Historia general del Reyno de Chile/Libro I/XVIII

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Nota: Se respeta la ortografía original de la época

CAPITULO XVIII.


De la estatura, y de la grandeza de ánimo y estremada valentia de los indios de Chile. De su órden militar y prevenciones de guerra.
Los historiadores sagrados y profanos describen la grandeza y valor de el contrario para el lucimiento de la victoria.—Los gigantes que ay en parte de Chile y en grandeza.—Los chilenos que pelean con los Españoles no son gigantes en el cuerpo, pero sonlo en el ánimo.—La fearcidad de la tierra los haze feroces.—La poesia no estorva a la verdad de la historia: si la adorna.—Cuidado del autor en inquirir y ver los sucesos, y la mucha esperiencia por aver andado toda la tierra.—Mucha de su valentia se les ha pegado de la comunicacion con los Españoles, pero la mas es nativa y propria.—Envia el Rey Inga Yupangne veinte mil soldados a conquistar a Chile.—Sugétanse los primeros de Copiapó.—Passa el exército del Rey Inga y llega a Maule con cincuenta mil convatientes.—Derrotan los de Chile al exército de el Perú.—Retíranse los Peruanos temiendo a los Chilenos.—No han tenido Reyes, sino caciques, cabezas de los linages, que manden sin apremio.—Los toquis generales convocan para la guerra con nudos colorados y flecha ensangrentadas.—Las cartas que van cerradas con oblea colorada juzgan que son de guerra y ube de cerrar una con oblea blanca.—Convoca a todos el Toqui General y júntense para el dia señalado en su plaza de armas, que llaman Lepun.—Razonamiento de el Toqui General.—El modo como se alistan para la guerra y hazen juramento militar.—Que para animarse los indios echan el miedo fuera y hazen temblar la tierra.—Que el alistarse y el juramento de guerra es recevir un pedacito de la oveja que mató a todos el Toqui.—Su abstinencia en el comer.—Danles a beber de las yerbas que comen los pájaros mas veloces, para que sean ligeros, y pássanles con sus plumas.—Llevan plumas de pájaros para hazerse ligeros.—Quítense el cabello a raíz para ir a la guerra.—Comen yerbas y raices en faltándoles el matalotage.


Habiendo ya tratado de el orígen de los indios de la América, de lo que los Indios chilenos fingen cerca de el, de el descubrimiento de Chile por mar, assi por el Estrecho de Magallanes como por el de Le Maire, de las dos poblaciones primeras, una la de San Philipe, que pereció, y otra de los Césares, que no parece; como el principal descubrimiento de el Reyno de Chile, su conquista y poblacion... [1] se hizo por tierra, passando de él al Perú y peleando con los indios mas valientes y feroces que se conocen en todas las Indias occidentales, quales son los... [1] luciera la conquista, ni... [1] de hazaña: el aver... [1] y poblado el Reyno de... [1] si sus Indios fueran de los ordinarios de las Indias. Como la pelea y victoria de David con el Filisteo, no fuera tan célebre si ubiera medido sus fuerzas con un filisteo ordinario; lo grande fué y lo plausible el averlas medido con un filisteo de desmedida grandeza, con uno exercitado en las armas, de una lanza, que era una viga de un texedor, de un yerro de lanza que pesaba... [1] y con una torre de carne, de tanto valor como corpulencia.

Y assi la historia sagrada, para que sobresalga la valentia de David, describe la grandessa de el contrario, su esfuerzo, sus armas y su destreza en la guerra, y aviendo levantado una grande torre de asombros, entra bien la admiracion de que un pequeño pastor la derribasse, y lebantando sobre ella sus estandartes y su cabeza erguida, se coronasse de triunfos. El mismo estilo siguieron las historias profanas, que para dar a conocer el valor y esfuerzo de los Romanos, victoriosos entre todas las naciones, daban primero a conocer la valentia de el contrario para que fuesse mas laureado el triunfo. Y los exploradores de la tierra de promision vinieron diziendo que avian encontrado con unos hombres, no de los comunes, sino esforzados, valientes, y tan agigantados, que eran ellos en su comparacion como unas pequeñas langostas. Y esto fué necessario que se supiesse para que luciesse mas la conquista.

No es la conquista de Chile de las ordinarias ni de las comunes de las Indias; conquista es de gigantes en el ánimo, en el valor y en el esfuerzo. Y es forzoso, para que tenga los esmaltes debidos la corona que merecen los Españoles sus conquistadores, dezir con que indios las ubieron, con quienes midieron sus fuerzas, que a no aver alargado la medida, no ubieran jamas igualado a una gente que pelea desmedidamente y que sobrepuja a los demas indios de la América en la valentia, arrogancia y valor.

En muchas de las tierras que ay pertenecientes al Reyno de Chile, queda ya dicho como ay gigantes, particularmente hazia el Estrecho, los quales, de mas de que tienen tierra particular donde todos lo son, que se llama la tierra de los gigantes, en otras se hallan algunos esparcidos, y aunque lo comun de los demas indios no excede la estatura ordinaria de los demas hombres, se hallan algunos de sobervia grandeza. Y de esto es clara prueba el hallarse en los entierros de los indios algunas cabezas y guessos que exceden a los otros incomparablemente. No quisiera parecer demasiado, ni que exagero las cosas con encarecimientos, y assi no pongo el tamaño de los guessos que se an hallado: solo diré que cerca de la ciudad de Córdova me dixo el Padre visitador Andres de Rada, de la Compañia de Jesus, persona de tanto crédito por su mucha autoridad y virtud, letras y puestos, que vio una cabeza de un gigante de el tamaño de una tinajuela, y para que en Europa no tubiessen por encarecimientos los de las Indias mandó que la llebassen al colegio para remitirla a España: los guessos de las canillas eran como un palo gruesso de mas de diez pies de largo. Lo mismo refieren Jorge Spilberg y Guillermo Schouten en la jornada que hizieron y navegacion por el Estrecho, que hallaron guesso de tres baras de largo: que segun su proporcion, seria el cuerpo de aquel gigante una torre, y assi dicen que vieron sobre una peña un indio Gigante que se puso sobre ella a verles navegar, y que no parecia sino una torre viviente [2].

En las demas tierras que oy están pobladas en el Reyno de Chile, los indios con quienes guerrean los Españoles son de la estatura comun, aunque algunos son de estatura lebantada y feroces. Pero la altivez del ánimo en todos es una. Y porque en las batallas y famosas victorias se verá, en el discurso de la historia, su grandeza de ánimo gigante, sea prueba de el que todos los autores que tratan de los indios occidentales reconocen a los chilenos por los mas valerosos, hablando de su esfuerzo y valentia con admiracion. Y es lo grande el ver que ha ciento y veinte y nueve años que pelea con ellos el poder Español sin poderlos sujetar, aviándose consumido mas de cuarenta y dos mil españoles en este tiempo, y de el Real situado cuarenta millones, sin otra mucha hacienda Real y de particulares. Y lo que mas admira es que aviendo el poder español domado tantas naciones y avassallado tantos Reynos, haciéndose señor de tantos imperios, quales fueron los de el poderoso Motezuma en Méjico, y los de el grande... [3] el Inga en el Perú, nunca aya podido acabar de sugetar a su imperio los pocos indios chilenos; solos y aun... [3] de otras naciones. Pero como son... [3] una alta sierra nevada... [3] aquellas sobervias... [3] de ellas heredaron... [3] sacaron lo duro de sus entrañas inexpugnables de su pecho. Y es sobre todo admiracion el ver que estos indios fuertes, sin castillos, sin murallas... [3] valuartes ni trincheras; sin armas de azero, sin vocas de fuego ni piezas de artilleria; sin lanzas de yerro, espadas, ni alfanges de azero, sino solo con armas y instrumentos de palo, ayan hecho tantos años tan valerosa oposicion a las ventaxosas armas españolas, peleando desnudos y armados solo con el esfuerzo que les da su altivo y valeroso animo y el que la constelacion de su cielo les infunude.

Y si no, sea lo que notó fray Gregorio de Leon, que dice que la feracidad de la tierra les infunde tanta ferocidad y valentia, por ser tan fértil que de nada de fuera necesita y todo lo produce con abundancia, y assi mismo por traher debaxo de sus pies tantos minerales de oro, plata, cobre y otros metales, y beber de las aguas que continuamente passan por sus minerales, participando de sus generosas qualidades. Y nazca de lo uno o de lo otro, la esperiencia ha mostrado su estramada valentia, y que en hechos y valor exceden a los demas indios, como se verá en esta historia general, a que se remitidó varias veces el Padre Alonso de Ovalle por aver escrito en España y no tener las noticias suficientes.

Y llegando a tocar este punto de la valentia de estos indios, dice con elocuente estilo que quanto escribió Don Alonso Arcila en su famosa Araucana de la valentia de estos indios, es como lo cuenta, y que aunque por ser en verso... [3] con menos satisfaccion de la verdad; pero que quanto a lo historial, es muy puntual quanto dice de su valentia y esfuerzo, es muy sin encarecimiento, quitados hyperboles y encarecimientos proprios de la Poesia, que la sirven de adorno y sin ellos estubiera desaliñada. Y en notar las singularidades de estos indios fué muy curioso como testigo de vista que militó en esta guerra, y como a los famosos Poetas antiguos Homero y Virgilio se les da todo crédito en lo historial, y hizieron mas célebres sus historias adornándolas con las flores, metáforas y dulce cadencia de el verso. Y la escritura sagrada es mas dulce por estar en verso, segun el sentir de muchos Doctores.

Y las historias que el Real Propheta David, Rey de los poetas, toca al son de su arpa armoniosa, son mas agradables por la consonancia de el verso, sin faltar a la verdad, pues ni en las guerras y sucessos que cuenta se puede poner duda, ni se falta a la puntualidad de el sucesso por las metáforas, hyperboles y adorno de la poesia. Assi no se debe dexar de dar el crédito debido a tan famoso autor, poeta y historiador verídico por el adoro de su historia y por la dulzura con que la hizo sabrosa, ni por ser las cosas grandes y no vistas en otras naciones se deben calificar por mentirosas.

Y yo confiesso que a no aver visto por vista de ojos muchas de las cosas de esta historia y a no aver tenido relaciones tan verídicas de personas que se hallaron presentes a los sucessos que en ella se refieren, no me atreviera a escribirla por no incurrir en la nota de menos puntual. Y aun con aver estado tantos años doctrinando los indios Araucanos, los de Tucapel, Paicabi, Boroa, Tolten, Imperial, Villarrica, y aver discurrido por toda la tierra, desde Santiago a Chiloé, aver passado la cordillera dos vezes y puesto en paz a los Puelches y peguenches, comunicado con hombres muy entendidos de sus usos, costumbres, ritos y ceremonias, y examinado diligentemente los sucessos de la guerra y acompañado muchas veces el exército, que todas son circunstancias que acreditan mucho la verdad, temo, segun son los pareceres de los hombres y las inclinaciones a censurar, que algunos pondrán duda en la puntualidad. Mas puedo asegurar que me he preciado de ella y afectádola con todo cuidado, ya por mi profesion, ya por mis años y ya por castellano, que en la sinceridad de la verdad y en la puntualidad tienen mucho crédito adquirido los que lo son.

Llegando pues a examinar la causa de el valor y extraordinario esfuerzo de los Indios de Chile, demas de las referidas, sienten bien algunos que los Españoles con quienes han tenido porfiada guerra los han enseñado a pelear y los han hecho tan animosos y valientes, y que antes, al principio de la conquista, eran mas humildes, mas cobardes y menos altivos. Y no dudo, sino que será assi, que muchas estratajemas de guerra han aprendido de los Españoles, mucha animosidad han cobrado con su comunicacion, mucho teson en la guerra han aprendido de su valor y constancia, y de muchas armas se han pertrechado con su comercio, y muchas han adquirido con sus victorias y despoxos; pero como el valor es natural y el animo no tanto se adquiere como se nace con cada uno, no se les puede negar a los indios de Chile, que es nativa la valentia y propia la animosidad y furor belico que tienen, pues antes que viniesen los Españoles a conquistarlos la mostraron con los Generales y Indios que embiaron los Reyes Ingas de el Perú para sugetarlos a su imperio, no consintiendo sobre si yugo de ningun monarca, sacudiéndole de si con esforzada valentia; y con aver estos Reyes sugetado muchas naciones y provincias a su imperio, no pudo su gran poder sugetar a los chilenos, aunque a la fama de sus ricas minas embió numerosos exercitos.

Tratando de este punto, Garcilazo, autor grave y verídico, dice: que el Rey Inga Yupangue, decimo Rey del Perú, con el deseo de conquistar el Reyno de Chile y sobervio con las victorias de lass provincias que avia sugetado a su imperio, se puso en los confines y ultimos terminos de el suyo, que fue en Atacama, y de alli embió sus exercitos, aviendo primero embiado sus esploradores y espias por las ochenta leguas que ay de despoblado, para que de cada dos leguas volviessen dándole avisos de lo que iban descubriendo, como lo hizieron, succediéndose los unos a los otros y dexando sus señales en los caminos que sirviessen de guia a los que iban de nuevo.

Embió primero diez mil hombres a cargo de el general Sinchiruca y dos maestres de campo de su linage Real, porque no quiso fiar de otros empresa tan grande. Llegó esta gente a dar vista a Copiapó, que es el primer valle que tenian poblado los chilenos, con los quales comenzaron los Peruanos a trabarse por no aver admitido las embaxadas que de parte de su Rey el Inga Yupangue les avian embiado para que los reciviessen por su señor, y por hijo del Sol le diessen la debida adoracion, a quien aviendo avisado de la resistencia que avian hallado en los Indios de Chile y el desprecio que hazian de su Real persona, enoxado les embió otros diez mil soldados con nuevas embaxadas de que su intento no era quitarles su libertad ni sus tierras, sino que le reconociessen por su señor y le adorassen por hijo del sol y dueño de quanto el calienta con sus lucidos rayos; y que a no hazerlo les protestaba y requeria con grandes castigos que les embiaria de el cielo y con mayores exercitos que quedaba aprestando. Viendo los de Copiapó el socorro tan grande que le avia venido al exercito Peruano y que avian de venir otros de nuevo, convencidos de que este reconocimiento pesaba menos que la mucha sangre que les avia de costar la resistencia, vinieron en los conciertos que les offrecian.

De esta manera dice Garcilazo que se fueron entrando los Peruanos hasta Maule, reforzando con nuevos socorros de gente su exercito el Rey Yupangue. Hallándose aqui con cincuenta mil combatientes, embió el general sus embaxadores a los Promocaes y demas chilenos de la tierra adentro, los quales, sintiendo mucho la libiandad de los fronterizos de Copiapó y que ubiessen dexado entrar en sus tierras gente extrangera sin averla degollado luego que lo intentaron, se pusieron en arma. Y aviéndoles embiado los embaxadores acostumbrados el General Inga, protestándoles el daño que les podía venir de tan copioso exercito si no daban la obediencia a su Rey, la respuesta de los chilenos, fué que estaban resueltos a morir antes que sujetarse a Rey ninguno, i que ellos no reconocian a ningun señor y que se aprestasen para pelear luego, que los que venciessen serian los señores, y los vencidos los esclavos. Y sin esperar a mas demandas ni respuestas juntaron un copioso exercito y a los tres dias se pussieron a la vista del exercito Peruano, retándolos y provocándolos a la batalla con mucha voceria y ruido de sus tambores.

Dió gran cuidado a los capitanes Ingas la resolucion de los chilenos y el ver que su exercito llenaba los campos, y temiendo algun mal suceso, les embiaron nuevos embaxadores con requerimentos de paz y buena amistad, haciéndoles nuevas protestas, llamando al sol i a la luna, a los quales respondieron brevemente que se dexasen de vanos razonamientos y viniessen a las manos, que no avian de sujetarse sino al que los venciesse. Y cerrando con ellos, se mostraron tan valerosos los de Chile que pussieron en huida el exercito de el Inga, con muerte de muchos, y despues les fueron siguiendo, y en emboscadas y passos angostos les mataron muchos mas, con que tubieron por bien retirarse y dexar la conquista, reconociendo quan poco avian de ganar en ella y lo mucho que avian de perder: que vale mas un Indio de Chile que muchos del Perú, y en el valor y esfuerzo les haze conocidissimas ventaxas. Y assi los del Perú perdieron las esperanzas y no quissieron asegundar la batalla con ellos, teniendo por mexor consejo el retirarse,, temiendo que los avian de acabar con embestidas y emboscadas, dexándolos en paz y en la segura posesion de lo que tan arrestadamente defendian, que era sus tierras, su libertad, sin sugecion a Rey o señor alguno, porque, como dize Garcilazo y Antonio de Herrera, los Reyes del Perú eran muy soberanos, y los chilenos no se quisieron sugetar a Rey ninguno, y su altivo y valeroso animo no sufre reconocer dominio ni señorio, si bien los mas proximos al Perú, como los de Copiapó, tubieron alguna sugecion por algun tiempo, porque le contribuyeron oro que sacaban de sus minas, y en ninguna otra parte hablan la lengua del Perú, sino hasta Coquimbo, que es señal de que esos pueblos se le sugetaron y no otros ningunos.

Por esta misma causa, no solo se resistieron al señorio de el Inga, sino que jamas quisieron admitir Rey, ni gobernador, ni justicia de su propia nacion, prevaleciendo siempre entre ellos la voz de la libertad y no sufriendo su impaciente natural sugecion alguna. Por esto tiró cada uno por su camino, o cada familia y parentela por el suyo, elijiendo cada uno entre todos al mas digno o al mas anciano para que los gobernasse, a quien se sugetan los demas, sin imperio, opresion ni vasallage. Y de aqui tubieron origen sus caciques, que son su señores, a quienes reconocen como a cabeza del linage, sin pagarles pecho ni darles mas obediencia que la del respeto de parientes.

Pero aunque cada uno gobierna su jurisdiccion sin ninguna dependencia ni subordinadon a otro, con todo, quando se offrece tratar materias de guerra y en que les va la conservacion de su libertad y de sus tierras, toma la mano, como digimos, el Toqui general y los convoca sacando su hacha de pedernal negro, ensangrentado, como el estandarte de guerra, y embia a los demas Caciques una flecha ensangrentada y unos ñudos en un cordon de lana colorada, y con esto los covoca como con una carta provocatoria para pelear y derramar sangre enemiga. Y estos mensages los embian con gran secreto con su Leb-Toqui, que es su ayudante, y tienen tan observado que los ñudos colorados que llevan i que llaman Cumpron son señal de guerra y provocatoria, para derramamiento de sangre,, que quando ven las cartas de los Españoles cerradas con oblea colorada, se rezelan de que escriben provocándose a hazer guerra contra ellos, porque entre ellos es como carta de guerra qualquiera cosa colorada. Y embiando yo unas cartas a Chiloé desde la otra banda de la cordillera, despues de aver puesto de paz a los puelches, para que supiessen como por aquella parte ni por otra ninguna se les avia de hazer guerra, luego que vieron la carta cerrada con oblea colorada se rezelaron y les pareció que en viéndola los Españoles de Chiloé les avian de venir a hacer guerra, y que en aquella carta los provocaba a ella, por llebar la señal de guerra, colorada. Y assi ube de volverla a cerrar con oblea blanca y la llebaron con gusto de esa manera, y me digeron: "ahora sí que podrá ir esta carta de mano en mano, que la otra avian de entender todos por donde passasse que era para convocar a los Españoles de Chiloé que nos viniessen a hazer guerra, que assi passa entre nosotros; la flecha y los ñudos colorados convidando a todos a la guerra."

Porque para estos apercivimientos va la flecha, el Toqui y los ñudos colorados (que señalan el dia) a un cacique, y este los recive y convoca a su gente, y delante de todos dá el mensagero el recado, y conferida la materia de guerra embia este cacique su ayudante a otro cacique con la misma flecha. Toqui y ñudos; y de esta suerte van pasando por todos, hasta que vuelven estos instrumentos de guerra al Toqui general de donde salieron, y en volviendo a el es señal de que todos aceptaron, y vuelve la respuesta como todos quedan aperciviéndose y que para el dia señalado en los ñudos se juntarán en casa del Toqui general a concertar el dia en que los soldados an de passar muestra y salir a la faccion y la disposicion de ella. Y cada dia van quitando un ñudo de los que les embió el Toqui general, y al ultimo se juntan en su casa, donde los recive con un convite de mucha chicha y de comer, y alli conciertan la jornada, tratan las conveniencias de ella, dan sus arbitrios y trazas, offrece cada uno los indios que tiene con armas y caballos y eligen el Capitan general que ha de gobernar el exercito, no por fabor ni herencia, sino al que es mas valiente, mas bien afortunado y de mexores arbitrios para la guerra.

De aqui salen los Caciques cada uno para apercevir a sus soldados y a requerirles que se avien de lo necesario para la jornada que se ha consultado en el consexo de guerra de los caciques, dando a cada uno tantos ñudos como son los dias determinados para la salida, y cada dia van quitando un ñudo, y al último se juntan en un lugar apartado de la casa del Toqui general, que llaman Lepan, el qual es como la plaza de armas y el lugar dedicado para juntas y funciones de guerra. Apártense de las casas diziendo que las mugeres son muy habladoras y no guardan secreto, y que no es bien que oigan lo que en las juntas se trata, porque luego lo publicarán y llegará a noticia del enemigo y sabrá sus trazas, sus designios y a donde quieren dar el asalto repentino. Y por la misma causa encargan mucho el secreto a los soldados, a quienes en este lugar juntos haze el Toquin General un ardiente razonamiento, exortándolos a la defensa de la Patria, de la libertad y de sus tierras, a no temer los peligros, a despreciar la vida por alcanzar... [4] con la victoria. Tráheles a la memoria los famosos hechos de sus antepasados, la fama y estimacion que con ellos ganaron, la que ellos podrán adquirir mostrándose valerosos en la faccion de que se trata, el interes del pillage, las pocas fuerzas de el contrario, el descuido con que los cogen, lo que le a de acobardar el ver junta tan valerosa y gente tan esforzada, y otras razones que con grande elocuencia les propone y con furor militar, hablando con cada uno en particular y nombrándole y respondiendo que le parece bien, y luego con todos juntos. Para este razonamiento tiene clavado en la tierra el toqui o pedernal negro ensangrentado, con una lanza, y atadas a ella algunas flechas ensangrentadas, y el está en pie junto al Toqui con una flecha y un cuchillo en la mano, y offrece a todos los soldados, cuyo nombre es Cona, una ovexa de la tierra que matan alli luego dándole con un garrote un golpe en la cabeza y otro en los lomos, con que cae en tierra aturdida, y sacándole el corazon vivo y palpitando, untan con él las flechas y el Toqui, les dizen con voz arrogante: "Hartaos, flecha, de sangre, y tu, Toqui, bebe y hártate tambien de la sangre de el enemigo, que como esta ovexa ha caido en tierra, muerta, y le hemos sacado el corazon, lo mismo hemos de hazer con nuestros enemigos con tu ayuda." Y passando el corazon de mano en mano por todos los caciques, vuelve a la del Toqui General, y con él en la mano prosigue el razonamiento, diciéndoles: "que de aquel corazon y de aquella ovexa han de comer y participar todos los de aquella Junta, para unirse en un corazon y una voluntad y no tener diversidad de corazones y de voluntades, sino ir a una contra el enemigo, sin que los trabaxos de la guerra, ni las dificultades de la empresa, ni las armas del enemigo, los divida ni aparte de la union de un alma y de un corazon," a que responden todos dando un grito a una, diziendo Ou! que es dezir, que assi lo harán. Y mientras está el Toqui general haziendo el razonamiento y quando le acaba dan vueltas al rededor de la gente dos indios desnudos hasta la cintura, con las lanzas, arrastrando y corriendo con gran furia, y hablando con grande arrogancia, dizen a los soldados: "Leones valerosos, abalanzaos a la pressa; alcones ligeros, despedazad a vuestros enemigos como el alcon al paxarito." Y todos los de la Junta, oyendo estas vozes, vaten con los pies la tierra y la hazen temblar, y dan un grito todos a una diziendo: Ou! y los que andan corriendo al rededor les dizen en voz alta: Yape pullimen, que quiere dezir: "ea ¡valientes soldados! tiemble la tierra de vosotros y hazed temblar el mundo." Y esta ceremonia de vatir la tierra todos a una con los pies y hazerla temblar, es muy usada siempre que han de pelear y en todas sus exhortaciones de guerra, a que llaman Yape, y dizen que es echar el miedo fuera y cobrar ánimo contra el enemigo.

Hecho esto, reparte el Toqui general la ovexa de la tierra que mató en honra de los soldados, que es gran lisonja y cosa de mucha estima, y da a cada uno un pedazo, de tal suerte que ninguno, por muchos que sean, ha de quedar sin tocar algun pedacito, repartiendo hasta las uñas porque cada uno toque algo, y eso es señal de que se alista en aquel exercito y como un juramento de no faltar ni dividirse de él, porque tocó algo de la oveja y de su corazon para que todos se unan en un corazon. Y assi es cosa vergonzosa aver tocado algo de la ovexa y no acudir a la faccion de guerra para que le convocó el Toqui general. Y a este repartimiento de la oveja llamaron Curucul, con que significan la union de las fuerzas y de las voluntades y assi mismo la obligacion de acudir a aquella faccion de guerra: de suerte que si uno reusa el ir, le dize su cacique que como puede faltar a la obligacion aviendo recevido el curucul.

El capitan general que han elegido para la jornada haze otro razonamiento mas a los soldados, con mas brio y arrogancia, amonestándolos a despreciar al enemigo y no hazer caso de él ni de sus fuerzas, incitándolos a la pelea, dando las trazas y proponiendo las estratagemas de que han de usar para conseguir la victoria, y proponiendo a los soldados la necessidad de la obediencia militar y lo que importa el ajilitarse y disponerse para los trabaxos de la guerra y apercevirse de armas deffensivas, y offensivas haziendo de modo que tiemble el enemigo y toda la tierra de su valentia. Y diziendo esto dan todos a una una voz diziendo Ou! y batiendo la tierra con los pies y entretegiendo las lanzas unas con otras como que acometen al enemigo, hazen temblar la tierra y echan el miedo fuera. Aqui en el Lepun o plaza de armas beben alguna chicha, y de propósito ha de ser poca, porque desde entonces que passan muestra van determinados a no volver a sus casas ni al regalo de ellas, y a hazerse a la ambre y a enflaquecerse para estar ligeros, para marchar y pelear.

Para agilitarse y disponersse mexor para la guerra suelen... [5] y los ocho dias exercitando las fuerzas con varias pruebas, haziéndose al ambre y a comer poco para el viage, porque de suyo son buenos comedores y bebedores, y la presuncion y deseo de señalarse en la guerra los obliga a abstenerse y adelgazar lo que han engordado en la paz. Y a este exercicio tienen puesto un nombre muy a proposito, que es, Collullanllin, que en su lengua y en su sentir quiere dezir que se están adelgazando de cintura y haziendo ormigas, significando en esto que como la ormiga come poco, es angosta de talle y delgada de cintura; assi ellos se están adelgazando de talle y ensangostanto de cintura, haziéndose a passarsse muchos dias con comer poco para estar agiles y ligeros para pelear, moderándose tanto en el comer que no llevan mas vagage que una talega de arina de cebada cada uno, y esa le dura toda la jornada, y a cada comida come solo un puñado, midiendo con los dias que ha de durar los puñados de harina. Y assi van tan ligeros y tan delgados, que no hay cosa que les embarace ni peso en el cuerpo que les estorve, con que dan saltos, acometen y revuelven con tal presteza que son un pensamiento. Exercítanse en estos dias en hazer fuerzas, en levantar cosa de mucho peso, en sustentarle sobre sus hombros mucho tiempo, en luchar, correr y saltar, en escaramuzas, en jugar la lanza, en tirar flechas a un blanco y otros exercicios militares.

Demas de enflaquecerse a si mismo enflaquecen tambien los caballos para que no estén demasiado gordos, porque no se les calmen, sino seguidos. Pruébanlos haciéndoles saltar zanjas.... [6] tres y cuatro arcos consecutivos, haziendo...[6] salvar con ligereza. Y el caballo que no es muy ligero para estos saltos y muy rebuelto para las escaramuzas, le desechan y no le llevan a la guerra. Y es cosa graciosa las invenciones que hazen estos dias para que los caballos se hagan ligeros, porque les dan a beber piedra vezar desleida en agua, que como esta piedra la sacan de los venados y guanacos, que son animales muy ligeros, juzgan que en la piedra está la ligereza de el venado y que haze ligeros a los caballos que la beben. Demas de esto les passan y refriegan las manos y pies con piedra vezar y con pies de guanaco y de gamo, y con refregarles con las pieles de estos animales ligeros en correr, piensan que se les pega a los caballos la ligereza. Sin esto les dan a beber el agua de una yerba que come el vahari y otro paxaro que llaman Clenclen, que son de velocissimo vuelo y se avalanzan con animocidad a los paxarillos y con sus plumas las passan por el cuerpo y por los pies para que les peguen su ligereza. Y les dizen a los caballos que miren lo que hazen, que de alli adelante no han de correr, sino volar, y al passarlos la carrera, al hazer las escaramuzas y al exercitarlos, les ponen en la boca las plumas de estos paxaros y de otros que vuelan con velocidad para que por el resuello se les entre la ligereza. Y ellos tambien usan llebar a la guerra de estas plumas de paxaros para el mismo fin de hazerse ligeros. Y antes de salir se cortan muy vaxo el cabello porque el enemigo no les pueda hacer pressa de el quando lleguen a las manos. Y en todo se aligeran quanto pueden de vestido y embarazos, y en llegando la ocasion de la pelea se quedan desnudos de medio cuerpo arriba, y si llevan coselete o armas de acero, las suelen llebar a raiz de las carnes.

Sirven todos sin sueldo, sin paga, sin llebar viveres ni carruage: todos son soldados voluntariamente offrecidos y que sustentan la guerra a su costa, y es tan poca la que hazen y tan leve el sustento que lleban, que admira ver gente de tan buen comer que se passe, mientras anda en la guerra, con tan poco, como diximos, de una talega de harina de cebada o de maiz, sin otro matalotage, y un vaso en que deslie en agua fría la harina de cebada, y sin comer mas en todo el dia se passa con esta bebida. Y en faltándoles el harina, a que llaman Roquin [7], se acogen a comer yerbas y raices de el campo, con que hazen grandes ventajas a los Españoles en el sufrimiento de el ambre, en el desembarazo del vagage, víveres y cargas. Y assi no tienen cosa que les embarace, ni para pelear, ni para marchar, ni tampoco para huir quando les va mal, que lo hacen con ligereza y gallardia, haziendo gala el huir en las ocasiones, y punto de valentía y ánimo el huir de el peligro y saberse escapar de él sin pérdida.


  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 Inintelijible.
  2. Estas exajeraciones son comunes a todos los escritores i viajeros de la época hasta el siglo XVIII.—No deben por tanto dejarse a la esclusiva cuenta i cargo del crédulo autor.
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 3,5 3,6 3,7 Inintelijible
  4. Inintelijible.
  5. Inintelijible.
  6. 6,0 6,1 Inintelijible
  7. Roquin o mas propiamente Roquiñ es la palabra araucana por provision de camino o "municion de boca" hablando en un sentido militar. El roquiñ era i es todayia para los araucanos lo que el cocaví para los indíjenas del Perú i Bolivia, es decir, la provision de coca que llevan en una bolsa para sus viajes.