Historia General del Perú (1800): 35

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.



CAPÍTULO XXXII[editar]

Lo que un autor dice de los dioses que tenian.


En los papeles del P. M. Blas Valera hallé lo que se sigue, que por ser á proposito de lo que hemos dicho, y por valerme de su autoridad holgué de tomar el trabajo de traducirlo y sacarlo aquí. Dícelo hablando de los sacrificios que los Indios de México y de otras regiones hacían, y de los dioses que adoraban, dice así: No se puede explicar con palabras, ni imaginar sin horror y espanto quán contrarios á religion, quán terribles, crueles é inhumanos eran los géneros de sacrificios que los Indios acostumbraban hacer en su antigüedad, ni la multitud de los dioses que tenian, que solo en la ciudad de México y sus arrabales habia mas de dos mil. A sus ídolos y dioses llaman en comun teuir: en particular tuvieron diversos nombres. Empero lo que Pedro Martir, el Obispo de Chiapa y otros afirman de que los Indios de las islas de Cusumela, sujetos a la provincia de Yucatan, tenian por dios la señal de la cruz, que la adoraron y que los de la jurisdiccion de Chiapa tuvieron noticia de la Santísima Trinidad y de la Encarnacion de nuestro Señor, fue interpretacion que aquellos autores y otros Españoles imaginaron y aplicaron á estos misterios: tambien como aplicaran en las historias del Cozco a la trinidad las tres estatuas del sol que dicen que habia en su templo, y las del trueno y rayo. Si el dia de hoy, con haber habido tanta enseñanza de Sacerdotes y Obispos, apenas saben si hay Espíritu Santo ¿cómo pudieron aquellos bárbaros en tinieblas tan obscuras tener tan clara noticia de los misterio de la Encarnacion y Trinidad? La manera que nuestros Españoles tenian para escribir sus historias, era que preguntaban a los Indios en lengua castellana las cosas que de ellos querian saber. Los Farautes por no tener entera noticia de las cosas antiguas y por no saberlas de memoria, las decian faltas y menoscabadas, ó mezcladas con fábulas poéticas ó historias fabulosas; y lo peor que en ello habia, era la poca noticia y mucha falta que cada uno de ellos tenia del lenguage del otro para entenderse al preguntar y responder, y esto era por la mucha dificultad que la lengua indiana tiene, y por la poca enseñanza que entonces tenian los Indios de la lengua castellana: lo qual era causa que el Indio entendiese mal lo que el Español le preguntaba, y el Español entendiese peor lo que el Indio le respondia. De manera que muchas veces entendia el uno y el otro en contra de las cosas que hablaban. Otras muchas veces entendian las cosas semejantes y no las propias; y pocas veces las propias y verdaderas. En esta confusion tan grande, el sacerdote ó seglar que las preguntaba, tomaba á su gusto y eleccion lo que le parecia mas semejante y mas allegado á lo que deseaba saber, y lo que imaginaba que podria haber respondido el Indio. Y así, interpretándolas á su imaginacion y antojo, escribieron por verdades cosas que los Indios no soñaron: porque de las historias verdaderas de ellos no se puede sacar misterio alguno de nuestra religion christiana. Aunque no hay duda sino que el demonio, como tan soberbio, haya procurado siempre ser tenido y honrado como Dios, no solamente en los ritos y ceremonias de la gentilidad, mas tambien en algunas costumbres de la religion christiana, las quales, como mona envidiosa, ha introducido en muchas regiones de las Indias para ser por esta via honrado y estimado de estos hombres miserables. Y de aquí es que en una region se usaba la confesion vocal para limpiarse de los delitos: en otra labar la cabeza á los niños: en otras provincias tener ayunos asperísimos, y en otras que de su voluntad se ofrecian á la muerte por su falsa religion; para que como en el mundo viejo los fieles christianos se ofrecian al martirio por la fe católica, asi tambien en nuevo mundo los gentiles se ofreciesen a la muerte por el malvado demonio. Pero lo que dicen que Icona es Dios Padre, Bacab Bios Hijo, Estruac Dios Espíritu Santo, que Chiripia es la Santísima Virgen María, Ischen la Bienaventurada Santa Ana, y que Bacab muerto por Eopuco, es Christo nuestro Señor crucificado por Pilato, todo esto y otras cosas semejantes son invenciones y ficciones de algunos Españoles que los naturales totalmente las ignoran. Lo cierto es que éstos fueron hombres y mugeres que los naturales de aquella tierra honraron entre su dioses, cuyos nombres eran estos que se han dicho, porque los Mexicanos tuvieron dioses y diosas que adoraron: entre ellos hubo algunos muy sucios, los quales entendian aquellos Indios que eran dioses de los vicios, como fue Tlazolteult dios de la luxuria, Ometochtli dios de la embriaguez, Vitcilopuchtli dios de la milicia ó del homicidio. Icona era el Padre de todos sus dioses: decian que los engendró en diversas mugeres y concubinas: tenianle por dios de los padres de familias. Bacab era dios de los hijos de familia. Estruac dios del ayre. Chiripia era madre de los dioses, y de la tierra misma. Ischen era madrastra de sus dioses. Tlaloc dios de las aguas. Otros dioses honraban por autores de las virtudes morales, como fue Quezalcoatht dios aëreo, reformador de las costumbres. Otros por patrones de la vida humana, por sus edades. Tuvieron inumerables imágenes y figuras de dioses, inventados para diversos oficios y diversas cosas Muchos de ellos eran muy sucios. Unos tuvieron en comun, otros en particular. Eran añales, que cada año y cada uno los mudaba y trocaba conforme á su antojo, y desechados los dioses viejos por infames, ó porque no habian sido de provecho, elegian otros dioses ó demonios caseros. Otros dioses tuvieron imaginados para presidir y dominar en las edades de los niños, mozos y viejos. Los hijos podian en sus herencias aceptar ó repudiar los dioses de sus padres, porque contra la voluntad de ellos no les permitian reynar. Los viejos honraban otros dioses mayores y tambien los desechaban, y en lugar de ellos criaban otros en pasando el año ó la edad del mundo que los Indios decian. Tales eran los dioses que todos los naturales de Méxicio, de Chiapa, de Guatemala, los de la Vera Paz y otros muchos Indios tuvieron, creyendo que los que ellos escogian eran los mayores, mas altos y soberanos de todos los dioses. Los dioses que adoraban quando pasaron los Españoles á aquella tierra, todos eran nacidos, hechos y elegidos despues de la renovacion del sol en la ultima edad, que segun lo dice Gomara, cada sol de aquellos contenia ochocientos y sesenta años, aunque segun la cuenta de los mismos Mexicanos eran muchos menos. Esta manera de contar por soles la edad del mundo, fue cosa comun y usada entre los de México y del Perú. Y segun la cuenta de ellos, los años del ultimo sol se cuentan desde el año del Señor de mil quarenta y tres. Conforme á esto no hay duda sino que los dioses antiguos, que en el sol ó en la edad antes de la ultima adoraron los naturales del imperio de México, quiero decir, los que pasaron seiscientos ó setecientos años antes, todos segun ellos mismos lo dicen, perecieron ahogados en el mar, y en lugar de ellos inventaron otros muchos. De donde manifiestamente se descubre ser falsa aquella interpretacion de Icona, Barac y Estruac, que dice que eran el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Toda la demas gente que habita en las partes septentrionales que corresponden á las regiones septentrionales del mundo viejo, que son las provincias de la Gran Florida y todas las islas, no tuvieron ídolos ni dioses hechizos, solamente adoraban á los que Varron llama naturales, esto es, los elementos, la mar, los lagos, rios, fuentes, montes, animales fieros, serpientes, las mieses y otras cosas de este jaez. La qual costumbre tuvo principio y origen de los Caldeos, y se derramó por muchas y diversas naciones. Los que comian carne humana, que ocuparon todo el imperio de México, todas las islas, y mucha parte de los términos del Perú, guardaron bestialisimamente esta mala costumbre hasta que reynaron los Incas y los Españoles. Todo esto es del P. Blas Valera. En otra parte dice que los Incas no adoraban sino al sol y á los planetas, y que en esto imitaron á los Caldeos.


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