Histórica relación del Reyno de Chile/Libro Quinto/XXI
CAPITVLO XXI.
Reedificase la Ciudad de la Concepcion, y hauiendola ganado segunda vez Lautaro, passa ala de Santiago, para tomarla, y muere.
HAuiendose recobrado los Españoles, trataron de voluer ala Concepcion, y reedificarla; para esto hizieron gente en Santiago, y partieron con ella al intento, y aunque con trabajo, consiguieron lo que desseauan, y hizieron dentro dela ciudad vna buena fortaleza, para su mayor seguro. Los Indios dela comarca, aunque tenian el sentimiento, que todos de ver forasteros, que los mandassen, y que edificassen ciudades en sus tierras; disimularon por entonces, y a su tiempo dieron auiso a Arauco pidiendoles socorro, para hechar de alli aquella gente, o acabar de vna vez con ella. Vino volando Lautaro con vn buen exercito, y saliendole al encuentro algunas compañias de Españoles, los hizo retirar ala Concepcion, donde se defendieron en la fortaleza, que alli hauian leuantado, el tiempo que pudieron, hasta que no pudiendo resistir al poder, y fuerça de Lautaro, que era grande, huuieron de retirarse otra vez a Santiago. Murieron muchos Españoles en esta refriega, y quedando el vencedor dueño del campo; siguio el alcance dela victoria, haziendolos vnos, y los otros hazañosos hechos. Señalose entre todos el famoso Rengo, que era vno delos Capitanes de Lautaro, siguiendo con su gente a tres valerosos Capitanes delos que se retirauan, diziendoles mil afrentas, y tratandolos de cobardes, pero llegando estos a vn Rio, le hizieron frente y ganando Rengo vn aventajado sitio, le essegurò de su contrario, que viendole tan defendido; no le embistio: y con esto passaron de aqui los Españoles a Santiago, y tocando Lautaro a recoger, se voluio Arauco, donde celebrò de nueuo esta victoria, con grandes regocijos, y fiestas, en que se hizieron pruebas de gran fuerça, y valor.
Hizieron de nueuo los Indios sus juntas, y como se vian tan soberuios con sus victorias, no quisieron embaraçarse con las ciudades de menos porte, que debian imaginarse ya por suyas; sino que poniendo la mira en la principal, que era Santiago, trataron de tomarla: profiriose a esto Lautaro; y eligiendo la gente mas granada, y belicosa, salio con vn poderoso exercito, y passando los caudalosos Rios de Biobio, Ytata, Maule, y Mataquito, leuantò aqui vn fuerte, para assegurar mejor la retirada, por hallarse muy lexos de sus tierras. Llegando a Santiago la nueua de esta junta, la tuuieron muchos por falsa, y sin fundamento, pareciendoles, que era impossible, que los Indios tuuiessen tal atreuimiento, de venir tan lexos, a hazerles guerra; però desengañandolos los que se hauian retirado dela Concepcion, como quien conocia por experiencia los alientos de Lautaro; fortalezieron el lugar, previniendole de reparos, y armas, para la ocassion. embiaron corredores con orden de embestir al enemigo, si se offreciesse ocassion, y lance de poderlo hazer; pero el tuuo cuydado de preuenirlos, haziendolos voluer, mas que de passo, a dar la nueua, aunque no voluieron todos los que salieron a este efecto.
Estaua enfermo en esta ocassion el Teniente general Francisco de Villagran, y assi embio en su lugar al Capitan Pedro de Villagran su primo, con toda la gente, que pudo leuantar. Llego con ella al Rio claro, y alojò media legua dela fortaleza, que hauian leuantado los Indios: embistiendola el dia siguiente, la ocuparon, sin ninguna resistencia, porque hauia dado traça Lautaro, de que huyessen los suyos, por obligar alos Españoles, que entrassen, para cogerlos dentro; y assi quando les parecio, que era tiempo, reboluieron, como leones sobre los Españoles, los quales no hizieron poco en escaparse de sus manos, defendiendose con gran valor, hasta vna legua, que los Indios les fueron siguiendo, y haziendoles el mal que pudieron: Hizo amago segunda vez Lautaro de retirarse; pero no dandole lugar lo nuestros, que hauiendose reforçado, venian a embestirle de nueuo, los espero en su fuerte: tres veces acometieron los Españoles, y otras tantas los cargaron, los que estauan dentro delas fortaleza, de piedras, flechas, y dardos, admirandose de ver el sufrimiento, y constancia, con que sufrian, vna y otro carga, pero viendo finalmente lo poco que les valian sus alientos, para ganar la fortaleza se retiraron acierta distancia, a vn valle, de donde pensauan voluer a probar la mano. Quiso Lautaro quitarles de este cuydado, acauando con ellos de vna vez; y para esto fingio, que le faltauan bastimentos, y assi los embio a pedir a nuestro campo; y era el ardid, derramar vn Rio por el llano, donde estauan los Españoles aquartelados (lo qual les era muy facil, por estar todo el azequiado.) y empantanarlos de manera, que no pudiessen menearse, para atajarles con esto los passos; pero hauiendo entendido Pedro de Vil sagran la estratajema, alçò el campos, se retirò luego a Santiago, dexando muy rabioso al enemigo por no hauer salido con su traça como desseaua.
Pero no por esto desistio de su intentro, si bien pareciendole, que estaua las ciudad de Santiago tan prevenida, y armada, que no podia ganarla, sino aumentaua sus fuerças; hizo alto en vn Valle, donde leuantò otro fuerte, para abrigo de su exercito, mientras le llegauan los socorros de gente, que esperaua, para dar en Santiago, donde estauan preuiniendose con gran cuidado, para la ocassion, esperando tambien los socorros, que hauia embiado apedir alas otras ciudades, para su defensa: hauia salido a esto el general Francisco de Villagran, y desmintiendo el camino de Arauco, hauia ido ala Ymperial, de donde voluia con refresco de valerosos, soldados, al tiempo, que Lautaro estaua bien fortificado en su nueuo fuerte; el general Villagran guiado de vn Indio, vino con toda priessa, y sin ser sentido, hasta ponerse vna noche muy cerca del alojamiento de Lautaro; y valiendose de tan buena ocassion, por estar, el enemigo tan descuydado, tocò al arma, y embistieron al fuerte con tan buena dicha, que al primer asalto, que se dio al amanecer, cayò Lautaro delos primeros de vn flechaço, que le atrauesò el coraçon, y este fue el infelice fin de este valeroso caudillo del pueblo Araucano. No desmayaron por esto sus soldados; antes embrabecidos con el desseo de vengar la muerte de su general, embistieron como leones, haziendo cada vno, como muchos, sin quererse jamas rendir al Español, aunque le vian tan triunfante, y orgulloso, hizieronse dela vna, y otra parte insignes hazañas, y memorables hechos, dignos de mas larga historia; y no fue el de menos reputacion del valor de esta gente, no quererse dar por vencidos, aunque quedauan, ya muy pocos, anteponiendo a su mesma vida la gloria de morir peleando, sin dexar las armas dela mano, hasta dar el vltimo aliento, vnos despedaçados, otros alanceados, y aunque se vian atrauesados de parte a parte, no solo no se rendian, pero se entrauan por las lanças a gran priessa ayudandose con las manos por llegar a ajustarse con el enemigo, y vengar con su muerte la suya, o por lo menos morir en la demanda