Historia General del Perú (1800): 04

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Historia General del Perú, o Comentarios Reales de los Incas (1800) de Inca Garcilaso de la Vega
En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


CAPÍTULO PRIMERO.
Si hay muchos mundos. Trátase de
las cinco zonas.

Habiendo de tratar del Nuevo Mundo, ó de la mejor y mas principal parte suya, que son los reynos y provincias del Imperio llamado Perú, de cuyas antiguallas y origen de su Reyes pretendemos escribir, paresce que fuera justo, conforme a la común costumbre de los escritores, tratar aquí al principio, si el Mundo es uno solo, ó si hay muchos Mundos, si es llano o redondo, y si tambien lo es el cielo redondo ó llano. Si es habitable toda la tierra, ó no mas de las zonas templadas: si hay paso de la una templada á la otra; si hay antípodas, y quales son; de quales y otras cosas semejantes los antiguos Filósofos muy larga y curiosamente trataron, y los modernos no dexan de platicar y escribir, siguiendo cada qual la opinion que mas le agrada. Mas porque no es aqueste mi principal intento, ni las fuerzas de un Indio pueden presumir tanto; y tambien porque la experiencia, despues que se descubrió lo que llaman Nuevo Mundo, nos ha desengañado de la mayor parte de estas dudas, pasarémos brevemente por ellas por ir á otra parte, á cuyos términos finales temo no llegar; mas, confiado en la infinita misericordia, digo, que á lo primero se podrá afirmar que no hay mas que un mundo, y aunque llamamos Mundo Viejo y Mundo Nuevo es por haberse descubierto éste nuevamente para nosotros, y no porque sean dos, sino todo uno. Y á los que todavía imaginaren que hay muchos mundos, no hay para qué responderles, sino que se esten en sus heréticas imaginaciones hasta que el infierno les desengañen de ellas. Y á los que dudan, si hay alguno que lo dude, si es llano o redondo, se podrá satisfacer con el testimonio de los que han dado vuelta á todo él, ó á la mayor parte, como los de la nao Victoria, y otros que despues acá le han rodeado. Y á lo del cielo, si tambien es llano ó redondo, se podrá responder con las palabras del Real Profeta: Extendens cœlum sicut pellem; en las quales nos quiso mostrar la forma y hechura de la obra, dando la una por exemplo de la otra, diciendo: que estendiese el cielo así como la piel: esto es, cubriendo con el cielo este gran cuerpo de los quatro elementos en redondo, así como cubriste con la piel en redondo el cuerpo del animal, no solamente lo principal de él; mas tambien todas sus partes por pequñas que sean. A los que afirman que de las cinco partes del mundo, que llaman zonas, no son habitables mas de las dos templadas, y que la del medio, por su excesivo calor, y las dos de los cabos, por el demasiado frio son inhabitables; y que de la una zona habitable no se puede pasar á la otra habitable, por el calor demasiado que hay en medio: puedo afirmar, demas de lo que todos saben, que yo nascí en la torrida zona, que es en el Cozco, y me crié en ella hasta los veinte años, y he estado en la otra zona templada de la otra parte del trópico de capricornu á la parte del sur, en los últimos términos de los Charcas, que son los Chichas, y para venir á estotra templada de la parte del norte, donde escribo esto, pasé por la torrida zona y la atravesé toda, y estuve tres dias naturales debaxo de la linea equinocial, donde dicen que pasa perpendicularmente, que es en el Cabo de Pasau: por todo lo qual digo, que es habitable la torrida tambien como las templadas. De las zonas frias quisiera poder decir por vista de ojos, como de las otras tres: remítome a los que saben de ellas mas que yo. A lo que dicen que por su mucha frialdad son inhabitables, osaré decir con los que tienen lo contrario que tambien son habitables como las demas; porque en buena consideracion no es de imaginar, quanto mas de creer, que partes tan grandes del mundo las hiciese Dios inútiles, habiéndolo criado todo para que lo habitasen los hombres; y que se engañan los antiguos en lo que dicen de las dos zonas frias, tambien como se engañaron en lo que dixeron de la tórrida, que era inhabitable por su mucho calor. Antes se debe creer que el Señor, como padre sabio y poderoso, y la naturaleza como madre universal y piadosa, hubiesen remediado los inconvenientes de la frialdad con templanza de calor, como remediaron el demasiado calor de la torrida zona con tantas nieves, fuentes, rios y lagos como en el Perú se hallan, que la hacen templada de tanta variedad de temples; unas que declinan á calor, y á más calor, hasta llegar á regiones tan baxas, y por ende tan calientes, que por su mucho calor son casi inhabitables, como dixeron los antiguos de ella. Otras regiones que declinan á frio, y mas frío, hasta subir á partes tan altas, que tambien llegan a ser inhabitables, por la mucha frialdad de la nieve perpetua que sobre sí tienen, en contra de lo que de esta torrida zona los Filósofos dixeron, que no imaginaron jamas que en ella pudiese haber nieve, habiéndola perpetua debaxo de la misma linea equinocial, sin menguar jamas, ni mucho ni poco, á lo menos en la cordillera grande, sino es en las faldas o puertos de ella. Y es de saber que en la torrida zona en lo que de ella alcanza el Perú, no consiste el calor ni el frio en distancia de regiones, ni en estar más lejos ni mas cerca de la equinocial, sino en estar mas alto ó mas baxo en una misma region, y en muy poca distancia de tierra, como adelante se dirá mas largo. Digo, pues, que a esta semejanza se puede creer que tambien las zonas frias estan templadas y sean habitables, como lo tienen muchos graves autores, aunque no por vista vista y experiencia; pero basta haberlo dado á entender así mismo Dios quando crió al hombre y le dixo: creced y multiplicad, hinchid la tierra y sojuzgadla: por donde se vé que es habitable, porque si no lo fuera, ni se podría sojuzgar ni llenar de habitaciones. Yo espero en su Omnipotencia que a su tiempo descubrirá estos secretos, como descubrio el Nuevo Mundo, para mayor confusión y afrenta de los atrevidos, que con sus filosofías naturales y entendimientos humanos quieren tasar la potencia y sabiduría de Dios, que no pueda hacer sus obras más de como ellos las imaginan, habiendo tanta disparidad del un saber al otro quanta hay de lo finito á lo infinito.


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