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Histórica relación del Reyno de Chile/Libro Sexto/IX

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CAPITVLO IX.
Fabricase el fuerte de Arauco, hazen junta los Araucanos, para ganarlo, y dan la paz.

TRes veces hauian los nuestros leuantado fuerte en el Valle de Arauco, y otras tantas les hauia obligado a despoblarle, y desalojar el sitio, el indomito furor, y porfiada resistencia delos Caciques, y gente, que le hauitaua; pero esta vez parece, que la buena suerte dela victoria referida aseguraua mas las esperanças de poderle conseruar; y assi se aplicaron luego a labrarlo; no en el sitio antiguo, sino en la punta del Valle, de que era Señor el Cacique Colocolo, junto al mar, en vna hermosa, y muy alegre playa para poder entrarle socorro, sin que el enemigo (que no tiene fuerça ninguna en el mar) pudiesse impedirle. acabaron el fuerte dentro de poco tiempo, de manera, que pudo asegurarse en el nuestra gente, y salir de alli alas frequentes, y continuas malocas y correrias, que se hazian alos Indios, que retirados delos llanos viuian, o por dezir mejor, morian en los montes, assi por estar en ellos desterrados de sus pueblos, y tierras; como por la rabia, que tenian de ver en ellas asus enemigos, Señores ya delo que tanto tiempo hauian defendido de su violencia, y poder. esta consideracion los abrasaua a todos ensaña, y desseo de vengarse, y en particular a Colocolo, que era el Señor del Valle Araucano; y assi despachò luego sus mensajeros alos demas Caciques sus vezinos, encomendandoles la breuedad en juntarse, para tratar del eficaz remedio de tan graue mal; señalando el sitio, que era la ribera de Curilemo, donde esperaua a toda su gente con el acostumbrado agasajo (que suele ser entre los Indios el señuelo para sus juntas, no solo para la guerra, sino para qualquiera otra cosa, que se ha de hazer entre muchos) y es el tenerles aparejado mucho, que beber; que lo que es para comer, no tienen tan despierto, y ansioso el apetito, ni se les da mucho por esto, como no falte essotro.

No fue menester muchos ruegos, para salir los Caciques al llamamiento de Colocolo: dentro de nueue dias, que fue el termino propuesto, se guntaron en el lugar, y sitio señalado, Andalican, Colcura, Chibilingo, Laraquete, Longonabal, Millarapue, Curilemo, Vntete, Curaquilla, Quiapo, Leuopia, y Naualguala, y otros muchos, y despues de hauer bebido lo que bastaua para encender el militar furor, y espiritu belico, leuantandose Colocolo en medio de todos, les hablò de esta manera. [ociosa cosa es valientes Araucanos, declararos el finde aquesta junta, quando la verguença, y confussion de mi cara, esta hablando, y publicando a voces la de mi coraçon; ni es possible que me oyga ninguno, que no sienta lo mesmo; viendonos desterrados de nuestras tierras, y Señor de ellas al que lo serà mañana de nosotros, de nuestros hijos, y mugeres, con ignominia del nombre Araucano, si antes no lo remedia vuestro valor, heredado delos que jamas consintieron tal befa, y oprobrio, como el que padecemos. Que es esto, valerosos Araucanos? Quien tal dixera? que es possible que podamos tener vna hora de reposo mientras no vengamos esta afrenta? que venga de fuera el estrangero, y nos heche de casa? y que no hauiendo sugetadose a esto ninguno de nuestros antepassados, lo hemos de consentir los presentes? que ha de dezir el mundo? que la sangre de nuestros maiores ha degenerado en nuestras venas? Que os detiene? el temor dela muerte? pues delos dos males, no es el menor, morir, que no vernos afrentados, y hechos escarnio delas gentes? no lo permita el cielo, que yo de mi parte salir quiero luego al punto ala vengança, y sino lo he hecho antes, ha sido solo por librar en vuestro consejo, ayuda, y valentia el mejor acierto; pero dado caso, que sintais lo contrario, saldre solo con mi gente, aunque piense perecer con toda ella, que menos mal es perder el estado con la vida, que passarla en afrentosa sugecion, y seruidumbre, o entre los brutos animales, y encinas de estos montes.

Apenas acabò Colocolo su raçonamiento, quando leuantandose Longonaual, y cogiendole del braço, començò el suyo dando principio con alabar, y engradecer su gran valor, y honrados pensamientos; pero no es tiempo, dixo, por aora, de tratar de esto; ni pienso que sera nunca necessario, porque segun la experiencia ha mostrado no pueden conseruarse los Españoles ala larga en este sitio tan apartado del abrigo dela ciudades; o si no, dezidme, que fuerte delos que hasta aora han hecho, le han podido conseruar a la larga? digalo el de Puren, el dela Trinidad el del Espiritu Santo, diganlo los tres, que han leuantado en este valle; no es tan facil tal vez conseruar la fortaleza, como ganarla, y es muy facil leuantarla de nueuo; pero el sustentarla, pide mucho; dexemoslos por aora, que se hallan tan superiores con la victoria, que han tenido el Tiempo, y hambre nos vengarà, y los harà salir abuscar de comer, como lo han hecho otras veces; en el interin, Que casas, Que possessiones nuestras estan goçando? pues antes de partirnos lo dexamos todo abrasado hasta los mesmos sembrados? que nosotros en nuestras tierras nos estamos, y con vna paciente espera, y sufrimento haremos mejor nuestro hecho en la primera ocassion, que no dexarà de darnos la fortuna; que en los buenos successos, y victorias, mas parte suele tener la buena maña, y prudencia, que la mayor fuerça, y apresuracion. Dexemos descuydar alos cristianos, tratando con ellos de medios de paz; pero estando siempre sobre auiso, y aperceuidos para la ocassion, este es mi parecer; pero sin embargo, si la mayor parte determina lo contrario, porque no le entienda, que me mueue cobardia: yo sere el primero acometiendo en la delantera al enemigo.

Oyò con gusto Chibilingo a Longonabal, hasta que propuso el tratar de medios de conveniencia, y paz, que entocando este punto, se leuantò diziendo: de esso no se trate, que el Araucano no esta hecho a seruir, y estar sugeto, que partido podremos ofrecer, que nos este bien? o aque medio salir, que si haze a nuestro proposito, nos lo cumplan? no Señores, yo no estriuo en esto, sino como Colo colo en los aceros de mi lança, y valor de mi braço; bien que juzgo, que no se embista luego, andemonos retirados por los montes hasta ver descuydados los christianos, que no dexaran de estarlo en algun tiempo y mas viendo, que no los buscamos; este es mi parecer, y en el mecierro. Lo contrario sintieron Leuopia, Curaquilla, y Quiapo, los quales se mostraron inclinados con Longonabal a que se tratasse de medios de paz, sobre lo qual huuo tan opuestos pareceres, que se començaua ya a encender vn grande fuego, y huuiera ido muy adelante, si no se huuiera puesto de por medio el anciano Colican, aquien por sus canas, autoridad, y prudencia todos respetauan, y assi se comprometieron todos en el, sujentandose a executar loque el determinasse; en cuya conformidad, estandole todos oyendo con grande atencion, y reuerencia, leuantò la voz, y les hablo de esta manera.

Non es raçon nobles Araucanos, que demos lugar a diferencias, quando nos mueue vn mesmo fin a todos, y todos vamos a vna en el desseo, y determinacion de restituirnos a nuestros valles, y hechar de ellos a nuestros enemigos: lo que importa es que ajustemos los medios, de manera, que nos este bien a todos: oydme que yo espero componer esta diferencia de tal suerte que todos lo aprobeis. El tratar absolutamente de la paz, no lo apruebo; ni tanpoco el cerrarnos tan del todo, que no le demos ningun lugar; el medio termino es el que conviene, y nos està bien. Demos todos la paz; menos Chibilingo; este quede fuera, para que nos quede abierta essa puerta para la ocassion, que se offreciere, que los que quedaren dentro, podran seruir de espias, para dar asus tiempos los auisos, para resoluer, y determinar lo que mas convenga; y dandonos la mano los vnos alos otros, aseguraremos el hecho, que pretendemos, y la execucion del fin, que desseamos. Todos seleuantaron, aprobando el prudente consejo, y parecer de Colican, y assi ajustando luego los medios, que se hauian de proponer al Español, para este efecto, eligieron para la embajada a Curaquilla, cuyo talle, y condicion, parece, que era el sobre escrito dela falsedad, y doblado trato, que tenian en ofrecer la paz, porque era este pequeñuelo, contrahecho, y Corcobado, hombre de poca verdad, y cabiloso, el qual partio acompañado de otros quatro, y hauiendo llegado al fuerte, hauida licencia, entrò, y tratò los puntos dela paz segun la comission, que para ello lleuaua.

Reciuiolos el gouernador con buen agrado, pero como tan prudente, y experimentado, respondio, que en quanto a admitir los medios de paz, le hallarian siempre muy prompto, como baxassen en persona los Caciques a jurarla; que de otra manera, no la admitiria, sino que los perseguiria hasta borrar su nombre de toda la tierra; porque la experiencia le hauia ya enseñado, mostrando la doblez de sus pechos, quan poca estabilidad tenian en cumplir lo que prometian; que si se reducian alo que era raçon, les ofrecia de su parte muy buen passaje, con perpetuo oluido delo passado, que reformaria los tributos con la tassa que pondria para que no fuessen obligados a pagarlos sino con gran moderacion; y que les daria algunos delos prissioneros, que tenia, y hallarian en el toda buena acojida, seguro, y defensa, contra sus enemigos. Con esta respuesta voluio Curaquilla, y todos la abraçaron con buena voluntad; baxaron los Caciques, juraron la paz, ajustaron los medios de conveniencia para entrambas partes, començaronse a mostrar domesticos, y humildes, entrando, y saliendo entre los Españoles, como corderos los que poco antes se mostrauan tigres, y leones; si bien no dexauan de serlo en sus coraçones, que estos no los hauian mudado, sino solamente la piel para hazer mejor su hecho. quedo fuera Chibilingo, el qual dio fuego a quanto tenia en su tierra, y se retiro alos montes, conforme alo concertado.

Desde el Rio de Leuo, que es el vltimo termino de Arauco y principio de Tucapel, quedò todo de paz; en la qual no vino el mesmo Tacapel, Puren, y Mareguano, los quales se pusieron en armas reconociendo, que se hauian de voluer contra ellos solos las delos Españoles. partiase en este tiempo la armada al Perù, y assi determinò el Gouernador embiar en ella al Maesse de campo, que era el ya nombrado Alonso Garcia Ramon, a que lleuasse al Virrey las buenas nueuas del estado, en que estaua ya el Reyno, con las victorias, y buena suerte, que en el hauia dado Dios alas Reales armas, paraque, con esso se alentasse su excelencia a embiar nueuos socorros, para poder entrar en Tucapel, como se pretendia. Partio la armada, y para contentar, y tener gustosa ala milicia; se encargò al Dotor Mendoça, y al Capitan Venauides, Caualleros entrambos de gran suerte (que despues fueron corregidores, y tenientes de Capitan general en la ciudad de Santiago, y la gouernaron con grande lucimiento, acierto, y prudencia) que socorriessen al Real exercito, como lo hizieron, con la mayor satisfaccion, que se pudo, y credito de sus ilustres personas, cuvos decendientes honrran oy aquella republica con el debido lustre de sus muy principales casas, y familias.