Inquietudes sentimentales/XL
XL
Busco unos labios que sean fuente de olvido; busco unos ojos que descorran los velos azules de los espacios y me muestren la verdadera causa de la vida.
Busco unos brazos que al estrecharme, formen en mi cuello una guirnalda de flores increadas: flores que exhalen perfumes cálidos y anestesien.
¡Te busco, Anuarí!
Para mí no hay más hermosura que esa que tú me traes.
El aire que tú desplazas a tu paso, lo quiero para que lleve a mi respiración algo de ti.
En esa luz, donde tú tomas la luz, allí quisiera morar, aunque para ello tuviera que volverme gota de agua o átomo invisible.
Anuarí, tú que encarnas sólo en ojos todo lo que yo soñé, todo lo que yo hubiera podido amar.
En el corazón de la noche me daré a tí, con la beatitud que un artista se entrega a su obra, y con el entusiasmo agradecido con que aquélla se entregaría a quien la creara.
Nadie interrumpirá nuestras divinas nupcias; las celebraremos en ausencia de la vida, cuando nada nos muestre que existimos en otros, cuando ya, poseyéndonos enteramente, yo me crea como tú: espíritu y Dios.
Anuarí, en ese momento se besarán todos los astros, y se deshojarán las más albas flores.