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Histórica relación del Reyno de Chile/Libro Tercero/VII

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Histórica relación del Reyno de Chile​, y de las misiones, y ministerios que ejercita en él la Compañía de Jesús: Y de las misiones, y ministerios que ejercita en él la Compañía de Jesús (1646)
de Alonso de Ovalle
Cap. 7. Delos Indios de Cuyo que estan dela otra vanda dela cordillera al Oriente de Chile.

CAPITVLO VII.
Delos Indios de Cuyo que estan dela otra vanda dela cordillera al Oriente de Chile.

LOs Indios delas Prouincias de Cuyo aunque por la vecindad, y frequente comunicacion con los de Chile, se les parecen en muchas cosas, en otras no, porque lo primero no son tan blancos, antes son de color tostado, y debe de ser alguna causa de esto el grande calor que haze en sus tierras el Verano. Lo segundo no son tan limpios, y asseados, ni cuydan tanto de hazer casas en que viuir, y las que hazen son vnas choças muy miserables, y los que viuen en las lagunas, hazen vnos socabones en la harena, donde se entran como fieras. Lo tercero no son tan curiosos, y aplicados alabrar la tierra, y assi no tienen la abundancia de comida, y regalo que los Chilenos. Lo quarto no son tan soldados ni se exercitan en las armas, ni tienen aquel valor, y animo guerrero que hemos dicho delos de Chile. Tambien se differencian en la lengua que hablan, de manera que nose que tengan ni vna palabra que sea comun a vnos, y otros, cada pais habla la suya, pero como la de Chile es tan vniuersal, que no ay mas que vna en todo lo contenido entre su cordillera y el mar, la hablan tambien muchos delos de Cuyo, que la aprenden, y con perfeccion, los que passan la cordillera, y estan algun tiempo en Chile, y se ve bien la ventaja, que haze esta a quella, porque no me acuerdo hauer visto jamas vn Indio de Chile que hable la lengua de Cuyo, y al contrario he visto muchos de cuyo, que tienen muy familiar la de Chile.

Para contrapeso de estas ventajas que los Indios de Chile hazen a los de Cuyo, se la hazen estos, a aquellos lo primero en la altura delos cuerpos, porque los de Cuyo son de ordinario como barales, aunque no son tan robustos, ni fornidos como los de Chile, porque son muy delgados, y enjutos, y crian muy poca carne, no vi jamas ni vno gordo entre tantos como he visto. Tambien se aventajan en algunas cosas de manos, que piden prolixidad y flema, como es hazer cestas, y canastillos de varios modos, y figuras, todo de paja, pero texido tan fuerte, y apretado, que aunque las llenen de agua, no se sale, y assi hazen de esta materia los vasos, y taças en que beben, y como no se quiebran aunque caigan en el suelo, duran mucho, y son de estima particularmente las curiosidades que de este genero hazen para varios vsos, texidas de diuersos colores.

Tambien hazen muy blandos, y suaves pellones de varios animales, que cazan en el campo, que son muy calientes, y regalados para el hiuierno. Cazan tambien las avestruzes, de cuyas plumas texen los plumeros, de que se visten en sus fiestas, y siruen para muchos buenos efectos. Tambien hazen plumajes de varios paxaros, y cazan los Guanacos, y Venados, y assi son los dueños delas piedras beçares, que venden alos Españoles; y con la estimacion que han visto hazer de ellas, han crecido tanto en la suya, que no medraria nada quien las comprasse de ellos para venderlas en Europa, porque las he visto yo vender aqui al mesmo, y aun a menor precio que en las Indias. Generalmente son mas belludos, y barbados que los de Chile, pero como no dexan tan poco crecer la barba, sino que se la pelan como ellos, tienen mas trabajo, y nunca llegan a alisarla con tanta perfeccion. son casi todos bien tallados y dispuestos, galanes de cuerpos, bien ajestados, de buenos ingenios, y habilidades; las mugeres son delgadas, y muy altas, y en nacion, ninguna las he visto jamas que lo sean tanto; pintanse las caras con vn color verde inseparable de su tez por estar penetrado con ella, lo ordinario es, pintarse solamente las narices, algunas pintan tambien la barba, y labios, otras toda la cara; visten decentemente assi mugeres como hombres, y aquellas dexan crecer el cabello quanto pueden, y ellos solo hasta el cuello, lo de mas como los de Chile.

Son muy sueltos, y ligeros, y assi gran des tragadores de leguas, que andan apie muy ala larga, sin cansarse de masiado. he los visto algunas veces subir, y baxar los asperissimos montes dela cordillera como si fueran Gamos, y no solo los hombres, sino tambien las mugeres, y los niños, y lo que mas es, cargadas las mugeres con su hijos en las cunas, las quales asidas a vn ancho faxon que atrauiesan por la frente las dexan caer por las espaldas, y con todo aquel peso, que viene colgando dela cabeça sobre el cuerpo, que para esto, y para mayor comodidad del niño lleuan corbado, caminan, y siguen al passo delos maridos con tanto desembaraço, y agilidad que admira. Pruebas bien esta ligereça, y teson, que tiene esta gente en el andar, lo que me contò vn corregidor, y Capitan General, que fue de aquella Prouincia acerca del modo que tienen de cazar los Venados, que es bien singular, y raro. Dize que luego, que los reconocen, seles acercan, y van en su seguimiento, a pie, a vn medio trote, lleuandolos siempre a vna vista, sin dexarles parar ni comer, hasta que dentro de vno, o dos dias se vienen a cansar, y rendir de manera que con facilidad llegan, y los cogen, y bueluen cargados con la pressa asu casa, donde hazen fiesta con sus familias, hasta acabarla, porque estos Indios son de naturales tan voraces, que entre muy pocos, que se juntan, se comen vna ternera, o vna baca en poco, tiempo, y no se puede creer lo que despabilan de vna assentada; pero quando no tienen que comer, tambien lo saben ayunar, y se passan muchos dias con solo vn poco de Maiz, y algunas raizes de yeruas, que se nacen en el campo. son tambien grandes caçadores de arco, y flecha, en que son muy diestros.

No dexarè de dezir vna singularissima gracia que dio Dios a estos Indios, y es vn particularissimo instincto para rastrearlo perdido, o hurtado. contarè dos casos que passaron en la ciudad de Santiago a vista de muchos. Tenia nuestro collegio con victorio vna carreta ala puerta de vna huerta donde van arecrearse los seminaristas, hurtaron la vna noche, y hechandola menos vn Hermano delos nuestros ala mañana, fue luego en busca de vn guar pe (que assi se llaman estos Indios) para que se la rastreasse: tomo el rastro, y fuele siguiendo lleuando al mesmo Hermano en su compañia hasta llegar a vn Rio, donde le perdio, pero no la confiança de dar con la pressa: passa el Rio, y bueluele a passar, vna, y otra vez, por este, y aquel vado (hauiale passado otras tantas la carreta por desmentir mejor al que siguiesse el rastro, como lo confessò despues el que hauia hurtadola) y prosigue su camino, y a qutrro leguas dio con la pressa, quando el que la lleuaua, estaua mas seguro de no ser descubierto.

Otra vez vi, que hauiendo faltado a cierta persona vnos naranjos de su huerta, llamo a otro Guarpe, el qual le lleuo de vna parte a otra, por esta, y la otra calle, torciendo esta esquina y voluiendo a passar por aquella, hasta que vltimamente dio con el en vna casa, y hallando la puerta cerrada, le dixo, toca, y entra, que ai estan tus naranjos, hizolo assu, y hallolos. De estas cosas hazrn cada dia muchas de grande admiracion, siguiendo con gran seguridad el rastro, ora sea por piedras lisas, ora por yeruas, o por el agua. Son tambien grandes trabajadores, de buenas fuerças, y tesson en el trabajo.

Son immediatos estos Indios de Cuyo alos Indios pampas, llamados assi, por habitar aquellas immensas llanadas que se estienden por mas de trecientas, y quatrocientas leguas al Oriente, y mar del Norte, y los dela Punta delos venados, donde està la vltima ciudad de Cuyo, perteneciente al Reyno de Chile, les son mas vezinos, y casi son todos vnos en las costumbres, y modo de viuir; no tienen estos pampas casa, ni hogar, en lo qual se differencian de casi todo el resto delos hombres, que lo primero que asientan, para passar la vida, son las casas para defenderse delos rigores, y inclemencias del tiempo, y esto mesmo es lo que estos pampas tienen mas oluidado, y despreciado: debe de parecerles, que es agrauio del autor dela naturaleza buscar mas casa que la que dio al hombre en el repartimiento delas cosas, que crio, que es la tierra, ni que pueden mejorar de techo o bobeda, teniendo la de el cielo estrellado, y que para repararse del agua y las de mas inelemencias del tiempo su puesto que no son estas perpetuas, bastaua hazer vnos reparos de poca hechura, que se pudiessen quitar, y poner facilmente, y lleuar de vna parte, a otra conforme a su gusto.

Assi lo hazen juzgando por cierto genero de prission y cautiuerio el atarse a vn lugar, y para esto no quieren tener casas, ni huertos, ni jardines, ni haziendas, que sean como grillos, que no les dexen sacar el pie, y impidan su libertad para ir donde se les antoja, porque juzgan por el maior bien de todos el absoluto, y entero vso de su libre alvedrio viuir oy en este lugar, mañana en el otro. aora me da gusto goçar dela ribera y frescura de este Rio, y encansandome del, passo a otro; quiero viuir vn poco en los bosques, y soledades, y no dandome gusto sus sombras, salgo alos alegres prados, y valles. aqui me entretiene la caza, alli la pesca; aqui goço delas frutas, que lleua esta tierra, y en acabandose, me passo a otra, donde comiençan amadurar los que esta lleja; voy donde quiero sin dexar en ninguna parte prenda que metire, que sueleser espina que de lejos atormenta; no temo malas nueuas porque no dexo atras cosa que puedas perder, con migo lo lleuo todo, y con mi muger, y mis hijos que me siguen donde voy no me falta nada.

Esta es la quenta, que esta gente se haze, y assi passan vna vida alegre, oy aqui, mañana aculla, haziendo en vn instante con quatro palillos vna media ramada mal cubierta con algunas ramas, y yeruas, o algun cuero de baca, o cauallo, o de otros animales, que cazan: las rentas, y dinero para el gasto, y sustento de sus personas, y casas, son el arco, y flecha, con que las proueen de carne; las frutas que comen son las que el cielo cultiua; su vino es el que criò Dios en las fuentes, y Rios, sino es que ya hagan alguna vez sus chichas de frutas de arboles como los de Chile; su vestido es vna pampanilla, que vsan por la decencia, y vn pallon que les sirue de capa larga, todo lo demas del cuerpo, desnudos suelen traer oradados los labios, y pendiente de ellos vn barbote de alquimia, o plata. El cabello largo hasta el hombro, las mugeres hasta donde alcança.

Vna cosa parece que falta a esta nacion, que es tan comun, y ordinaria en todas las demas, como es el pan, que hazen vnos de trigo, otros de Maiz, y otros de Arroz, y como estos Indios no tienen nada de esto parece que carecen de este ordinario sustento, y no es assi, porque ya que no tienen estas semillas, le hazen de algarroba, donde la hallan; y porque esta no dura todo el año, para que no falte vna cosa, que es tan propria, y comun entre los hombres, hazen estos vn genero de pan raro, y nunca oido, que es de langostas, y tambien he oido dezir que de mosquitos; suelen ser aquellas tantas en aquellas pampas, que haziendo viaje por ellas vi muchas veces cubierto elayre, y sol con ellas como con vna densa nube.

La traza pues que tienen los Indios para cogerlas, es, obseruar su dormida, y como en aquellas pampas ay tan grandes, y crecidos pajonales, nunca paran en parte donde no los aya; antes parece, que buscan siempre los mas altos, y espesos, que es lo que los Indios pretenden, porque llegan de noche quando estan ellas muy quietas, y pegando fuego al pajonal con los recios vientos, que ay alli de ordinario, se enciende la llama, y sin que escape vna, quedan alli muertas infinitas (de que hazen grandes montones) y como juntamente que dan tostadas, no tienen que hazer mas, que molerlas, y dela harina, hazen su pan, que sirue para su sustento, para el qual tambien vsan de vna yerua, que llaman, el cibil, que aora sea por pacto del demonio, o por natural virtud, que tenga, dizen, que los sustenta muchos dias, solo con traerla en la boca, donde haze vn genero de espuma blanca, que asoma por los labios, y causa muy desagradable vista, y a mi me dio muy grande asco quando los vi.

Aunque esta gente no es tan guerrera como la de Chile, no dexa absolutamente deserlo, como lo han mostrado en algunas ocasiones. y fuera del arco, y flecha, que es el mas comun genero de armas delos Indios, en que son tan diestros, que hazen tiros increibles alos que nolo ven y alos que lo ven, de grande admiracion vsan estos Indios de otro genero de armas extraordinario, el qual se compone de dos bolas como naranjas medianas, la vna es mayor, y es de piedra perfectisimamente labrada a pulimento, la otra es de vna vejiga, o cuero a manera de pelota, que llenan de alguna materia menos pessada que la piedra; estan estas dos bolas atadas fuertemente alos extremos de vn recio cordel, que texen de neruios de toro, y puesto el Indio en vn alto y tomando en la mano la bola menor, y de menos pesso dexando la otra en el aire, comiença a hondear con ella, trayendola a manera de honda sobre la cabeza mientras esta haziendo la apunteria para derribar al contrario.

En hauiendo asegurado el tiro, arrojan aquella como cadena con balas, las qual llegando como pretenden alos muslos o piernas del enemigo, con vna, y otra buelta, que da la bola de piedra con el grande impetu, que lleua lo en laza de manera que en vn abrir, y cerrar de ojos lo traba, y lo derriba en tierra como avn pollo, baxan luego delo alto, donde estauan, con tanta priessa, que no dandole lugar a desemboluerse, lo hazen pedaços entre las manos, y es tan poderoso este instrumento, que basta no solo para en lazar, y derribar vn hombre, sino tambien a vn potro, vn cauallo, y vn toro delos muchos, que se crian en aquellos campos, despues que los españoles conquistaron aquellas tierras, como vimos en el capitulo 29. del libro primero.

No traen oy estos guerras con nadie, porque aunque no reconocen sugecion ninguna, se portan con los Españoles como con amigos, aque ayuda el ver que estan las ciudades tan pobladas, y defendidas, que no es tratable entre ellos ningun alboroto, o motin contra ellas, antes entran, y salen como quieren, y quando an cobrado afficion a algun Español, y se hallan obligados de su buen trato, y correspondencia, vienen muchos de ellos al tiempo delas cosechas a ayudarselas a recoger, y luego se bueluen alas hanchuras de su libre, y vaga habitacion. algunos suele hauer, que juntandose en tropas, salen alos caminos alos Españoles, que van en sus carretas, para lo qual suelen lleuar en ellas buena municion, y arcabuces, y no parten sino en conserua muchas juntas, porque algunas veces an succedido algunas desgracias. pero lo ordinario se contentan con que les den algo, y para esto llegan alas carretas, y lo piden con gran libertad, como si fueran dueños de todo, y en dandoles algun biscocho, y vino, o algun otro regalo, se van con Dios; pero si los caminantes son escasos, no van muy seguros, aunque siempre se hazen respetar las bocas de fuego.