Historia de las sociedades secretas, antiguas y modernas en España y especialmente de la Franc- masonería: 54

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Historia de las sociedades secretas, antiguas y modernas en España y especialmente de la Franc- masonería Vicente de la Fuente


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San Isidro, y con ellos asimismo el prior del Valle de Ecija, de la misma Orden... libró Dios otros seis ó siete del mismo monasterio, entonteciendo y haciendo de ningun valor ni efecto todas las estratagemas.» Añade que en los autos siguientes fueron quemados vários de los que quedaron.

No fueron tan secretos los tratos de Julianillo que la Inquisicion no los descubriera, á pesar de su astucia y estratagemas, dando con él en sus cárceles, de donde salió para ser quemado vivo como pertinaz. Cipriano de Valera dice que «el secreto fué vendido por un judas, y, llegado á los inquisidores, ochocientas personas fueron presas.»

Se ve por aquí lo mucho que había cundido el protestantismo secretamente en Andalucía, y aun dentro de los conventos mismos de frailes y de monjas, merced á su poca disciplina y austeridad; y con cuánta razon dijo Gonzalo de Illescas, hablando de los progresos que hizo el protestantismo en España, como secta secreta, aquellas celebres palabras que repiten todos los historiadores de estas cosas: «Eran tantos y tales, que se tuvo creido que, si dos ó tres meses más se tardara en remediar este daño, abrasara toda España y viniéramos á la más áspera desventura que jamás en ella se habia visto.»

Descubrimientos recientes arrojan todavía más luz sobre estos sucesos, pues aparece que los moriscos estaban de acuerdo con los protestantes andaluces, y en disposicion de abrazar los errores de éstos (l).


$ XIV.

Los alumbrados de Extremadura y Sevilla.

En la segunda mitad del siglo XVI, y en la época de la terminación del Concilio de Trento, vemos aparecer otra vez en España el maniqueismo, con el mismo carácter sectario, lúbrico y misterioso que le habían dado Prisciliano y los albigenses en los siglos anteriores; y es cosa notable que sus partidarios se llamasen entónces alumbrados, palabra que adoptó Weissaupt en el siglo XVIII para denominar á sus adeptos (2). Tambien aquel malvado, profesor de Derecho

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(1) Sobre este punto está haciendo curiosas investigaciones mi compañero y amigo D. Eduardo Saavedra.

(2) Véase la obra del abate Barruel sobre el Jacobinismo. Esta obra está traducida al castellano, pero se ha hecho rara.