Inquietudes sentimentales/XXX
XXX
Como rostros cubiertos de velos, pasan por entre las nubes las estrellas, y la luna menguante se baña en el río.
Extraño concierto de voces anima el paisaje.
El cantar de grillos y sapos, y el aullido plañidero de los perros, se juntan, y de un sólo impulso van a morir en los espacios argentados.
Las lanchas cruzan los canales en dulce balanceo de gaviota, sumergiendo las alas de sus remos en la cinta movediza del agua gris.
Las notas de un violín caen como pétalos de lirios sobre el río y se embarcan con rumbo desconocido. Desde muy lejos llegan en grupos blancos los peregrinos del aire a contarse sus aventuras de amor, cobijados bajo las destrenzadas cabelleras de los sauces desolados.
Anuarí ha venido a recostarse en el fondo de mi barquilla, y su mirar me paraliza; clava una aguja entre mis cejas y me estruja el cerebro.
Emocionada de arte de idealismo, entrego mi cabeza al espíritu de mis sueños, al maravilloso Anuarí.