delos Españoles, y delos otros Indios sus amigos, y entre ellos dos soldados de gran cuenta, Cayaguano, y Alcatipay, dio orden, que entrassen todos en el castillo con sus armas con esta traça. No era licito alos Araucanos, aunque estauan de paz, entrar en el castillo, sino es, que fuessen criados delos Españoles, que entrauan todos los dias cargados de yerua, leña, y otras cosas necessarias para su sustento. Dio pues orden Canpolican, que entrassen estos ochenta valerosos soldados, fingiendose criados delos Españoles, escondidas sus armas entre los azes de yerua, de que iuan cargados, y que si les preguntassen algo, se hiziesen sordos, dandole por desentendidos. hizieron su papel con muy buen disimulo, fingiendose vnos cansados, y otros cojos, y despeados, de manera que pudieron entrar todos dentro, sin ser conocidos. sacaron entonces sus armas de entre la yerua, y juntandose todos, començaron a vna a dar en los Españoles, que quedaron fuera desi, de ver vn tan inopinado atreuimiento, tocaron apriessa al arma, salieron de sus quarteles, hechos vnos leones, pelearon vnos con otros y hauiendo muerto algunos delos Indios enemigos; los demas, que quedaron, o por huuir la fuerça delos castellanos, o por obligarlos a salir fuera del castillo en su seguimiento, se començaron a retirar, y salir fuera, haziendo tiempo a que llegasse Caupolican con su exercito, como llegò, poderoso, y brauo, y llegando alas manos con los Españoles, los hizo retirar, y que se entrassen dentro de sus fortaleza.

Pusoles cerco Canpolican, y hauiendoles muerto muchos en varios rencuentros, que con ellos tuuo, los que quedaron viuos, huuieron de desamparar el puesto, y dexarsele al enemigo, porque, por no perderlo todo, juzgaron por mas acertado, perder aquella plaza, por irse ala de Puren, y encorporados con los que estauan alli de presidio, defenderse mejor dela fuerza del enemigo, que estaua muy soberbio, y pujante. Llegò la nueua de este successo ala Concepcion (que ya entonces florecia con el mucho y muy acendrado oro, que se hauia sacado, y sacaua continuamente de sus minas) y hauiendola entendido el gouernador Pedro de Valdiuia, que residia alli entonces; tratò luego, como conuenia, de poner remedio a este tanm grande mal. Culpanle algunos de tardo en aplicarle, porque, por assegurar el thesoro delas minas, donde segun Herrera, tenia cinquenta mil basallos, que le sacauan oro: antes de ir al soccorro de Puren, quiso passar por ellas, torciendo el camino, y haziendo alli vn fuerte, de manera que le obligò esto allegar mas tarde delo que convenia. Pero en realidad de verdad, antes parece que le dañò la demasiada priessa, que sedio, pues sin a guardar el socorro, que esperaua delas ciudades; se partio con menos fuerza dela que era necessaria para desbaratar la de Caupolican, que era muy grande: engañole el animo, y engreido con los buenos successos, y victorias, que hasta entonces hauia tenido, sujetando la ceruiz mas altiua, que conocia la America, fiando mas de su buena fortuna, y dicha, que de sus fuerzas, se arrojò al precipicio, que dirà el Capitulo siguiente.