Historia de las sociedades secretas, antiguas y modernas en España y especialmente de la Franc- masonería: 42

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Historia de las sociedades secretas, antiguas y modernas en España y especialmente de la Franc- masonería Vicente de la Fuente


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solamente la ciudad, sino un vasto territorio adyacente, de seis a diez leguas o más de circunferencia, que el Concejo de aquella iba. poblando segun su fuero; por donde las aldeas que poco á poco se formaban alrededor, eran como unos arrabales dependientes del pueblo, que tenía el señorío de aquel territorio. De aquí la mancomunidad de pastos para los ganados y otros intereses recíprocos entre la capital y las aldeas. Para el arreglo de éstos se reunian periódicamente los representantes de los sexmos o partidos, como se réunen ahora los diputados provinciales. Ademas, una ó dos veces al año concurrían los aldeanos armados para hacer alarde, y que se recontára la gente de armas tomar. Los que se presentaban con caballos y armas buenas dejaban de pechar; pero en las algaradas y casos de guerra tenian que salir en hueste, siguiendo el pendon del Concejo. Eran, pues, las Comunidades unos señoríos concejiles ó especie de feudalismo municipal, pues los vecinos de la ciudad y de las aldeas tenian que marchar á la guerra en pós del pendon de su Concejo, como los vasallos feudales en pós del Conde que alzaba pendon y caldera, segun entonces se decía; el pendon como señal de guía y de mando, en representacion del derecho, la caldera como señal del deber de mantener á sus expensas á los que acaudillaba. De aquí el que las poblaciones feudales no pudieran ser Comunidades, pues allí el Concejo no era libre, como sucedía en Valladolid, donde el señorío era de D. Pedro Ansurez, y en Palencia, que era del Obispo. Mas por regla general, las Comunidades y sus aldeas se consideraban de realengo, Eso no impedia que en las capitales se estableciesen algunos señores, y á veces én considerable número, y que algunas aldeas del territorio fuesen de señorío particular, o de la Iglesia.En esos casos sus pastos eran cerrados y sus ganados, por lo común, no disfrutaban de la mancomunidad que teman los demás.

Las Comunidades eran ya tan prepotentes en el siglo XIII, que inspiraban celos á la aristocracia castellana, y San Fernando, cediendo á malos consejos, las privó de va- rios derechos, y sobre 'todo de pasar revista á la gente de armas de las aldeas, que era lo que más desagradaba á los señores feudales, pues veían en esto una amenaza contínua contra sus desmedidas ambiciones. Pero él mismo reconoció su yerro y lo confesó ingénuamente con humildad cristiana, mandando, dos años antes de su muerte (1250), devolver sus derechos á las Comunidades. Los privilegios que todavía se conservan en los archivos municipales de Segovia y Cuenca, dicen así (1):

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(1) Copié este documento de su original en el archivo de Segovia, y tengo copia del que existe en el de Cuenca. Lo publicó Colmenares en su Historia de Segovia, pág. 204, annque con poca exactitud.