Historia General del Perú (1800): 14

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Historia General del Perú, o Comentarios Reales de los Incas (1800) de Inca Garcilaso de la Vega
En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


CAPÍTULO XI[editar]

Maneras de sacrificios que hacían.

(...) [1]

que se sigue, y habla de presente, porque entre aquellas gentes se usa hoy de aquella inhumanidad. Los que viven en los Antis comen carne humana, son mas fieros que tigres, no tienen dios, ni ley, ni saben qué cosa es virtud; tampoco tienen ídolos ni semejanza de ellos; adoran al demonio quando se les representa en figura de algun animal ó de alguna serpiente, y les habla. Si cautivan alguno en la guerra, ó de qualquiera otra suerte, sabiendo que es hombre pleveyo y baxo, lo hacen quartos, y se los dan á sus amigos y criados para que se los coman ó vendan en la carniceria: pero si es hombre noble, se juntan los mas principales con sus mugeres é hijos, y como ministros del diablo, le desnudan, y vivo le atan á un palo, y con cuchillos y navajas de pedernal le cortan á pedazos, no desmembrándole, sino quitándole la carne de las partes donde hay mas cantidad de ella; de las pantorrillas, muslos, asentaderas y molledos de los brazos, y con la sangre se rocían los varones, las mugeres é hijos, y entre todos comen la carne muy apriesa, sin dexarla bien cocer ni asar, ni aun mascar; tragansela á bocados, de manera que el pobre paciente se ve vivo comido de otros y enterrado en sus vientres. Las mugeres, mas crueles que los varones, untan los pezones de sus pechos con la sangre del desdichado para que sus hijuelos la mamen y beban en la leche. Todo esto hacen en lugar de sacrificio con gran regocijo y alegria, hasta que el hombre acaba de morir. Entonces acaban de comer sus carnes con todo lo de dentro; ya no por via de fiesta ni de deleyte como hasta allí, sino por cosa de grandísima deidad; porque de allí adelante las tienen en suma veneracion, y así las comen por cosa sagrada. Si al tiempo que atormentaban al triste hizo alguna señal de sentimiento con el rostro ó con el cuerpo, ó dió algun gemido ó suspiro, hacen pedazos sus huesos despues de haberle comido las carnes, asadura y tripas, y con mucho menosprecio los echen en el campo ó en el rio; pero si en los tormentos se mostró fuerte, constante y feroz, habiéndole comido las carnes con todo el interior, secan los huesos con sus nervios al sol, los ponen en lo alto de los cerros, los tienen y adoran por dioses, y les ofrecen sacrificios. Estos son los ídolos de aquellas fieras, porque no llegó el imperio de los Incas á ellos, ni hasta ahora ha llegado el de los Españoles, y así estan hoy dia. Esta generacion de hombres tan terribles y crueles salió de la region Mexicana, y pobló la de Panamá, la del Darien, y todas aquellas grandes montañas que van hasta el nuevo reyno de Granada, y por la otra parte hasta Santa Marta, Todo esto es del P. Blas Valera, el qual contando diabluras, y con mayor encarecimiento, nos ayuda a decir lo que entonces habia en aquella primera edad y al presente hay.

Otros Indios hubo no tan crueles en sus sacrificios, que aunque en ellos mezclaban sangre humana, no era con muerte de alguno, sino sacada por sangria de brazos ó piernas, segun la solemnidad del sacrificio; y para los mas solemnes la sacaban del nacimiento de las narices a la junta de las cejas; y esta sangria fue ordinaria entre los Indios del Perú, aun despues de los Incas, así para sus sacrificios, particularmente uno, como adelante dirémos, como para sus enfermedades quando eran con mucho dolor de cabeza. Otros sacrificios tuvieron los Indios todos en comun, que los que arriba hemos dicho se usaban en unas provincias y naciones, y en otras no; mas los que usaron en general fueron de animales, como carneros, ovejas, corderos, conejos, perdices y otras aves, sebo, la yerba que tanto estiman, llamada cunca, el maiz y otras semillas y legumbres, madera olorosa y cosas semejantes, segun las tenian de cosecha, y segun que cada nacion entendia que seria sacrificio mas agradable á sus dioses, conforme á la naturaleza de ellos, principalmente si sus dioses eran aves ó animales carniceros, ó no, que á cada uno de ellos ofrecian lo que les veian comer mas ordinario, y lo que parecia les era mas sabroso al gusto; y esto baste para lo que en materia de sacrificios se puede decir de aquella antigua gentilidad.


  1. Faltan las páginas 70 y 71 que contienen la parte inicial de este capítulo.
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