Historias sumerias parte II

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Recopilado por SAMUEL NOAH KRAMER

XV-SUFRIMIENTO Y SUMISIÓN: EL PRIMER «JOB»[editar]

Dios mío: El día brilla luminoso sobre la tierra;

para mí el día es negro.

Las lágrimas, la tristeza, la angustia y la desesperación

se han alojado en el fondo de mí.

La mala suerte me tiene en sus manos, se lleva el aliento de mi vida.

La fiebre maligna baña mi cuerpo...

Dios mío, oh, Tú, padre que me has engendrado,

levanta mi rostro.

¿Cuánto tiempo me abandonarás,

me dejarás sin protección?

¿Cuánto tiempo me dejarás sin apoyo...?

Que el hombre proclame sin tregua la excelencia de su dios,

Que el hombre loe con toda sinceridad las palabras de su dios,

Que aquel que mora en el país justo se lamente,

En la Casa del Canto, y que interprete para su compañera

y para su amigo...

Que su lamentación enternezca el corazón de su dios, Porque el hombre, sin dios, no conseguiría su alimento.

Más adelante, en una tercera parte,(52) el poeta, habiendo descrito la situación del infeliz, su soledad y abandono, le hace decir:

Yo soy un hombre, un hombre ilustrado,

y, no obstante, el que me respeta no prospera.

Mi palabra verídica ha sido transformada en mentira.

El hombre engañoso me ha cubierto con el Viento del Sur.

y estoy obligado a servirle.

Aquel que no me respeta me ha humillado ante Ti.

Tú me has infligido sufrimientos siempre nuevos.

He entrado en la casa, y pesado está mi espíritu.

Yo, el hombre, he salido a la calle,

con el corazón oprimido.

Contra mí, el valiente, mi leal pastor ha montado en cólera,

y me han considerado con enemistad;

Mi pastor ha ido en busca de las fuerzas del mal

contra mí, que no soy su enemigo.

Mi compañero no me dice ni una palabra de verdad,

Mi amigo da un mentís a mi palabra verídica.

El hombre engañoso ha conspirado contra mí,

Y Tú, Dios mío, Tú no lo contrarías...

Yo, el sabio, ¿por qué me hallo ligado a jóvenes ignorantes?

Yo, el ilustrado, ¿por qué soy tenido entre la legión de los ignorantes?

El alimento está en todas partes,

y, no obstante, mi alimento es el hambre.

El día cuyas partes han sido atribuidas a todos,

ha reservado para mí la del sufrimiento.

La súplica que el paciente dirige a su dios da fin a esta tercera parte del poema:

Dios mío, yo permaneceré ante Ti Y Te diré..., mi palabra es un gemido, Te hablaré de esto, y me lamentaré de la amargura de mi camino, Deploraré la confusión de... ¡Ah! No permitas que la madre que me dio a luz

interrumpa su lamentación por mí ante Ti. ¡No permitas que mi hermana emita un alegre cántico, Que explique, llorando, mis desdichas ante Ti, Que mi esposa exprese con dolor mis sufrimientos! ¡Que el sochantre deplore su amargo destino!

Dios mío, el día brilla luminoso sobre la tierra;

para mí el día es negro.

El día brillante, el día bueno tiene... como el... Las lágrimas, la tristeza, la angustia y la desesperación

se han alojado en el fondo de mí. Se me engulle el sufrimiento

como un ser escogido únicamente para las lágrimas, La mala suerte me tiene en sus manos, se lleva el aliento de mi vida. La fiebre maligna baña mi cuerpo... Dios mío, oh, Tú, padre que me has engendrado,

levanta mi rostro.

Como una vaca inocente, en compasión... el gemido, ¿Cuánto tiempo me abandonarás,

me dejarás sin protección?

Igual que un buey...

¿Cuánto tiempo me dejarás sin gobierno?

Dicen, los sabios valientes, que la palabra virtuosa es sin ambages;

«Jamás niño sin pecado salió de mujer,

Jamás existió un adolescente inocente

desde los más remotos tiempos.»

El hombre — su dios prestó oídos

a sus amargas lágrimas y a su llanto;

El joven — sus quejas y lamentos

ablandaron el corazón de su dios:

Las palabras virtuosas, las palabras sinceras pronunciadas por él,

su dios las aceptó.

Las palabras que el hombre confesó a modo de plegaria

Fueron agradables a la..., la carne de su dios,

y su dios dejó de ser el instrumento de su mala suerte

...que oprime el corazón, ...lo prieta,

El demonio-enfermedad envolvente, que había desplegado todas sus grandes alas,

el lo rechazó;

El mal que le había herido como un..., él lo disipó;

La mala suerte que para él había sido decretada según su decisión,

él la desvió.

Él transformó en gozo los sufrimientos del hombre,

Colocó junto a él los genios bienhechores

como guardianes y como tutores,

Dio... ángeles de aspecto gracioso.

XVI-PAZ Y ARMONÍA DEL MUNDO: LA PRIMERA EDAD DE ORO DEL HOMBRE[editar]

En otro tiempo hubo una época en que no había serpiente

ni había escorpión,

No había hiena, no había león;

No había perro salvaje ni lobo;

No había miedo ni terror:

El hombre no tenía rival.

En otro tiempo hubo una época en que los países de Shubur y de Hamazi,

Sumer donde se hablan tantas (?) lenguas,

el gran país de las leyes divinas de principado,

Uri, el país provisto de todo lo necesario,

El país de Martu, que descansaba en la seguridad,

El universo entero, los pueblos al unísono (?)

Rendían homenaje a Enlil en una sola lengua.

Pero entonces, el Padre-señor, el Padre-príncipe, el Padre-rey,

Enki, el Padre-señor, el Padre-príncipe, el Padre-rey,

El Padre-señor enojado (?), el Padre-príncipe enojado (?),

el Padre-rey enojado (?)

...abundancia...

...el hombre...

XVII-SABIDURÍA:LOS PRIMEROS PROVERBIOS Y ADAGIOS[editar]

«En mal día nací.»

«¿Se pueden hacer hijos sin hacer el amor?

¿Puede uno engordar sin comer?»

He aquí los «fracasados», los incapaces, de quienes se decía entonces:

«Que te metan en el agua y se volverá fétida;

Que te pongan en un jardín, y se pudrirán los frutos.»

«Estamos condenados a morir; gastemos, pues.

Viviremos aún muchos años; economicemos, pues.»

O también decían, si se trataba de hombres de negocios:

«La cebada temprana prosperará - ¿qué sabemos nosotros?

La cebada tardía prosperará - ¿qué sabemos nosotros?»

«Al pobre más le valdría estar muerto que vivo:

Si tiene pan, no tiene sal;

Si tiene sal, no tiene pan;

Si tiene carne, no tiene cordero;

Si tiene un cordero, no tiene carne.»

«El pobre se roe todo su dinero.»

«Al pobre le prestan dinero y preocupaciones»,

«No todas las casas pobres son igualmente sumisas»

parece evidenciar, si mi traducción es exacta, cierta «conciencia de clase».

«Quien tiene mucho dinero es, sin duda, dichoso;

Quien posee mucha cebada es, sin duda, dichoso,

Pero el que nada posee puede dormir.»

«Soy un corcel de raza;

Pero voy uncido con un mulo

Y tengo que tirar de la carreta,

Y transportar cañas y bálago.»

«El criado lleva siempre el traje sucio.»

«Todo el mundo siente simpatía por el hombre bien vestido.»

«Es un criado que verdaderamente ha estudiado sumerio.»

«Un escriba cuya mano corre,

a medida que la boca le va dictando,

¡He aquí un escriba digno de este nombre!»

«Un escriba que no sabe el sumerio,

¿Qué clase de escriba es ése?»

«Para aquel que está bien establecido,

para aquel que no es más que viento,

¿Debo yo guardar mi amor?»

Por otra parte, la vida conyugal no era siempre de color de rosa en aquellos tiempos:

«Quien no ha hecho vivir a una mujer o a un niño

No ha llevado nunca una cuerda en la nariz.»(53)

«Mi mujer está en el Templo,

Mi madre está en la orilla del río(54)

Y yo estoy aquí, muriéndome de hambre.»

«Una mujer agitada, en casa,

Añade la enfermedad a las molestias.»

«Para el placer: matrimonio,

Pensándolo mejor: divorcio.»

«Un corazón alegre: la novia.

Un corazón afligido: el novio.»

«El botijo en el desierto es la vida del hombre;

El calzado es la niña de los ojos del hombre;

La esposa es el porvenir del hombre;

El hijo es el refugio del hombre;

La hija es la salvación del hombre;

Pero la nuera es el infierno del hombre.»

«La amistad dura un día,

El parentesco dura siempre.»

«El buey ara,

El perro estropea los profundos surcos.»

«Es un perro; no conoce su casa.»

«El perro del herrero no podía echar al suelo el yunque,

Echó al suelo, pues, en su lugar, el puchero del agua.»

«El barquero es un hombre belicoso.»

«Todavía no ha cazado la zorra,

Y ya le ha fabricado el collar»,

«Me he escapado del toro salvaje,

Para encontrarme ante la vaca salvaje»,

«Mano y mano, una casa de hombre se construye;

Estómago y estómago, una casa de hombre se destruye.»

«Quien edifica como un señor, vive como un esclavo;

Quien edifica como un esclavo, vive como un señor.»

«El Estado cuyo armamento sea débil

No podrá alejar al enemigo de sus puertas.»

«Tú vas y conquistas el país enemigo;

El enemigo luego viene y conquista tu país.»

«Tú puedes tener un amo, tú puedes tener un rey;

Pero a quien tienes que temer es al recaudador.»

XVIII-ESÓPICA: LOS PRIMEROS ANIMALES DE LA FÁBULA[editar]

El asno nadaba en el río y el perro se aferraba a él firmemente, diciendo: «Cuando salga a la orilla me lo comeré».

El perro acudió a un banquete, pero cuando hubo echado una mirada a los huesos que por allí había, se alejó, diciendo: «Allí donde me voy ahora tendré algo más que comer».

Así habló la perra, con orgullo: «Tanto si tienen (los cachorros) el pelo leonado como moteado, quiero a mis pequeños.»

Nueve lobos y un décimo lobo mataron unos cuantos corderos. El décimo lobo era voraz y no (una o dos palabras destruidas)..., dijo: «Yo haré las ¿partes. Vosotros sois nueve y así un cordero será vuestra parte común. Por lo tanto, yo, que soy uno, tendré nueve corderos. Ésta es mi parte.»

El zorro pisa la pezuña de un buey salvaje. «¿Te he hecho daño?», le pregunta.

El zorro no podía construir su casa, por lo tanto se fue, como conquistador, a la casa de su amigo.

El zorro llevaba un bastón (y decía): «¿A quién le voy a pegar?» Llevaba un acta jurídica (y decía): «¿Qué proceso podría yo intentar?»

El zorro rechina los dientes, pero su cabeza tiembla.

El zorro dice a su esposa: «¡Ven! Vamos a machacar la ciudad de Uruk con nuestros dientes, como si fuese un puerro. Atémonos la ciudad de Kullab a los pies como si fuese una sandalia.» Pero no estaban todavía a 600 gar de la ciudad (unos 3 km), cuando los perros de la ciudad se pusieron a aullar: «¡Gemme-Tummal, Gemme-Tummal! (sin duda el nombre de la zorra). ¡Volvamos a nuestra casa! ¡Vámonos ya!» Ellos (los perros) aullaban amenazadoramente en el interior de la ciudad.

Podemos dar por supuesto que el zorro y la zorra dieron media vuelta, sin entretenerse en más.

El zorro pidió al dios Enlil los cuernos de un buey salvaje (y) se le ataron los cuernos de un buey salvaje. Pero el viento sopló y la lluvia se precipitó y el zorro no pudo volver a su país. Hacia el final de la noche, cuando el viento frío del norte, las nubes de tempestad y la lluvia lo hubieron abrumado (?), dijo: «Cuando amanezca...» (desgraciadamente, aquí se interrumpe el texto y lo que sigue podemos solamente imaginarlo: el zorro suplicó que le quitaran los cuernos).

Un gato... por sus pensamientos,

Una mangosta... por sus acciones.

Si hay provisiones, la mangosta las devora.

Y si la mangosta me deja algunas provisiones, viene un forastero y se las come.

Mi mangosta, que sólo se come alimentos averiados, no saltará para apropiarse de la cerveza ni del ghee (mantequilla clarificada).

¡Oh, león!, la selva es tu aliada,

En la selva el león no devora al hombre que le conoce.

Cuando el león entró en el corral, el perro llevaba una trailla de lana hilada.

El león se había apoderado de un «cerdo salvaje» y se disponía a devorarlo, diciendo: «Hasta este momento tu carne no ha llenado mi boca, pero tus agudos chillidos me han hecho zumbar los oídos.»

Un león se había apoderado de una débil cabra. «¡Déjame marchar, (y) te daré un carnero, uno de mis compañeros!» (dijo la cabra). «Antes de que te deje marchar, dime tu nombre» (dijo el león). (Entonces) la cabra respondió al león: «¿No sabes mi nombre? Mi nombre es "Tú eres inteligente".» (Así, pues), cuando el león llegó al redil de los carneros, rugió: «Ahora que he llegado al redil de los carneros te soltaré.» (Entonces) ella le respondió desde el otro lado (de la valla), diciéndole: «Tú me has soltado. ¿Has sido (realmente) inteligente? En lugar de "darte" el carnero (que te había prometido), ni yo misma me voy a quedar allá.»

El elefante se jactaba de su importancia, diciendo: «No hay nadie como yo en el mundo. No...» (el final de la línea está roto, pero, sin embargo, podemos imaginarnos una frase como: «No pretendas compararte a mi persona»). (Entonces) el reyezuelo le respondió, diciendo: «Yo también, pequeño como soy, he sido creado exactamente igual que tú.»

Hay que conducirlo (por la fuerza) en una ciudad apestada como un jumento enalbardado.

El asno come su propia yacija.

«¡Tu desdichado asno ya no tiene agilidad! ¡Oh, Enlil, tu desdichado hombre ya no tiene fuerza!»

Mi asno no estaba destinado a correr velozmente, sino que estaba destinado a rebuznar.

El asno bajó la cabeza y su dueño le acarició el hocico, diciendo: «Tenemos que levantarnos y partir. ¡Anda! ¡Date prisa!»

El asno, habiendo soltado su carga, dijo: «Me zumban todavía los oídos de las desdichas pasadas.»

Igual que el asno fugitivo, mi lengua no se vuelve atrás.

Y:

Mi vigor juvenil ha huido de mis muslos, como el asno que se ha escapado.

Cuando un asno no apesta es que no tiene palafrenero.

No tomaré una mujer de tres años, como hace el asno.

El caballo después de haber derribado a su jinete, dijo: «Si mi carga tiene que ser siempre como ésa, me voy a debilitar.»

Sudas como un caballo; es lo que has bebido.

¡Oh, mulo! ¿Será tu padre el que va a reconocerte, o será tu madre?

El cerdo cebado está a punto de ser degollado, y entonces dice: «El alimento que yo he comido...» (El texto aquí se interrumpe, pero resulta fácil terminar la frase: «irá a alimentar a otro.»)

Estaba sin recursos (?) y, por lo tanto, degolló su cerdo.

El carnicero degüella al cerdo, diciendo: «(Pero) ¿es necesario que grites? Es el mismo camino que han seguido tu padre y tu abuelo, y ahora vas a seguirlo tú mismo. ¡Y, no obstante, aún gritas!»

La prosperidad es general en Eridu, pero el mono del «Gran Circo» se sienta sobre un montón de inmundicias.

Así habla el señor Mono:

A Lusasa, mi madre.

«Ur es la ciudad encantadora del dios Nanna, Eridu es la ciudad prósperadel dios Enki; pero yo estoy aquí, sentado detrás de las puertas del Gran

Circo, y me alimento de inmundicias. ¿Podré evitar morirme de eso? Ignoro hasta el gusto del pan; ignoro hasta el gusto de la cerveza. Envíame un correo especial. ¡Es urgente!»

XIX-LOGOMAQUIA: LOS PRIMEROS DEBATES LITERARIOS[editar]

Enten hace que la oveja dé a luz el cordero,

que la cabra dé a luz el cabrito;

Que vaca y ternero se multipliquen,

que la natilla y la leche abunden;

En la llanura, hace que se regocije

el corazón de la cabra salvaje, del carnero y del asno;

A las aves del cielo, sobre la vasta tierra

les hace construir los nidos;

A los peces del mar, en los juncales,

les hace desovar;

En los palmerales y en los viñedos

hace que abunden la miel y el vino;

Los árboles, doquier que estén plantados,

hace que produzcan frutos;

Los jardines, los adorna de verdor,

da a sus plantas lozanía;

Hace crecer el grano en los surcos:

Como Ashnan,(56) la virgen benévola,

hace que crezca tupido y abundante.

Emesh trae a la existencia los árboles y los campos,

engrandece establos y granjas;

En las granjas multiplica los productos,

cubre la tierra de...;

Hace entrar en las casas cosechas abundantes,

llenar los graneros;

Hace erigir ciudades y mansiones,

construir casas en todo el país,

Y elevar los Templos a la altura de las montañas.

Oh, Padre Enlil, tú me has dado a guardar los canales,

yo he traído agua en abundancia.

Yo he hecho que la granja toque a la granja,

he llenado hasta reventar los graneros.

He multiplicado el grano en los surcos,

Igual que Ashnan, la virgen benévola,

he hecho que creciera tupido.

Ahora bien, Emesh, el..., que no entiende nada del campo,

Me ha maltratado el brazo... y el hombro,...

En el palacio del rey...

El juicio: Después de haber oído sus alegatos, Enlil responde a Emesh y a Enten:

Las aguas que dan vida a todos los países,

Enten está encargado de guardarlas;

Granjero de los dioses, él lo produce todo.

Emesh, hijo mío, ¿cómo puedes compararte

a tu hermano Enten?

Las palabras sagradas de Enlil, de profundo sentido,

De decisión inconmovible, ¿quién se atrevería a infringirlas?

Emesh se hinca de rodillas ante Enten, le ofrece una plegaria.

En su casa, le lleva néctar, vino y cerveza.

Ambos beben hasta la saciedad el néctar que alegra el corazón,

el vino y la cerveza.

Emesh regala a su hermano oro, plata y lapislázuli. Como hermanos y como amigos, se vierten alegres libaciones.

Y el poeta concluye diciendo:

En la disputa entre Emesh y Enten,

Enten, el fiel granjero de los dioses,

habiendo salido victorioso de Emesh,

¡...Padre Enlil, que seas glorificado!

Su hermano, el héroe, el guerrero Utu,

Dijo a la santa Inanna:

«¡Oh, hermana mía, deja que el pastor se case contigo!

¡Oh, virgen Inanna!, ¿por qué te niegas a ello?

Su crema es buena, su leche es buena.

Todo lo que el pastor toca con su mano resplandece.

¡Oh, Inanna, deja que el pastor Dumuzi se case contigo!

¡Oh, tú, adornada de alhajas!, ¿por qué te niegas a ello?

Él comerá su buena crema contigo.

¡Oh, protectora del rey!, ¿por qué te niegas a ello?»

Inanna rechaza la proposición categóricamente, porque está decidida a casarse con el labrador Enkimdu:

El pastor no se casará conmigo.

No me envolverá con su manta nueva,

Su hermosa lana no me cubrirá.

El que se casará conmigo, doncella que soy, será el labrador,

El labrador que hace crecer las plantas en abundancia.

El labrador que hace crecer el grano en abundancia...

El labrador, más que yo, el labrador, más que yo,

¿qué tiene el labrador más que yo?

Enkimdu, el hombre del foso, del dique y del arado,

Más que yo, el labrador, ¿qué tiene más que yo?

Si él me diese su vestido negro,

Yo le daría a él, el labrador, mi oveja negra en cambio;

Si él me diese su capa blanca,

Yo le daría a él, el labrador, mi oveja blanca en cambio;

Si él me escanciara su cerveza, la mejor,

Yo escanciaría para él, el labrador, mi leche amarilla en cambio;

Si él me escanciara su buena cerveza,

Yo le escanciaría a él, el labrador, mi leche amarilla en cambio;

Si él me escanciara su cerveza seductora,

Yo escanciaría para él, el labrador, mi leche-... en cambio;

Si él me escanciara su cerveza diluida,

Yo escanciaría para él, el labrador,

mi leche de planta en cambio;

Si él me diese sus buenas porciones,

Yo le daría a él, el labrador, mi leche-itirda;

Si él me diese su buen pan,

Yo le daría a él, el labrador, mi queso de miel en cambio;

Si él me diese sus habichuelas,

Yo le daría a él, el labrador,

mis quesitos en cambio.

Cuando yo hubiese comido, cuando yo hubiese bebido,

Le dejaría mi crema sobrante,

Le dejaría mi leche sobrante.

Más que yo, el labrador, ¿qué tiene más que yo?

Él se alegra, se alegra, en el barro de la orilla

se alegra.

En la orilla, el pastor en la orilla se alegra.

El pastor, además, condujo los carneros por la orilla.

Hacia el pastor, andando de un lado a otro de la orilla,

Hacia aquel que es pastor, el labrador se dirigió.

El labrador Enkimdu se dirigió.

Dumuzi... el labrador, el rey del foso y del dique.

En su campiña, el pastor, en su campiña,

empieza a disputar con él;

El pastor Dumuzi, en su campiña,

empieza a disputar con él.

Pero Enkimdu, para evitar toda disputa, autoriza a Dumuzi a que haga pacer sus rebaños en sus tierras, allí donde mejor le parezca:

Contra ti, pastor, contra ti, pastor, contra ti,

¿Por qué iba yo a luchar?

Que tus carneros se coman la hierba de la orilla.

Por mis tierras cultivadas puedes dejar que vaguen tus carneros.

En los campos luminosos de Uruk pueden comer el grano.

Deja que tus cabritos y tus corderos

beban el agua de mi canal Unun.

Inmediatamente, el pastor se calma y muy amigablemente invita al labrador a su boda:

En cuanto a mí, que soy pastor, a mi boda,

Labrador, que puedas tú asistir como amigo.

Labrador Enkimdu, como amigo, labrador, como amigo,

Que puedas tú venir como amigo.

Enkimdu le anuncia entonces que le traerá diversos productos de su granja como regalo, tanto para Inanna como para Dumuzi:

Te traeré trigo, te traeré guisantes

Te traeré lentejas... tú, doncella, todo lo que es... para ti,

Doncella, Inanna, yo te traeré...

En la disputa que se desarrolló

entre el pastor y el labrador,

¡Oh, virgen Inanna, bueno es alabarte!

Éste es un poema-balbale.

XX-PARA LOS REALES ESPOSOS: EL PRIMER CANTO DE AMOR[editar]

Esposo, amado de mi corazón.

Grande es tu hermosura, dulce como la miel.

León, amado de mi corazón,

Grande es tu hermosura, dulce como la miel.

Tú me has cautivado, déjame que permanezca temblorosa ante ti;

Esposo, yo quisiera ser conducida por ti a la cámara.

Tú me has cautivado, déjame que permanezca temblorosa ante ti;

León, yo quisiera ser conducida por ti a la cámara.

Esposo, déjame que te acaricie;

Mi caricia amorosa es más suave que la miel.

En la cámara llena de miel,

Deja que gocemos de tu radiante hermosura;

León, déjame que te acaricie;

Mi caricia amorosa es más suave que la miel.

Esposo, tú has tomado tu placer conmigo;

Díselo a mi madre, y ella te ofrecerá golosinas;

A mi padre, y te colmará de regalos.

Tu alma, yo sé cómo alegrar tu alma;

Esposo, duerme en nuestra casa hasta el alba.

Tu corazón, yo sé cómo alegrar tu corazón;

León, durmamos .en nuestra casa hasta el alba.

Tú, ya que me amas, Dame, te lo ruego, tus caricias.

Mi señor dios, mi señor protector,

Mi Shu-Sin, que alegra el corazón de Enlil,

Dame, te lo ruego, tus caricias.

Tu sitio dulce como la miel.

te ruego que pongas tu mano encima de él,

Pon tu mano encima de él como sobre una capa-gishban,

Cierra en copa tu mano sobre él

como sobre una capa-gishban-sikin.

Éste es un poema-balbale de Inanna.

Ella ha dado a luz a aquel que es puro,

ella ha dado a luz a aquel que es puro,

La reina ha dado a luz a aquel que es puro,

Abisimti ha dado a luz a aquel que es puro,

La reina ha dado a luz a aquel que es puro.

¡Oh, reina mía, adornada de hermosos miembros!

¡Oh, reina mía, que eres... de cabeza, mi reina Kubatum!

¡Oh, señor mío, que eres... de cabellos, oh, señor mío Shu-Sin!

¡Oh, señor mío, que eres... de palabras, oh, hijo mío de Shulgi!

Porque yo le he cantado, porque yo le he cantado,

el señor me ha hecho un regalo.

Porque he cantado el allan, el señor me ha hecho un regalo;

Un broche de oro, un sello de lapislázuli,

el señor me los ha dado como regalo;

Un anillo de oro, un anillo de plata,

el señor me los ha dado como regalo.

Señor, tu regalo es desbordante de...,

alza tu rostro hacia mí,

Shu-Sin, tu regalo es desbordante de...,

alza tu rostro hacia mí.

...señor...señor...,

...como un arma...,

La ciudad levanta su mano como un dragón, mi señor Shu-Sin,

Y se extiende a tus pies como un leoncillo, hijo de Shulgi.

Dios mío, de la doncella que escancia el vino,

dulce es el brebaje.

Como su brebaje, dulce es su vulva, dulce es su brebaje,

Como sus labios, dulce es su vulva, dulce es su brebaje,

Dulce es su brebaje mezclado, su brebaje.

Mi Shu-Sin, que me has concedido tus favores,

¡Oh, mi Shu-Sin, que me has concedido tus favores, que me has mimado.

Mi Shu-Sin, que me has concedido tus favores,

Mi bienamado de Enlil, mi Shu-Sin,

Mi rey, el dios de su tierra!

Éste es un poema-balbale de Bau.

XXI-PARAÍSO: LOS PRIMEROS «PARALELOS» CON LA BIBLIA[editar]

En Dilmun, el cuervo no da su graznido,

El pájaro-ittidu no da el grito del pájaro-ittidu,

El león no mata,

El lobo no se apodera del cordero,

Desconocido es el perro salvaje, devorador de cabritos.

Desconocido es el..., devorador de grano.

Aquel que tiene mal en los ojos no dice:

«Tengo mal en los ojos»;

Aquel que tiene mal en la cabeza no dice:

«Tengo mal en la cabeza»;

La vieja no dice: «Soy una vieja»;

El viejo no dice: «Soy un viejo».

Aquel que atraviesa el Río(59) no dice: ...

A su alrededor no dan vueltas los sacerdotes sumidos en llanto,

El cantor no suelta ningún lamento,

Alrededor de la ciudad (60)no pronuncia ninguna endecha.

La diosa Minmu(61) salió al ribazo.

Enki, entre los marjales, mira a su alrededor,

mira a su alrededor.

Y dice a su mensajero Isimud:

«¿No besaré yo a la hermosa doncella?

¿No besaré yo a la hermosa Ninmu?»

Isimud, su mensajero, le responde:

«Besa a la hermosa doncella,

Besa a la hermosa Ninmu.

Para mi rey, yo haré soplar un gran viento.»

Solo, Enki, toma pie en su barco,

Por segunda vez, él...

Abraza a Ninmu estrechamente y la besa,

Vierte la simiente en su seno:

Ella recibe la simiente en su seno, la simiente de Enki.

Un día habiendo hecho su primer mes,

Dos días habiendo hecho sus dos meses,

Nueve días habiendo hecho sus nueve meses, los meses de la maternidad,

Ninmu, como la crema-..., como la crema-...,

como la buena, la maravillosa crema,

Da a luz a la diosa Ninkurra.

Enki, entre los marjales, mira a su alrededor,

mira a su alrededor.

Y dice a su mensajero Isimud:

«Quiero decretar la suerte de estas plantas.

quiero conocer su "corazón".

¿Cuál es, por favor, esta planta?

¿Cuál es, por favor, esta planta?»

Isimud, su mensajero, le responde:

«Rey mío, ésta es la planta-árbol», le dice.

Y la corta para Enki, quien se la come.

«Rey mío, ésta es la planta-miel», le dice.

Y la coge para él y él se la come.

«Rey mío, ésta es la planta-malahierba del camino (?)»,

le dice.

Y la corta para él y él se la come.

«Rey mío, ésta es la planta de agua», le dice.

Y la coge para él y él se la come.

«Rey mío, ésta es la planta-espina», le dice.

Y la corta para él y él se la come.

«Rey mío, ésta es la planta-alcaparra», le dice.

Y la coge para él y él se la come.

«Rey mío, ésta es la planta-...», le dice.

Y la corta para él y él se la come.

«Rey mío, ésta es la planta-casia», le dice.

Y la coge para él y él se la come.

Enki decretó, pues, la suerte de estas plantas

y conoció su «corazón».

Pero, entonces, Ninhursag maldijo el nombre de Enki:

«¡Hasta que esté muerto, no le fijaré jamás

con el Ojo de la Vida!»

Ninhursag hace que Enki se siente junto a ella:

«Hermano mío, ¿dónde te duele?

—Mi... me duele.

—Al dios Abu he dado a luz para ti.»

«Hermano mío, ¿dónde te duele?

—Mi mandíbula me duele.

—Al dios Nintulla he dado a luz para ti.»

«Hermano mío, ¿dónde te duele?

—Mi diente me duele.

—A la diosa Ninsutu he dado a luz para ti.»

«Hermano mío, ¿dónde te duele?

—Mi boca me duele.

—A la diosa Ninkasi he dado a luz para ti.»

«Hermano mío, ¿dónde te duele?

—Mi... me duele.

—A la diosa Nazi he dado a luz para ti.»

«Hermano mío, ¿dónde te duele?

—Mi brazo me duele.

—A la diosa Azimua he dado a luz para ti.»

«Hermano mío, ¿dónde te duele?

—Mi costilla me duele.

—A la diosa Ninti (62)he dado a luz para ti.»

«Hermano mío, ¿dónde te duele?

—Mi... me duele.

—Al dios Enshag he dado a luz para ti.»

XXII-DILUVIO: EL PRIMER NOÉ[editar]

A mi Humanidad, en su destrucción, yo la re...

A Nintu yo remitiré el... de mis criaturas.

Yo remitiré las personas a sus instalaciones.

En las ciudades construirán los lugares consagrados a las leyes divinas.

Y yo haré que su sombra sea reposada.

De nuestros Templos, colocarán de nuevo los ladrillos

en los santos lugares,

Los lugares de nuestras decisiones,

los restablecerán en los lugares consagrados.

Dirigió el agua santa que apaga el fuego;

Estableció los ritos y las sublimes leyes divinas.

Sobre la tierra él...; y colocó el...

Cuando An, Enlil, Enki y Ninhursag

Hubieron formado la gente de cabeza negra,(64)

La vegetación se desarrolló, lozana, sobre la tierra;

Los animales, los cuadrúpedos de la campiña,

fueron creados con arte.

(han desaparecido unas 37 líneas al principio de la segunda columna)

Cuando el... de la realeza hubo descendido del cielo,

Cuando la sublime tiara y el trono real

hubieron descendido del cielo,

Cumplió con los ritos y las sublimes leyes divinas...

Fundó las cinco ciudades en... lugares consagrados;

Pronunció sus nombres e hizo de ellos centros del culto.

La primera de estas ciudades, Eridu,

la dio a Nudimmud, el Jefe;

La segunda, Bad-tibira, la dio a...

La tercera, Larak, la dio a Endurbilhursag;

La cuarta, Sippar, la dio a Utu, el Héroe;

La quinta, Shuruppak, la dio a Sud.

Cuando hubo proclamado el nombre de estas ciudades,

y hubo hecho de ellas centros del culto,

Trajo...

Y estableció la limpieza de los pequeños canales como...

(De nuevo faltan otras 37 líneas)

El diluvio...

Así fue convenido...

Entonces Nintu lloró como un...;

La divina Inanna entonó una lamentación para su pueblo

Enki tomó consejo de sí mismo.

An, Enlil, Enki y Ninhursag...;

Los dioses del cielo y de la tierra

pronunciaron los nombres de An y de Enlil.

Entonces Ziusudra, el rey, el pashishu (65)de...,

Construyó un gigantesco...

Humildemente, obediente, con respeto, él...;

Ocupado cada día, constantemente él...;

Trayendo toda clase de sueños, él...;

Invocando al cielo y a la tierra, él...

... los dioses, una muralla...;

Ziusudra, de pie a su lado, escuchó.

«Mantente cerca de la muralla, a mi izquierda...;

Cerca de la muralla, yo te diré una palabra, escucha mi palabra;

Presta oído a mis instrucciones:

Por nuestro..., un Diluvio va a inundar los centros del culto

Para destruir la simiente del género humano...

Tal es la decisión, el decreto de la asamblea de los dioses.

Por orden de An y de Enlil...,

Su realeza, su ley, le será puesto término.»

Todas las tempestades, de una violencia extraordinaria,

se desencadenaron al mismo tiempo.

En un mismo instante, el Diluvio invadió los centros del culto.

Cuando, durante siete días y siete noches,

El Diluvio hubo barrido la tierra,

Y el enorme navío hubo sido bamboleado

por las tempestades, sobre las aguas,

Utu salió, el que dispensa la luz

al cielo y a la tierra.

Ziusudra abrió entonces una ventana de su navío enorme,

y Utu, el Héroe, hizo penetrar sus rayos

dentro del gigantesco navío.

Ziusudra, el rey,

Se prosternó entonces ante Utu;

El rey le inmoló un buey y sacrificó un carnero.

An y Enlil pronunciaron: «Soplo del cielo, soplo de la tierra»,

por su... él se tendió,

Y la vegetación, surgiendo de tierra, se elevó.

Ziusudra, el rey,

Se prosternó ante An y Enlil.

An y Enlil cuidaron de Ziusudra:

Le dieron una vida como la de un dios,

Un soplo eterno como el de un dios,

hicieron descender para él.

Entonces, Ziusudra, el rey,

Salvador del nombre de la vegetación

y de la simiente del género humano,

En el país de paso, el país de Dilmun,

allí donde sale el sol, ellos Je instalaron.

(No tenemos el final del poema)

XXIII-EL MÁS ALLÁ: LA PRIMERA LEYENDA DE LA RESURRECCIÓN[editar]

He aquí ahora el poema casi íntegro; sólo he recortado algunas repeticiones:

Desde la «Grande altura»

ella dirigió su pensamiento hacia el «Gran Abismo»;

Desde la «Gran Altura»,

la diosa dirigió su pensamiento hacia el «Gran Abismo»;

Desde la «Gran Altura»,

Inanna dirigió su pensamiento hacia el «Gran Abismo».

Mi Señora abandonó el cielo, abandonó la tierra,

Al mundo de los Infiernos descendió;

Inanna abandonó el cielo, abandonó la tierra,

Al mundo de los Infiernos descendió;

Ella abandonó la señoría, abandonó la soberanía,

Al mundo de los Infiernos descendió.

Las siete leyes divinas, ella se las sujetó;

Reunió todas las leyes divinas y las tomó en la mano;

Todas las leyes las colocó en su pie.

La shugurra, la corona de la Llanura, ella se la ciñó en la cabeza;

Los rizos del cabello, ella se los fijó en la frente;

La varilla y el cordel para medir el lapislázuli,

los mantuvo apretados en la mano;

Las pequeñas piedras de lapislázuli, se las ató alrededor de la garganta;

Las piedras-nunuz gemelas, se las sujetó al pecho;

El anillo de oro, lo colocó en su mano;

El pectoral «¡Ven, hombre, ven!» lo fijó en su busto.

Con el ropaje-pala de señoría, cubrió su cuerpo.

El afeite «¡Que se acerque, que se acerque!»

lo aplicó sobre sus ojos.

Inanna se dirigió hacia los Infiernos.

Su visir Ninshubur iba andando a su lado,

La divina Inanna dijo a Ninshubur:

«Oh, tú que eres mi sostén constante,

Mi visir de palabras favorables,

Mi caballero de palabras sinceras,

Yo voy a bajar al mundo infernal.

Cuando habré llegado a los Infiernos,

Eleva para mí una lamentación como se hace sobre las ruinas;

En la sala de reunión de los dioses,

haz redoblar el tambor por mí;

En la mansión de los dioses, recórrela en mi busca.

Baja para mí los ojos, baja para mí la boca,

Como un pobre, arrebújate, para mí, en un vestido único.

Y hacia el Ekur, morada de Enlil, dirige, solo, tus pasos.

Al entrar en el Ekur, morada de Enlil,

Llora ante Enlil:

"¡Oh, Padre Enlil, no permitas que tu hija

sea condenada a muerte en los Infiernos!

No dejes que tu Buen Metal

se cubra del polvo de los Infiernos;

No dejes que tu Buen Lapislázuli

sea tallado en piedra de lapidario;

No dejes que tu Boj

sea aserrado en madera de carpintero.

¡No dejes que la virgen Inanna sea condenada a muerte en los Infiernos!"

Si Enlil no te da su apoyo en este asunto, dirígete a Ur.

En Ur, al entrar en el Templo... del país,

El Ekishnugal, la mansión de Nanna,

Llora ante Nanna:

"Padre Nanna, no permitas que tu hija...

Si Nanna no te presta su apoyo en este asunto,

vete a Eridu.

En Eridu, al entrar en la mansión de Enki,

Llora ante Enki:

"Oh, Padre Enki, no permitas que tu hija...(70)

¡El Padre Enki, Señor de la Sabiduría,

Que conoce el "alimento de la vida",

que conoce el "brebaje de la vida",

Me hará volver, seguramente, a la vida!»

Inanna se dirigió, pues, hacia los Infiernos,

Y a su mensajero Ninshubur le dijo:

«¡Vete, Ninshubur,

Y no te olvides de las órdenes que te he dado!»

Cuando Inanna hubo llegado al Palacio, en la montaña de lapislázuli,

En la puerta de los Infiernos, ella se comportó bravamente,

Ante el Palacio de los Infiernos, ella habló bravamente:

«¡Abre la casa, portero, abre la casa!

¡Abre la casa, Neti, abre la casa, sola voy a entrar!»

Neti, el portero en jefe de los Infiernos,

Responde a la divina Inanna:

«¿Quién eres tú, por favor?

—Yo soy la reina del cielo, el lugar por donde sale el sol.

—Si tú eres la reina del cielo, el lugar por donde sale el sol,

¿Por qué, haz el favor de decirme, has venido al País de Irás y no Volverás?

Por la ruta de donde el viajero nunca regresa

¿por qué te ha conducido tu corazón?»

La divina Inanna le respondió:

«Mi hermana mayor, Ereshkigal,

Porque su marido, el Señor Gugalanna, ha sido muerto,

Para asistir a las honras fúnebres, ...;

¡así sea!»

Neti, el portero en jefe de los Infiernos,

Respondió a la divina Inanna:

«Espera, Inanna, permíteme que antes hable a mi reina.

A mi reina Ereshkigal,

déjame que le hable..., déjame que le hable.»

Neti, el portero en jefe de los Infiernos,

Entró en la casa de su reina Ereshkigal y le dijo:

«Oh, reina mía, es una virgen quien, igual que un dios...,

Las siete leyes divinas...»(71)

Entonces, Ereshkigal se mordió el muslo y se puso furibunda.

Y dijo a Neti, el portero en jefe de los Infiernos:

«Ven acá, Neti, portero en jefe de los Infiernos,

Y lo que yo te ordeno no te olvides de cumplirlo.

De las Siete Puertas de los Infiernos quita los cerrojos,

Del Ganzir, el único Palacio que hay aquí, "rostro" de los Infiernos,

abre las puertas.

Y cuando Inanna entrará,

Muy doblada y humillada, ¡me la presentaréis desnuda ante mí!»

Neti, el portero en jefe de los Infiernos,

Atendió a las órdenes de su reina.

De las Siete Puertas de los Infiernos quitó los cerrojos,

Del Ganzir, el único Palacio de allá abajo, "rostro" de los Infiernos,

abrió las puertas.

A la divina Inanna le dijo:

«¡Ven, Inanna, entra!»

Y cuando ella entró,

La shugurra, la corona de la Llanura, le fue quitada de la cabeza.

«¿Qué es esto?, dijo ella.

—Guarda silencio, Inanna, las leyes de los Infiernos son perfectas.

¡Oh, Inanna, no desapruebes los ritos de los Infiernos!»

Cuando ella franqueó la segunda puerta,

La varilla y el cordel para medir lapislázuli

le fueron quitados.

«¿Qué es esto?, dijo ella.

—Guarda silencio, Inanna, las leyes de los Infiernos son perfectas.

¡Oh, Inanna, no desapruebes los ritos de los Infiernos!»

Cuándo ella franqueó la tercera puerta,

Las piedrecitas de lapislázuli le fueron quitadas de la garganta.

Cuando ella franqueó la cuarta puerta,

Las piedras-nunuz gemelas le fueron quitadas del busto.

Cuando ella franqueó la quinta puerta,

El anillo de oro le fue quitado de la mano.

Cuando ella franqueó la sexta puerta,

El pectoral «¡Ven, hombre, ven!» le fue quitado del pecho.

Cuando ella franqueó la séptima puerta,

El ropaje-pala de señoría le fue quitado del cuerpo.

Doblada y humillada, fue llevada desnuda ante Ereshkigal.

La divina Ereshkigal ocupó su lugar en el trono.

Los anunnakis, los siete jueces,

pronunciaron su sentencia ante ella.

Ella fijó su mirada en Inanna, una mirada de muerte,

Ella pronunció una palabra contra ella, una palabra de cólera,

Ella emitió un grito contra ella, un grito de condenación:

La débil Mujer fue transformada en cadáver,

Y el cadáver fue suspendido de un clavo.

Cuando tres días y tres noches hubieron transcurrido,

Su visir Ninshubur,

Su visir de palabras favorables,

Su caballero de palabras sinceras,

Elevó para ella una lamentación, como se hace sobre las ruinas;

Hizo redoblar para ella el tambor en la sala de reunión de los dioses;

Anduvo errante en su busca por la mansión de los dioses.

Bajó los ojos por ella, bajó la boca por ella,

Como un pobre, en un vestido único, por ella se arrebujó,

Y hacia el Ekur, morada de Enlil, solo, dirigió sus pasos.

Cuando entró en el Ekur, la morada de Enlil,

Lloró ante Enlil:

«Oh, Padre Enlil, no permitas que tu hija

sea condenada a muerte en los Infiernos;

No dejes que tu Buen Metal

se cubra del polvo de los Infiernos;

No dejes que tu Buen Lapislázuli

sea tallado en piedra de lapidario;

No dejes que tu Boj

sea aserrado en madera de carpintero.

¡No dejes que la virgen Inanna sea condenada a muerte en los Infiernos!»

Como que el Padre Enlil no le prestó su apoyo en este asunto,

Ninshubur se fue a Ur.

En Ur, al entrar en el Templo... del país,

El Ekishnugal, la mansión de Nanna,

Lloró ante Nanna:

«Padre Nanna, no permitas que tu hija...»(73)

Como que el Padre Nanna no le prestó su apoyo en este asunto,

Ninshubur se fue a Eridu. En Eridu, al entrar en la mansión de Enki,

Lloró ante Enki:

«Oh, Padre Enki, No permitas que tu hija...»(74)

El Padre Enki respondió a Ninshubur:

«¿Qué le ha ocurrido a mi hija? Estoy inquieto.

¿Qué le ha ocurrido a Inanna? Estoy inquieto.

¿Qué le ha ocurrido a la reina de todos los países? Estoy inquieto.

¿Qué le ha ocurrido a la hieródula del cielo? Estoy inquieto.»

Se sacó entonces barro de la uña y con él formó el kurgarru;

Se sacó barro de la uña pintada de rojo,

y con él modeló el kalaturru.

Al kurgarru le entregó el «alimento de la vida»;

Al kalaturru le entregó el «brebaje de la vida».

El Padre Enki dijo al kalaturru y al kurgarru:

«Las divinidades infernales os ofrecerán el agua del río;

no la aceptéis.

También os ofrecerán el grano de los campos; no lo aceptéis.

Sino decid a Ereshkigal:

"Danos el cadáver colgado del clavo."

Que uno de vosotros, entonces, lo rocíe con el "alimento de la vida"

y el otro con el "brebaje de la vida". ¡Entonces Inanna surgirá!»(76)

Las divinidades infernales les ofrecieron el agua del río,

pero ellos no la aceptaron;

También les ofrecieron el grano de los campos,

pero ellos no lo aceptaron.

«Danos el cadáver colgado de un clavo»,

dijeron a Ereshkigal.

Y la divina Ereshkigal respondió.

al kalaturu y al kurgarru:

«Este cadáver es el de vuestra reina.

—Este cadáver, aunque sea el de nuestra reina,

dánoslo», le dijeron ellos.

Les dieron el cadáver colgado del clavo.

Uno lo roció con «alimento de vida»,

el otro con «brebaje de la vida».

E Inanna se puso de pie.

Cuando Inanna estuvo a punto de remontarse de los Infiernos,

Los anunnakis la cogieron y le dijeron:

«¿Quién, de entre los que han bajado a los Infiernos,

ha podido jamás remontarse indemne de los Infiernos?

¡Si Inanna quiere remontarse de los Infiernos,

Que nos entregue a alguien en su lugar!»

Inanna remontó de los Infiernos.

Y unos diablillos, igual que cañas-shukur.

Y unos diablazos, iguales que cañas-dubban,

Se le aferraron,

El que iba delante de ella, aunque no era visir,

tenía un cetro en la mano.

El que iba a su lado, aunque no era caballero,

llevaba una arma suspendida del cinto.

Los que la acompañaban,

Los que acompañaban a Inanna,

Eran seres que no conocían el alimento,

que no conocían el agua,

Que no comían harina salpimentada,

Que no bebían el agua de las libaciones,

De los que arrebatan la esposa del regazo del marido,

Y arrancan al niño del seno de la nodriza...»(77)

Dumuzi, revestido de un noble ropaje,

se había sentado orgullosamente en su trono.

Los demonios lo cogieron por los muslos.

Los siete demonios se le echaron encima

como a la cabecera de un hombre enfermo.

Y los pastores ya no tocaron más la flauta

ni el caramillo ante él.

Inanna fijó su mirada en él, una mirada de muerte,

Y pronunció una palabra contra él, un grito de condenación:

«¡El es, lleváoslo!»

Así la divina Inanna entregó en sus manos

al pastor Dumuzi.

Pero los que le acompañaban,

Los que acompañaban a Dumuzi,

Eran seres que no conocían los alimentos

ni conocían el agua,

Ni comían harina salpimentada,

Ni bebían el agua de las libaciones,

Eran de esos que no saben llenar de gozo el regazo de la mujer,

Ni besar a los niños bien nutridos,

Que quitan el hijo al hombre de encima de sus rodillas

Y se llevan a la nuera de la casa de su suegro.

Y Dumuzi lloraba, con el rostro verdoso,

Hacia el cielo, hacia Utu, elevó la mano:

«¡Utu, tú eres el hermano de mi mujer, yo soy el marido de tu hermana!

¡Yo soy el que lleva la crema a la casa de tu madre!

¡Yo soy el que lleva la leche a la casa de Ningal!

Haz de mi mano la mano de un dragón,

Haz de mi pie el pie de un dragón,

Déjame escapar de los demonios,

que no se apoderen de mi persona.»

XXIV-MUERTE DEL DRAGÓN: EL PRIMER "HERCULES"[editar]

Después que An se hubo llevado el cielo;

Después que Enlil se hubo llevado la tierra;

Después que Ereshkigal hubo sido raptada por Kur, como su presa;

Después de haberse hecho a la vela, después de haberse hecho a la vela,

Después que el Padre se hubo hecho a la vela contra Kur,

Después que Enki se hubo hecho a la vela contra Kur,

Contra el Rey, Kur lanzó pedruscos,

Contra Enki disparó grandes piedras,

Sus pedruscos, piedras de la mano,

Sus grandes piedras, piedras de las cañas «danzantes»,

Aplastaron la quilla de la barca de Enki

Combatiendo, como una tempestad al asalto.

Al ataque del Rey, el agua de proa

Devoraba como un lobo,

Al ataque del Rey, el agua de popa

Embestía como un león.

Terrible era el hambre; no se producía nada.

Nadie se «lavaba las manos» en los arroyos.

Las aguas no subían.

Los campos no estaban irrigados:

No se cavaban fosos de irrigación,

No había vegetación en todo el país;

Sólo crecían las malas hierbas.

Entonces el Señor aplicó a esta situación su espíritu vigoroso;

Ninurta, hijo de Enlil, creó grandes cosas.

Lo que había dispersado, él lo ha reunido;

Lo que se había dispersado del Kur,

Él lo ha conducido y echado luego al Trigis.

Las altas aguas, el Trigis las vierte sobre los campos.

Y he aquí que entonces todo lo que hay en la tierra

Se ha alborozado a lo lejos, a causa de Ninurta, el Rey del país.

Los campos han producido grano en abundancia,

La viña y el huerto han dado sus frutos,

La mies se ha amontonado en las colinas y en los graneros.

El Señor ha hecho desaparecer el luto que reinaba en la tierra

Y ha henchido de gozo el espíritu de los dioses.

«Oh, Señora, porque tú has querido venir al Kur,

Oh, Ninmah, porque a causa de mí,

tú quisieras penetrar en este país hostil,

Porque tú no temes el horror de la batalla

que se desarrolla a mí alrededor,

Quiero qué la colina que yo, el Héroe, he amontonado,

Tenga por nombre Hursag (81) y que tú seas su Reina.»

Entonces bendijo Hursag la montaña, para que pudiera producir toda clase de plantas, además de vino y miel, árboles de diversas especies, oro, plata y bronce, ganado mayor, carneros y todas las demás variedades de «animales de cuatro patas».

El señor hacia el país de los vivos volvió su espíritu,

El señor Gilgamesh, hacia el País de los Vivos

volvió su espíritu; Y dijo a su servidor Enkidu:

«Oh, Enkidu, el ladrillo y el sello

no han traído aún el término fatal.

Yo quisiera penetrar en el País, yo quisiera "elevar" mi nombre,

En aquellos sitios donde otros nombres han sido "elevados",

yo quisiera "elevar" mi nombre,

En aquellos sitios donde no han sido "elevados" otros nombres,

yo quisiera "elevar" los nombres de los dioses.»

Su servidor Enkidu le responde;

«Oh, dueño mío, si tú quieres penetrar en el "País",

advierte a Utu,

Advierte a Utu, el héroe Utu—

El País está guardado por Utu,

El País de cedro talado es el héroe Utu quien lo guarda—

¡advierte a Utu!»

Gilgamesh se apoderó de un cabrito blanco;

Y estrechó contra su pecho un cabrito pardo, una ofrenda.

En su mano tomó el bastón de plata de su...

Y dijo a Utu el celeste:

«Oh, Utu. yo quisiera penetrar en el País, sé tú mi aliado.

Yo quisiera penetrar en el País del cedro talado, sé tú mi aliado.»

Utu el celeste le respondió:

«Es verdad que tú eres..., pero ¿qué eres tú para el País? —

Oh, Utu, quisiera decirte una palabra, presta oído a mi voz:

Quisiera que esta palabra llegara hasta ti, presta oído;

En mi ciudad el hombre muere, con el corazón oprimido;

El hombre perece, el corazón está agobiado.

Yo he echado un vistazo por encima de la muralla,

He visto los cadáveres... flotando en el río.

En cuanto a mí, mi suerte será la misma; en verdad, es así.

El mayor de los hombres no puede tocar el cielo,

El más gordo de los hombres no puede cubrir la tierra.

El ladrillo y el sello no han traído todavía el término fatal,

Yo quisiera penetrar en el País, yo quisiera "elevar" mi nombre

En aquellos sitios donde otros nombres han sido "elevados";

yo quisiera "elevar" mi nombre

En aquellos sitios donde no han sido "elevados" otros nombres,

yo quisiera "elevar" los nombres de los dioses.»

Utu aceptó, pues, su llanto, a guisa de ofrenda.

Como a un nombre lastimero, le concedió su lástima,

Los siete héroes, hijos de una misma madre,

Se los llevó a las grutas de las montañas.

Aquel que abatió el cedro se comportó alegremente,

El señor Gilgamesh se comportó alegremente,

En su ciudad, como un solo hombre, él ...,

Como dos compañeros, él ...,

«¡Quién tiene una casa tiene su casa! ¡Quién tiene una madre tiene su madre!

¡Que los hombres solos que hubieran hecho lo que yo he hecho,

en número de cincuenta, vengan a mi lado!»

¡Aquel que tenía una casa tiene su casa!

¡Aquel que tenía una madre tiene su madre!

Los hombres solos que hubieran hecho lo que él ha hecho,

en número de cincuenta, se fueron a su lado.

A la casa de los herreros dirigió sus pasos,

El... el hacha..., su «Poder de heroísmo», los hizo fundir allí.

Hacia el jardín... de la llanura encaminó sus pasos,

El árbol-..., el sauce, el manzano, el boj, el árbol-...,

él los abatió.

Los «hijos» de la ciudad que le habían acompañado los tomaron en sus manos.

Le tocó, pero no se levantaba;

Le habló, pero no le respondía.

«Tú que estás yaciendo, tú que estás yaciendo,

Oh, Gilgamesh, señor, hijo de Kullab,

¿cuánto tiempo permanecerás yaciendo?

El País se ha ensombrecido, sobre él se han extendido las sombras.

El crepúsculo se ha llevado su luz,

Utu se ha dirigido, alta la cerviz, hacia el seno de su madre, Ningal.

Oh, Gilgamesh, ¿cuánto tiempo permanecerás yaciendo?

No dejes que los "hijos" de tu ciudad, que te han acompañado

Te esperen, de pie, al pie de la montaña.

No dejes que la madre que te dio el ser

sea conducida a la "plaza" de la ciudad.»

Gilgamesh consintió.

De su «Palabra de heroísmo» se cubrió como de un manto;

Su manto de treinta siclos que llevaba en la mano,

se lo enrolló alrededor del pecho.

Como un toro, se irguió sobre la «Gran Tierra».

Y apretó sus labios contra el suelo; sus dientes castañeteaban.

«¡Por la vida de Ninsun, la madre que me ha dado el ser,

y por Lugalbanda, mi padre!

¿Me volveré como aquel que se sienta,

ante el asombro general,

sobre las rodillas de Ninsun,

la madre que me dio el ser?»

Por segunda vez, dijo:

«Por la vida de Ninsun, la madre que me dio el ser,

y por Lugalbanda, mi padre,

Hasta que yo haya dado muerte a ese hombre, si es que es un hombre,

hasta que le haya dado muerte, aunque sea un dios,

Mis pasos dirigidos hacia el País, no los dirigiré hacia la ciudad.»

El fiel servidor imploró y... la vida,

Y respondió a su señor:

«Oh, dueño mío, tú que no has visto jamás a ese hombre,

no estás sobrecogido de terror;

Pero yo que lo he visto, yo sí que estoy sobrecogido de terror.

Los dientes de este guerrero son los dientes de un dragón,

Su cara es la cara de un león,

Su... es el agua de la crecida que se desborda;

A su frente que devora árboles y cañas, nadie escapa.

Oh, dueño mío, haz ruta hacia el País,

yo haré ruta hacia la ciudad;

Yo diré a tu madre tu gloria, para que ella exclame;

¡Yo le diré tu muerte inminente, para que ella vierta amargas lágrimas!»

«Por mí no morirá otro;

la barca cargada no se hundirá.

El tejido tres veces doblado no será cortado;

El... no será aplastado;

El fuego no destruirá ni la casa ni la cabaña.

Ayúdame y te ayudaré, ¿qué puede sucedemos?

Ven, avancemos, pondremos la mirada en él,

Si, cuando avancemos,

Llega el miedo, si el miedo llega haz que se vuelva;

Si el terror llega, si el terror llega, haz que se vuelva.

Dentro de tu..., ven, avancemos.»

Cuando no estaban todavía prevenidos,

a una distancia de mil doscientos pies,

Huwawa... su casa de cedro,

En él fijó su mirada, su mirada de muerte,

Sacudió la cabeza para él, sacudió la cabeza ante él.

Él, Gilgamesh, él mismo desarraigó el primer árbol.

Los «hijos» de la ciudad que le acompañaban

Cortaron su follaje, lo ataron,

Lo depositaron al pie de la montaña.

Cuando hubo hecho desaparecer el séptimo,

se acercó a la estancia de Huwawa,

Se dirigió hacia la «Serpiente del Muelle del Vino» en su muro,

Y, como si fuera a darle un beso, lo abofeteó.

Los dientes de Huwawa entrechocaron,.. .la mano le tembló.

«Quisiera decirte una palabra...,

Oh, Utu, madre que me haya dado el ser, no conozco a ninguna,

padre que me haya criado, no conozco a ninguno;

Eres tú, en el País, quien me ha dado el ser y quien me ha criado.

Conjuró a Gilgamesh por la vida del Cielo,

por la vida de la Tierra, por la vida de los Infiernos.

Le tomó de la mano, le condujo a...

Entonces, el corazón de Gilgamesh se sintió inundado de lástima por...»

Y dijo a su servidor Enkidu:

«Oh, Enkidu, deja que el pájaro capturado vuelva a su nido,

Deja que el hombre capturado vuelva al regazo de su madre.»

Enkidu respondió a Gilgamesh:

«A este gigante que no tiene juicio,

Namtar (82) lo devorará,

Namtar, que no hace distinciones.

Si el pájaro capturado vuelve a su nido,

Si el hombre capturado vuelve al regazo de su madre,

Tú no volverás a la ciudad de la madre que te ha dado el ser.»

Huwawa dijo a Enkidu:

«Contra mí, oh Enkidu, tú le has hablado mal,

¡Oh, hombre alquilado..., tú le has hablado mal!»

Cuando hubo dicho esto,

Ellos le cortaron el cuello,

Colocaron sobre él...

Y lo llevaron ante Enlil y Ninlil.

XXV-GILGAMESH, HÉROE SUMERIO[editar]

«¡Oh, pukku mío! ¡Oh, mikku mío!

¡Mi pukku de vigor irresistible!

¡Mi mikku de la danza rítmica inigualable!

Mi pukku que antes estaba conmigo

en la casa del carpintero.

La mujer del carpintero estaba entonces conmigo

como la madre que me dio el ser,

La hija del carpintero estaba entonces conmigo

como una hermana joven.

¿Quién me traerá mi pukku de los Infiernos?

¿Quién me traerá mi mikku de los Infiernos?»

Enkidu le propone entonces ir a buscarlos a los Infiernos:

«Oh, señor mío, ¿por qué lloras?

¿Por qué está afligido tu corazón?

Tu pukku, ¡ah! yo voy a traértelo de los Infiernos,

Tu mikku, ¡yo voy a traértelo de la "cara" de los Infiernos!»

El amo pone al servidor al corriente de los diversos tabues infernales, los cuales no debe violar a ningún precio. Y Gilgamesh dice a Enkidu:

«Si ahora tú desciendes a los Infiernos,

Voy a decirte una palabra, escúchala,

Voy a darte un consejo, síguelo,

No te pongas ropas limpias,

Si no, como el enemigo, los administradores infernales se adelantarían.

No te untes con el buen aceite del bur,(93)

Si no, con su olor, todos se apiñarían a tu alrededor.

No lances el bumerang a los Infiernos,

Si no, aquellos a los que hubiera tocado el bumerang te rodearían.

No lleves ningún bastón en la mano,

Si no, las sombras revolotearían a tu alrededor.

No te calces con sandalias,

Dentro de los Infiernos no sueltes ningún grito;

No beses a tu esposa bienamada,

No pegues a tu esposa detestada;

No beses a tu hijo bienamado,

No pegues a tu hijo detestable.

Si no el clamor de Kur se apoderaría de ti,

El clamor por aquella que está echada,

por aquella que está echada,

Por la madre de Ninazu que está echada,

Cuyo cuerpo sagrado no cubre ninguna ropa,

Cuyo pecho santo no vela ningún tejido.»

Pero, habiendo hecho Enkidu todo lo contrario de lo que le había dicho su amo, el monstruo Kur lo captura y no le deja volver a la tierra. Gilgamesh, entonces, se dirige a Nippur y hace oír a Enlil la queja siguiente:

«Oh, padre Enlil, mi pukku se cayó a los Infiernos,

Mi mikku se cayó a los Infiernos.

He mandado a Enkidu a buscarlos y Kur se ha apoderado de él.

Namtar (94)no se ha apoderado de él,

Asag (95)no se ha apoderado de él

Pero Kur sí que se ha apoderado de él.

El Trampero de Nergal,(96) que no deja escapar a nadie,

no se ha apoderado de él.

Pero Kur se ha apoderado de él.

En la batalla, allí donde se manifiesta el valor, no cayó,

¡Pero Kur se ha apoderado de él!

¡Pero Kur se ha apoderado de él!»

Articulo principal: La zaga de Gilgamesh Hasta el momento se han podido reconstruir en parte seis de los poemas, que son:

  • Gilgamesh y el País de los Vivos
  • Gilgamesh y el Toro celeste
  • El Diluvio
  • La muerte de Gilgamesh
  • Gilgamesh y Agga de Kish
  • Gilgamesh, Enkidu y los Infiernos.

XXVI-LITERATURA ÉPICA: LA PRIMERA EDAD HEROICA DE LA HUMANIDAD[editar]

El mashmash habla a la vaca, conversa con ella

como si fuera un ser humano:

«Oh, Vaca, ¿quién se come tu crema? ¿Quién se bebe tu leche?»

«Nidaba se come mi crema,

Nidaba se bebe mi leche,

Mi leche y mi queso...,

Está colocado como se debe en las grandes salas de comer,

las salas de Nidaba.

Yo quisiera traer mi crema... del establo sagrado,

Yo quisiera traer mi leche... del aprisco,

La vaca fiel, Nidaba, el hijo preferido de Enlil...»

«Vaca, ... tu crema de tu..., ...tu leche de tu...»

La vaca, ... su crema de su..., ...su leche de su...

(Estas once líneas se repiten luego para la cabra.)

Ambos(97) echaron el príncipe al río,

El mashmash hizo salir del agua el gran pez-suhur,

La Madre Sagburru hizo salir del agua el pez-.....

El pez-... se apoderó del pez-suhur,

y se lo llevó a la montaña.

Por segunda vez echaron el príncipe al río,

El mashmash hizo salir del agua la oveja y su cordero.

La Madre Sagburru hizo salir del agua el lobo,

El lobo se apoderó de la oveja y de su cordero,

y se los llevó a la vasta llanura.

Por tercera vez echaron el príncipe al río,

El mashmash hizo salir del agua la vaca y su ternero,

La Madre Sagburru hizo salir del agua el león,

El león se apoderó de la vaca y de su ternero,

y se los llevó a los juncales.

Por cuarta vez echaron el príncipe al río,

El mashmash hizo salir del agua a la cabra montes,

La Madre Sagburru hizo salir del agua el leopardo de las montañas

El leopardo de las montañas se apoderó de la cabra montes

y se la llevó a la montaña.

Por quinta vez echaron el príncipe al río,

El mashmash hizo salir del agua la joven gacela,

La Madre Sagburru hizo salir del agua la bestia-gug,

La bestia-gug se apoderó de la joven gacela

y se la llevó dentro de la selva.

Cuando Ensukushsiranna se entera de lo que le ha sucedido al mashmash, se apresura a enviar un mensajero a Enmerkar para informarle de que se somete:

«Oh, tú, bienamado de Inanna, tú solo eres glorificado;

Inanna te ha escogido justamente para su sagrado regazo.

Desde las tierras bajas hasta las altas tú eres soberano,

y yo vengo después de ti;

Desde el momento de la concepción no he sido tu igual,

tú eres el "Gran Hermano",

Jamás podré compararme contigo.»

En la disputa entre Enmerkar y Ensukushsiranna,

Después (?) de la victoria de Enmerkar sobre Ensukushsiranna,

¡Oh, Nidaba, gloria a ti!

XXVI-UNA MALDICIÓN[editar]

¡Oh, Ciudad, que osaste atacar al Ekur, tú que has desafiado a Enlil!

Agade, tú que osaste atacar al Ekur, tú que has desafiado a Enlil.

Que tus bosquecillos queden reducidos a un montón de polvo...

Que los ladrillos de arcilla de que estás

hecha vuelvan a su abismo,

Que sean ladrillos malditos por Enki.

Que tus árboles vuelvan a sus bosques,

Que sean los árboles malditos por Ninildu.

Tus bueyes abatidos —que así puedas abatir a tus mujeres en su lugar.

Tus carneros degollados —que así puedas degollar a los niños en su lugar.

Tus pobres —que así puedan ser obligados

a ahogar sus preciosos (?) hijos...

Agade, que tu palacio, construido con el corazón alegre,

se convierta en una ruina lamentable...

Que en los lugares donde se celebraban tus ritos y tus fiestas,

La zorra que vaga por las ruinas,

menee el rabo.

Que en los caminos de sirga de tus barcas,

no medren más que hierbajos;

Que en los caminos de tus carros,

no medre más que la «planta que gime»;

Más aún, que en los caminos de sirga

y los embarcaderos de tus barcas

Ningún ser humano pueda pasar, a causa de las cabras salvajes,

de las sabandijas (?), de las serpientes y de los escorpiones.

Que en tus llanuras,

donde crecían las plantas que calman el corazón,

No medre más que la «caña de lágrimas».

Agade, que en lugar de tu agua dulce,

no fluya más que un agua amarga.

Que el que diga: «Quisiera establecerme en esta ciudad»,

no encuentre sitio adecuado para instalarse;

Que el que diga: «Quisiera descansar en Agade»,

no encuentre sitio adecuado para dormir.

Y, concluye diciendo el historiador, esto es, exactamente, lo que sucedió:

En los caminos de sirga de sus barcas

ya no medran más que hierbajos;

En los caminos de sus carros

ya no medra más que la «planta que gime»;

Más aún, en los caminos de sirga

y los embarcaderos de sus barcas,

No pasa ningún ser humano, a causa de las cabras salvajes,

de las sabandijas (?), de las serpientes y de los escorpiones.

En las llanuras donde crecían las plantas que calman el corazón,

ya no crece más que la «caña de las lágrimas».

Agade, en lugar de su agua dulce,

ya no ve fluir más que un agua amarga.

El que dice: «Quisiera establecerme es esta ciudad»

no encuentra sitio adecuado para instalarse,

El que dice: «Quisiera descansar en Agade»

no encuentra sitio adecuado para dormir.