Histórica relación del Reyno de Chile/Libro Sexto/II
CAPITVLO II.
Buelue Andres al Real delos enemigos, y dan estos en el delos Españoles.
DOs dias solos estuuò el muchacho Andres entre los Españoles, y hauiendo espiado, y reconocido todo lo que quiso, tomò ocassion vna tarde de ir al Rio a dar de beber vn cauallo, y subiendo en el, dio vna carrera, con que sin que nadie le pudiesse tocar al pelo, se voluio alos suyos, y dio el auiso desseado de todo lo que passaua, y que el Real Español estaua aloxado entres calles, por donde podrian embestirle los tres toços de gente, que hauian resuelto acometiessen por tres partes. assi lo hizieron luego sin tardança, y hauiendo el general Cayencura hecho su parlamento acostumbrado al exercito, poniendo a todos nueuo animo con la eficacia de sus encendidas palabras, començo Longomaual, que era cauo del primer tercio, a marchar; con veinte compañias de gente muy valerosa, aquien se siguio Anteleuo con la suya, y a vista de entrambos Tarochima con el tercero esquadron, que lleuaua asu cargo. iua haziendo la guia el muchacho Andres, y hauiendo llegado cerca del Real delos Españoles, se emboscaron todos en vn monte, hasta hazerse noche; y quando les parecio, que estarian ya durmiendo, començaron a marchar cada vno por su parte, para darle asalto por la que a cada vno tocau. Las centinelas delos Españoles, que no dormian, reconociendo la poluareda, que el enemigo traia, y sospechando lo que podia ser, tocaron arma viua, però fue tal la priessa, que los Indios se dieron en llegar, que a penas se oyò, quando entraua ya Longonaual por la calle del alojamiento, que le tocò; y Anteleuo, y Tarochina por las suyas, haziendo gran destrozo en los Indios amigos, que estauan los primeros: hazian harneros los toldos y pauellones delos Españoles, pensando, que dauan en sus cuerpos; però fue su ventura, que hauian salido aquella noche algunas compañias a hazer la guardia (en que estuuo su remedio) porque a estar durmiendo dentro de sus tiendas, los huuieran cosido alançadas con el suelo
Ya estaua Longonaual apoderado de vna calle, quando le salio al encuentro el gouernador con tan grande esfuerço, animo, y valentia, que pudo freprimir su orgullo, y detenerle el passo, con no menos admiracion, que si oponiendose ala avenida, y furioso raudal de vn poderoso Rio le huuiera puesto repressa, y hecho parar su impetuosa corriente, porque no venia menos pujante y soberbio este barbaro, lleuandose consigo quanto encontraua; pero la resistencia, y daño que este famoso Capitan general hizo asu gente fue tan grande, que viendo Longonabal caida mucha de ella, y la demas mal herida, le obligò a retirarse. En este mesmo tiempo salio al encuentro el Capitan Francisco Hernandez: a Anteleuo, que se iua ya apoderando dela otra calle, y dioletal priessa con vna, y otra carga, que le hizo tambien retirar, por hauer perdido entre otros, tres famosos Capitanes, y estar el muy mal herido. El sargento maior, que aunque se hallaua mal dispuesto, hauia salido con los demas, y hasta entonces hauia estado ocupado en disponer su gente: dexando a cada vno en su puesto, acudio ala tercera calle, que tenia ya por suya Tarochina y le rebatio el orgullo, y aliento, con que entraua, con tan gallarda resolucion, que matandole vn Hermano, y con el al mulato, que venia por Sargento maior del enemigo, le hizo tambien desamparar la calle, y retirarse con los demas; aguienes el Maesse de campo, que hauia salido por de fuera a cauallo, hallandose con treinta valerosos soldados, fue siguiendo el alcance por la vega, cantando victoria, la qual fue vna delas mas gloriosas, que ha tenido el campo Español en aquel Reyno.
Hallauase el general Cayencura con diez soldados, con quien estaua ala mira delo que passaua; y quando vio que se retiraua su gente, les salio al encuentro y se les puso delante, diziendoles como? no ay mas valor? assi os dexais rendir de vuestro contrario? no veis la altiuez que cobrarà de esta victoria? con que cara haueis de parecer en vuestras tierras vencidos, y desbaratados delos que teniais ya por tan vuestros? animo Capitanes, y soldados, no pongais esta mancha a vuestro nombre. Gran confusion causò en todos este raçonamiento, y teniendo por mas facil hazer punta al exercito victorioso delos Españoles, que alas raçones de Cayencura, hizieron alto, aprestandose a nueua batalla; pero no fue menester, que voluiessen a darla al aloxamiento de sus contrarios; porque el Sargento mayor acompañado delos inclitos Capitanes Bernal Campofrio, Aguilara, Miranda, Palomeque, y Albarado, Iuan Ruiz de Leon Loaysa, y Iuan de Ocampo, con otros, que entresacaron delas Compañias, les salieron al encuentro, y començando de nueuo la batalla, pelearon dela vna, y otra parte con grande brio; però no pudiendo vltimamente resistir los Indios, por la mucha gente, que les faltaua, y dela mas valerosa, y estar muchos de ellos mal heridos, se huuieron de retirar a gran priessa, dexando muertos en aquel campo, entre otros, alos valerosos Anteleuo, y Carapi, y con esto se voluieron los nuestros al Real, dando gracias a Dios por esta victoria, que les dio a 16. de Henero de 1585.