Historia de las sociedades secretas, antiguas y modernas en España y especialmente de la Franc- masonería: 29

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Historia de las sociedades secretas, antiguas y modernas en España y especialmente de la Franc- masonería Vicente de la Fuente


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$ VIII.

La Union de Aragon como sociedad Secreta: sus misterios y crueldades en Valencia.

(1347 y 48.)

Las funestas hermandades de Castilla vinieron á tener un triste remedo en la Corona de Aragon. Si en Castilla tenían el carácter de una rebelion permanente y organizada, pero pública. en Aragon, ó por lo ménos en Valencia, tomaban ya la actitud de una sociedad secreta, con sus misterios y sus asesinatos al estilo moderno. Dejónos algunas noticias, aunque escasas, acerca de estos acontecimientos, el mismo D. Pedro el Ceremonioso , contra quien y sus antecesores se hizo aquella Union o hermandad, preludio de las futuras Germanías y de los modernos pronunciamientos; y siquiera su testimonio sea parcial en esta materia, con todo, no he tenido inconveniente en aceptarlo y consignarlo como verídico.

Dió motivo á estos levantamientos la discusion sobre el derecho de suceder en la Corona, funesta cuestion que los aragoneses no tenian bien decidida. El Rey quería que sucediese su hija, pero sus ambiciosos hermanos, influyentes en elgobierno, se oponían á ello. La política astuta del Rey, y los desacuerdos de la real familia desde el anterior reinado, traian tambien los ánimos alterados y levantiscos: Como el año de 1347 cuando el Rey quitó la gobernacion del reino al infante D. Jaime, presunto sucesor al trono. Mandóle retirarse á Balaguer, pero el infante se fue á Zaragoza, contra, la órden terminante del Rey, que se lo prohibia. No hubiera hecho más cualquiera de los ambiciosos modernos.

El infante se declaró en rebelion abierta, reunió á todos los señores descontentos en virtud de un mal fuero arráncado á la debilidad bondadosa de D. Alonso III, apellidado el Liberal, y á quien hoy dia ningun ambicioso quitaría ese dictado. El año 1287, en día de Inocentes (que no pudo buscarse dia más á propósito) capituló el buen D. Alonso III, y otorgó á los revolvedores de Zaragoza (¡siempre lo mismo!) que en adelante no pudiera proceder el Rey contra ninguno.

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