Historia General del Perú (1800): 19

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


CAPÍTULO XVI[editar]

Fundacion del Cozco ciudad imperial.


La primera parada que en este valle hicieron, dixo el Inca, fue en el cerro llamado Huanacauti, al mediodia de esta ciudad. Allí procuró hincar en tierra la barra de oro, la qual con mucha facilidad se les hundió al primer golpe que dieron con ella, que no la vieron mas. Entónces dixo nuestro Inca a su hermana y muger: En este valle manda nuestro padre el sol que parémos y hagamos nuestro asiento y morada, para cumplir su voluntad, Por tanto, reyna y hermana, conviene que cada uno por su parte vamos a convocar y atraer esta gente para los doctrinar y hacer el bien que nuestro padre el sol nos manda. Del cerro Huanacauti salieron nuestros primeros Reyes cada uno por su parte a convocar las gentes, y por ser aquel lugar el primero de que tenemos noticia que hubiesen hollado con sus pies, y por haber salido de allí á bien hacer á los hombres, teniamos hecho en él, como es notorio, un templo para adorar a nuestro padre el sol, en memoria de esta merced y beneficio que hizo al mundo. El príncipe fue al septentrion, y la princesa al mediodia. A todos los hombres y mugeres que hallaban por aquellos breñales les hablaban y decian, como su padre el sol los habia enviado del cielo para que fuesen maestros y bienhechores de los moradores de toda aquella tierra, sacándoles de la vida ferina que tenian, y mostrándoles a vivir como hombres; y que en cumplimiento de lo que el sol su padre les habia mandado, iban a los convocar y sacar de aquellos montes y malezas, y reducirlos a morar en pueblos poblados, y a darles para comer manjares de hombres y no de bestias. Estas cosas y otras semejantes dixeron nuestros Reyes á los primeros salvages que por estas sierras y montes hallaron: los quales viendo aquellas dos personas vestidas y adornadas con los ornamentos que nuestro padre el sol les habia dado, hábito muy diferente del que ellos traían, las orejag horadadas y tan abiertas como sus descendientes las traemos, y que en sus palabras y rostro mostraban ser hijos del sol, y que venian á los hombres para darles pueblos en que viviesen, y mantenimientos que comiesen, maravillados por una parte de lo que veian, por otra aficionados de las promesas que les hacian, les dieron entero crédito a todo lo que les dixeron, y los adoraron y reverenciaron como á hijos del sol, y obedecieron como á Reyes, y convocándose los mismos salvages unos á otros, y refiriendo las maravillas que habian visto y oido, se juntaron en gran número hombres y mugeres, y salieron con nuestros reyes para los seguir donde ellos quisiesen llevarlos.

Nuestros príncipes, viendo le mucha gente que se les allegaba, dieron orden que unos se ocupasen en proveer de su comida campestre para todos, porque la hambre no los volviese á derramar por los montes: mandó, que otros trabajasen en hacer chozas y casas, dando el Inca la traza como las habian de hacer. De esta manera se principió a poblar esta nuestra imperial ciudad, dividida en dos medios, que llamaron Hanan Cozco, que como sabes quiere decir Cozco el alto, y Hurin Cozco, que es Cozco el baxo. Los que atrajo el rey, quiso que poblasen a Hanan Cozco, y por esto le llamaron el alto, y los que convocó la reyna, que poblasen a Hurin Cozco, y por eso le llamaron el baxo. Esta division de ciudad no fue para que los de la una mitad se aventajasen á los de la otra mitad en exenciones y preeminencias, sino que todos fuesen iguales como hermanos, hijos de un padre y de una madre. Solo quiso el Inca que hubiese esta division de pueblo y diferencia de nombres alto y baxo, para que quedase perpetua memoria de que a los unos habia convocado el rey, y a los otros la reyna; y mandó, que entre ellos hubiese sola una diferencia y reconocimiento de superioridad, que los del Cozco alto fuesen respetados y tenidos como primogénitos hermanos mayores, y los del baxo fuesen como hijos segundos, y en suma fuesen como el brazo derecho y el izquierdo en qualquiera preeminencia de lugar y oficio, por haber sido los del alto atraidos por el varon y los del baxo por la hembra. A semejanza de esto hubo despues esta misma division en todos los pueblos grandes ó chicos de nuestro Imperio, que los dividieron por barrios ó por linages, diciendo Hananayllu y Hurin ayllu, que es el linage alto y el baxo; Hanan suyu y Hurin suyu, que es el distrito alto y el baxo.

Juntamente poblando la ciudad, enseñaba nuestro Inca a los Indios varones los oficios pertenecientes á varon, como romper y cultivar la tierra, y sembrar las mieses, semillas y legumbres que les mostró que eran de comer, y provechosas; para lo qual les enseñó á hacer arados y los demas instrumentos necesarios, y les dió orden y manera cómo sacasen acequias de los arroyos que corren por este valle del Cozco, hasta enseñarles á hacer el calzado que traemos. Por otra parte la reyna industriaba a las Indias en los oficios mugeriles, á hilar, texer algodon y lana, y hacer de vestir para sí y para sus maridos y hijos: deciales cómo habian de hacer los demas oficios del servicio de casa. En suma, ninguna cosa de las que pertenecen á la vida humana dexaron nuestros príncipes de enseñar a sus primeros vasallos, haciéndose el Inca rey y maestro de los varones, y la Coya reyna y maestra de las mugeres.


Capítulo XVI