Instrucciones económicas y políticas, dadas por Sancho Panza a su hijo
INSTRUCCION I.
Mi amado hijo: ya por la mediacion de mi amado Don Quijote me hallo gobernador de esta Insula Barataria, que no es poca recomendacion en el dia para un hijo tener á su padre gobernador, bien que para tí será honra sin provecho; porque yo pienso cumplir con mi obligacion y salvarme, y así no se verificará en ti respecto de mí, que: á padre apañador hijo despendedor. Sin embargo, no dejarás de ser feliz si eres hombre de bien, que: más vale á quien Dios ayuda, que á quien cedo madruga; y porque: lo bien ganado se lo lleva el diablo; y lo mal ganado, á ello y á su amo. Considerando, pues, las obligaciones de padre en que estoy constituido, y que nos manda Dios vivir como para morir en el dia; y que no se me ha olvidado lo que nos dijo el señor Cura á tu querida madre y á mí cuando nos casamos: que cuidásemos de dejar herederos no tanto de nuestros bienes, cuanto de nuestra fe, religion y virtud; y estando satisfecho de tu buena inclinacion y docilidad, y que te harás cargo de que: hijo eres, y padre serás, como hicieres así habrás; ya que no te puedo dejar riquezas ni conveniencias, aunque no he tenido la proporcion de pasearme por los campos de las ciencias, para tu gobierno y descargo de mi conciencia te quiero dejar unas instrucciones, que, tales cuales, á mí me han servido en muchas ocasiones, y no hay cosa tan mala que para algo no sirva, porque: no está la carne en el garabato por falta de gato, y el que da lo que tiene no está obligado á más.
Te encargo el exacto cumplimiento de las obligaciones de buen cristiano, porque: padre no tuviste, madre no temiste, diablo te hiciste; y Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Con tus superiores no te familiarices, sino tratarlos con sumision y respeto, porque: ni en burlas ni en véras con tu amo no partas peras.
Con gentes instruidas no te pongas á hablar de lo que no entiendes, que: el bobo, si es callado, por sesudo es reputado.
Habla siempre con recato para excusarte de cir lo que acaso no quisieras, que: la niña perdió su honor donde habló mal y la respondieron pecr.
No te metas en averiguar incautamente aquellas cosas que no te importan ni conducen, porque: muchas veces el que escarba, lo que no quiere halla.
En aquellas conversaciones en que se vulnere la fama del prójimo, ó se hablen palabras provocativas, procura no tomar cartas, haciéndote el desentendido, que: á palabras necias, orejas sordas.
Pon cuidado en andar aseado y decentemente vestido, porque: paños lucen en palacio, que nó hijosdalgo.
Jamás pongas tu corazon en el mundo ni en sus riquezas; porque: quien espera en la esfera muere en la rueda.
Aunque llegues á ser hombre acaudalado, procura siempre hacer buen uso de tus haberes, porque: de rico á soberbio no hay palmo entero.
Nunca te atribule la pérdida de lo accesorio cuando se salve lo principal, porque: no importa que se pierdan los anillos si quedaron los dedillos.
No te fies con facilidad de aquéllos que te lisonjean, porque éstos suelen ser los mayores murmuradores, y reniega del amigo que cubre con las alas, y muerde con el pico.
En tus conversaciones procura meditar las palabras antes de hablarlas, para que no se te escape alguna que no quisieras; y jamás te aferres en tu dictámen si no tienes mucho fundamento, porque: bobos van al mercado, cada cual con su asno.
Si posees algun bien cierto, jamás lo abandones con las esperanzas de conseguir ótro mejor, que: quien bien tiene, y mal escoge, del mal que le venga no se enoje; por el alabado dejé el conocido, y vime arrepentido; goza de tu poco mientras busca más el loco; y: la planta muchas veces traspuesta, ni crece ni medra; y ¿dónde irá el buey que no are?
Sin que te conviden, y tengas satisfaccion, no te metas en funciones, especialmente donde se come y se bebe, porque: á boda ni bautizado no vayas sin ser llamado.
Huye siempre de los lugares sospechosos, aunque no vayas con mal fin, porque: el que va á la bodegapor vez se le cuenta, beba ó no beba; y: quien con lobos anda á aullar se enseña; y: la manzana podrida pierde á su compañera; y poca hiel hace amarga mucha miel; y: muchas veces lleva el hombre á su casa con que llore.
Guarda siempre precaucion en el hablar, especialmente en parajes públicos, adonde concurren gentes desconocidas; porque: cuando fueres por camino no digas mal de tu vecino.
Las cosas reservadas, ni los defectos que tuvieres, no los confies sino á persona de mucha satisfaccion; porque si llegan á disgustarse contigo, te los echarán en cara públicamente; que: cuando riñen las comadres se dicen las verdades; asno lerdo, tú dirás lo tuyo y lo ajeno; y: á la mujer y á la picaza, lo que vieres en la plaza.
Por leves reparos nunca dejes de lograr alguna fortuna, dejando pasar la ocasion; porque: cuando á tu hija le viuiere su hado, no aguardes que venga su padre del mercado.
Procura siempre medir los gastos de tu casa con el caudal que tengas; que: es prudencia no extender la pierna más de lo que alcanza la manta.
Tu caudal no lo emplees en cosas que con facilidad se consumen; porque: ni tu pan en tortas, ni tu vino en botas.
En el gasto diario debes guardar tal economía, que las provisiones te duren todo el año; porque: hay más dias que longanizas; y: Agosto y vendimia no son cada dia.
Las cosas de tu casa y hacienda procura presenciarlas siempre que puedas; porque: donde no está su dueño, no está su duelo: hacienda, tu dueño te vea: manda y descuida, no se hará cosa ninguna: obreros á no ver, dineros á perder; y: holgar, gallinas, que el gallo está en vendimias.
Aprovechate de las advertencias de aquéllos que son tus verdaderos amigos experimentados, porque: quien no cree en buena madre, creerá en mala madrastra.
Para el gasto de tu casa compra, siempre que puedas, aquellos géneros que sean de mejor calidad, aunque sean más caros; porque: quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año: y si quieres ser rico, calza de vaca y viste de fino; y: para hombre pobre, paño fino y caldera de cobre; cepa moural y castaña de frial.
Jamás busques dinero prestado, sin saber de qué lo has de sacar para satisfacerlo; porque: al matar de los cerdos, placeres y juegos; al comer de las morcillas, placeres y risas; y al pagar de los dineros, pesares y duelos; y: puerco fiado gruñe todo el año; y: quien de lo ajeno se viste, en la calle le desnudan.
Algunas veces conduce el que te prives el gastar alguna parte de lo necesario, para no empeñarte; porque: acuéstate sin cena, y amanecerás sin deuda; y: quien adelante no mira, atras se queda.
En la mesa de tu casa no consientas que se pongan diariamente manjares delicados, especialmente para gente del campo; porque: vino acedo, pan de centeno, y tocino añejo, mantienen la casa en peso; y: en año caro, harnero espeso y cedazo claro; y: tal el año, tal el jarro.
No desprecies ni desperdicies las ofertas de los mezquinos, aunque sean cortas; porque: del lobo un pelo, y ese de la frente; y: grano á grano hinche la gallina el papo; y: sobre un huevo pone la gallina.
Procura aprender algun arte ú oficio, que: el saber no ocupa lugar; y: quien tiene arte, va por toda parte; y en casa del oficial asoma el hambre, mas no osa entrar.
Las cosas de tu casa gobiernalas á tu modo, pero en la calle sujetate á las costumbres del pueblo; porque: comer á gusto, y vestir al uso; y: en la tierra donde vivieres, haz como vieres.
Las cosas que estuvieren á tu cargo, procura hacerlas á su debido tiempo, y con cuidado, para no tener que hacerlas despues apresuradamente; porque: quien el sábado va á la aceña, el domingo tiene mala huelga; y: la que en Marzo veló, tarde acordó; y: quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que ella coge.
Cuando emprendieres alguna pretension, procura tener sufrimiento y constancia; porque: el que está en la aceña muele, y nó el que va y viene.
Si tuvieres algun arbitrio, proteccion ó influjo, no te quedes cavando terrones; porque: tres cosas hacen al hombre medrar, ciencia, mar y casa real; y: el que no se aventura, no pasa la mar; y: afanar, afanar. y nunca medrar.
Huye siempre la holgaanería aplicándote á algun ejercicio, porque: el Abad de Vamba de lo que canta yanta; y: la ociosidad es madre de la mala ventura: y: á quien madruga Dios le ayuda; y el que se da á la briba está expuesto á un mal pensamiento: porque somos de mal barro, y, á bien librar: el amitad del año, con arte y engaño; y la otra parte, cou engaño y arte: y: dáme donde me asiente, que yo haré donde me acueste.
En cualquiera asunto en que te metas, procura áutes premeditar las consecuencias que puedan resultar; porque: antes que te cases, mira lo que haces; y: la gala del nadador es saber guardar la ropa.
Para no exponerte á ser engañado, no creas con facilidad todo lo que oigas, aunque tengas en buen concepto al que lo dice, porque: de tu mujer y de tu amigo experto no creas sino lo que fuere cierto.
Apártate siempre de las contiendas, especialmente con personas de genios inconsiderados y violentos; porque: al loco y al aire darle calle.
Para evitar quimeras y pleitos, procura prever todos los lances al principio de cualquier negocio; porque: quien destaja no baraja.
Jamás te pongas á seguir pleito si te puedes ajustar, aunque sea perdiendo de tu derecho; porque: más vale mal ajuste, que buena sentencia; y: necios y porfiados hacen ricos á los letrados; y: el vencidovencido; y el vencedor, perdido.
Si tuvieres que poner paz en alguna pendenciaprocura hacerlo con cautela y prudencia, para no salir descalabrado; porque: quien desparte lleva la peor parte.
No hagas caso de los acaecimientos pasados que no estuvieron á tu cuidado ni conducen al presente; porque: con agua pasada no muele el molino; y: lo que no fué en tu año, no fué en tu daño.
No censures los defectos de tu prójimo, que á tí te pueden suceder; porque: quien tuviere hijo varon no llame á ótro ladron.
No hables delante de ninguna persona aquellas cosas que le pueden por algun motivo disgustar; porque: en casa del ahorcado no se ha de mentar la soga.
No seas demasiado curioso en averiguar las cosas ajenas, que suele tener malas resultas; porque: quien las cosas mucho apura no tiene la vida segura; y: no te entremeter en lo que no te atañe hacer.
Para vencer cualesquiera dificultades ó peligros, toma con tiempo los medios necesarios; porque: ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro; y: al asno muerto, la cebada al rabo; y quien no trae soga, de sed se ahoga.
No tomes á tu cuidado muchos negocios á un mismo tiempo, que es muy difícil manejarlos bien; porque: muchos ajos en un mortero, mal los maja un majadero; y allá se lo haya Marta con sus pollos; y: si el niño llora, acállelo su madre; y si no le quiere acallar, déjelo llorar.
Procura siempre asistir al trabajo de tu obligacion; porque: á quien se halló en la tienda no le achaquen que se halló en la contienda.
Para conservar la vida usa siempre de las precauciones y prácticas de los viejos, aprendiendo de ellos lo que han elegido por su experiencia; porque: si quieres vivir sano, hazte viejo temprano; y: quien quisiere ser mucho tiempo viejo, comiéncelo presto.
No comas sin apetencia, y entonces bebe sin escasez porque: si quieres cedo engordar, come con hambre y bebe con vagar.
Sobre aquellos manjares que son malos de digerir no bebas agua, sino vino, y que sea puro; porque: el arroz, el pez y el pepino nacen en agua, y mueren en vino; y: la vez de la ensalada, ni la pierdas ni sea aguada.
El beber, que sea con moderacion y templanza; porque: do entra beber, sale saber; y: el vino, como rey; y el agua, como buey; y: despues de beber, cada uno dice su parecer.
No te metas en dar consejos á los que tienen más experiencia que tú; porque: á buey viejo, no le cates majada, que él se la cata.
Aunque sea á costa de algun interes, procura siempre tener amigos; porque: quien solo se come su gallo, solo ensilla su caballo.
Con aquellos que, habiéndose apartado de la amistad, se han vuelto á reconciliar, procura siempre vivir con cautela porque: amigo reconciliado, enemigo doblado.
Si te pidiesen algun favor, y no pudieses hacerlo, disculpate con buenas palabras, sin exasperar al que te lo pide; porque: miel en la boca, y guarde la bolsa.
El bien que hicieres nunca lo publiques; porque: haz buena harina, y no toques bucina.
En iguales circunstancias procura siempre atender con preferencia á tus parientes; porque: más cerca está de la carne la camisa, que el jubon.
No molestes á los que te favorecen, de modo que se lleguen á enfadar; porque: á casa de tia, mas nó cada dia y de lo ajeno, lo que quisiere el dueño.
Para no incurrir en la nota de ingrato, está siempre agradecido á los que te hayan hecho algun favor; porque: ama, sois ama mientras el niño mama: y desque no mama, ni ama ni nada.
Aquellos cargos ó empleos que tienen más de gravámen que de provecho, no los apetezcas: y si puedes, eximete de ellos; porque: alcalde de aldea, el que lo apetece ése lo sea.
Si alguna vez por servir á tu patria tuvieres que ejercer algun ministerio de justicia, procura portarte con prudencia, rectitud y desinteres, para no perjudicar al público; que: beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro: y á olla que hierve, ninguna mosca se atreve; y: en meando claro, dos higas para el médico; y: dueña culpada, mal castiga mallada.
Huye del trato demasiadamente familiar con personas de diverso sexo; porque: el hombre es fuego, y la mujer estopa, llega el diablo y sopla.
Si tomares estado de matrimonio, examina la conducta de la novia tratándola personalmente, porque los informes suelen ser equivocados; y: el que léjos va á casar, va engañado, ó va á engañar.
Procura coartarle las facultades al principio, no suceda que luego mande la casa con desprecio tuyo: porque: triste está la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
No te ciegues del amor sin cuidar de los intereses necesarios para mantener el estado; porque: hombre enamorado, nunca casa con sobrado; y: el dia que te casas, ó te matas ó te sanas.
Procura tomar el dote en bienes raíces más presto que en gracias y habilidades; porque: cabello y cantar no es buen ajuar.
Que no sea demasiadamente acaudalada; porque: en casa de mujer rica, ella manda, y ella grita.
Que no sea habladora ni charlatana; porque: la mujer y la pera la que calla es buena; y: ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Que sea hacendosa y económica; porque: la mujer y la sardina, de rostros en la cocina.
Que sea honesta y recogida; porque: la mujer y la gallina, hasta la casa de la vecina; y: la mujer honrada, la pierna quebrada, y en casa.
Que sea lampiña; porque: la mujer barbuda, de léjos la saluda; sin embargo: el melon y el casamiento ha de ser acertamiento; y: la mujer y la viña, el hombre la hace garrida; y: á la mujer brava, darle la soga larga.
Si llegares á tener hijos, procura criarlos con temor y respeto, y no fiarlos al cuidado de su madre; porque: tanto quiso el diablo á su hijo, que le sacó un ojo.
Vístelos y aliméntalos con moderacion y sobriedad; porque: comida, cama y capote que sustente y abrigue al niño, y no le sobre.
Procura no disimularles ningun defecto, para evitar que en adelante hagan costumbre; porque: no me pesa que mi hijo enfermó, sino de la mala maña que le quedó.
No te contentes con corregirlos blandamente cuando obran mal; porque: ceño y enseño, de mal hijo hacen bueno.
Muchas veces, en donde no basta la fuerza del castigo suele bastar la prudencia; porque: huerto y tuerto, mozo y potro, y mujer que mira mal, quiérense saber tratar.
Procura que el maestro que les pongas sea instruido y de buena crianza; porque: costumbres de mal maestro sacan al hijo siniestro; y: costumbres y dineros hacen á los hijos caballeros.
Si el maestro los castiga, no se lo impidas, como muchos imprudentes; pcrque: coz de yegua no hace daño al potro.
Si alguno voluntariamente se inclináre al estado del sacerdocio, ayúdale cuanto puedas, que los sacerdotes son el amparo de sus casas y familias; porque: do no hay cabeza raída no hay cosa cumplida.
Procura enseñarlos cuando niños; porque cuando grandes, ya está duro el alcacel para zampoñas.
Si á título de tontos quisieren salir con lo que se les antoje, castigalos con rigor; porque: al asuo lerdo, arriero loco; y: no en los años están todos los engaños.
Trátalos con ceño y sujecion; porque la demasiada familiaridad suele dar motivo á libertades y llanezas; y: bien sabe el asno en cuya casa rebuzna; y: burlaos con el asno, y daros ha en la boca con el rabo.
No consientas que tu familia se ande en romerías, que muchas veces con pretexto de devocion se van á las diversiones, tal vez con detrimento del alma; porque: romería de cerca, mucho vino y poca cera: y: quien muchas romerías anda, tarde ó nunca se santifica.
Con tus hijas tendrás siempre gran cuidado; porque: olla cabe tizones ha menester cobertera; y la moza do hay garzones, la madre sobre ella.
Aunque las sufras algunos defectos, procura que sean recogidas; porque: sufriré hija golosa y albendera, mas nó ventanera; y: la doncella y el azor, las espaldas hacia el sol.
Procura casarlas con hombres de juicio, aunque de edad; porque: ántes barba blanca para tu hija, que muchacho de crencha partida.
Con perjuicio de tu alma y salud no te afanes en atesorar riquezas; porque: apaña, suegro, para quien te herede, manto de luto, y corazon alegre; nos por lo ajeno, y el diablo por lo nuestro; y el avariento rico no tiene pariente ni amigo; y: muchas veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Estos refranes apréndelos de memoria, y aprovéchate de su doctrina; pero no los repitas con frecuencia en todas partes, porque te notarán de pícaro y beliaco. Mi primer pensamiento fué escribírtelos pelados, pero se empeñó el Secretario en enviártelos mascados, y me conformé con su dictámen, haciéndome cargo que más ven cuatro ojos que dos, y que muchas veces es menester no disgustar á los súbditos, porque son testigos de nuestras flaquezas; y, á quien has de acallar, no le hagas llorar; y porque es muy hombre de bien, que ha servido de paje en la Córte, y primero perderá la vida que revelar un secreto; pero como, ni alabes ni desalabes hasta siete navidades, vivo con cautela; porque, el golpe de la sarten, aunque no duele, tizna; y, quien calla, piedras apaña. Sin embargo que era más benemérito para Secretario del secreto, que para Secretario del gobierno, lo he recibido, porque me lo ha recomendado un amigo; que: cuando Dios da, para todos da; y: el amigo que no presta, y el cuchillo que no corta, que se pierda poco importa. Te los envio mascados, como dice el Secretario; pero bastante tendrás que digerir en ellos; léelos en la escuela despues del Catecismo; porque: despues de Dios, la olla; y: lo que se aprende con la leche en los labios, no se olvida con los años. Siento que mis ocupaciones no me den lugar para escribirte ótros muchos que á cada instante se me acuerdan; pero: en una hora no se tomó Zamora; y quien mucho abarca, poco aprieta: léelos para entenderlos, y no andes gastando malamente el tiempo en examinar si les falta aquello que llama el vulgo literato órden, método, crítica, colocacion, propiedad, buen gusto, estilo elegante, y otras carretillas que aprenden de memoria en las tertulias, diciendo lo que saben, sin saber lo que se dicen, y haciendo como las avispas, que sacan el cerote de las mismas flores que sacan la miel las abejas: lo primero, porque contra un padre no hay razon; lo segundo, porque en aprendiéndolos puedes colocarlos, explicarlos y apropiarlos como á tí se te antoje, que: cada uno de su capa puede hacer un sayo.
Yo estoy bienquisto en esta Insula, y en bonanza de la Córte; Dios hace la costa dando el frio conforme la ropa; diga el vulgo lo que quiera, cumplo con mi obligacion, y aunque la alabanza en boca propia desmerece muchas veces, el que á sí no se alaba, de ruin se muere; estoy contento con mi suerte, y ya no pretendo otro ascenso; porque, será nadar, nadar, y morir á la orilla; y: más quiero asno que me lleve, que caballo que me derrueque; y: muchas veces da Dios alas á la hormiga, para que muera más aina. Lo que hace que desterré de esta Insula al médico Pedro Recio, disfruto perfecta salud, y si alguna vez tengo alguna destemplanza, me la sé curar lindamente con medicinas caseras; que en teniendo yo los piés calientes, la cabeza seca, y el culo corriente, con perdon para ustedes, no necesito al Protomedicato.
Son mis enemigos el Médico y el Boticario, per se, & per accidens, Dios me lo perdone, y no quiero hablar mal de ellos, porque al cabo son prójimos; y, en la boca del discreto, lo público es secreto: no les manifiestes mi oposicion, que si llegan á saberla, son capaces de encarecer el papel; porque, el que mal pleito tiene á barato lo mete; y: natural y figura, hasta la sepultura: y yo sólo hablo de los malos, que muchas veces úno come la fruta aceda, y ótro tiene la dentera.
Recibe mi bendicion, y, si me alcanzares en diasencomiendame á Dios, haciendo sufragios por mi alma, sin gastar en lutos ni en otras funciones, que más sirven de diversion á los vivos, que de alivio los difuntos; porque, camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Soy tu padre que te quiere; que amor de padrey lo demás es aire.
SANCHO.
INSTRUCCION II.
Mi estimado Sanchico: dias pasados te escribí una carta dándote algunas instrucciones para tu gobierno, aunque nó tódas las que yo quisiera, por impedírmelo las multiplicadas ocupaciones de este empleo; pues aunque vale más ser cabeza de raton que cola de leon, cada dia experimento mejor la falsedad de aquel refran que dice (para dar á entender que úno lo pasa bien), que tiene una vida como un gobernadory mucho más falso sería si dijera, como un buen gobernador. No dudo que algúnos lo pasarán bien, pero será echando la carga atras: no he de ser yo de esos con la ayuda de Dios, aunque al contrario lo entendieron estos Insulanos, que ya les haré ver como no me tuvieron el pié al herrar; me tuvieron por bobo y simple, pero no advirtieron que con los estados se mudan las costumbres; dicen que los gobernadores han de ser de familia ilustre, de cuerpo gentil, de bella disposicion, y de rostro agradable: á mí no me favorecen mucho estas cosas, pero creo que las buenas costumbres son mejor hermosura para atraer las voluntades, y áun me atrevo á asegurarlo, porque en un gobernador más se necesita la suficiencia, la rectitud, la justicia y desinteres, que todo lo demás; estas cosas en mí, obras son amores. En cuanto á la nobleza mia, aunque no entiendo mucho de noblezas, sé que de ninguno de mis abuelos hay en casa papeles ejecutoriales, sino las fes de bautismo; pero tambien he oido que en ningun archivo hay procesos contra ellos: somos cristianos viejos y honrados; lo demás lo tengo por bambolla, porque tódos somos hijos de Adan y de Eva, y cada úno lo es de sus obras.
Ahora al principio entraré tentando, nó mandando con imperio, sino amonestando como amigo; no echaré mano del rigor primero que del halago; reconoceré el campo, y aguardaré tiempo oportuno para la enmienda ó para el castigo; porque muchas veces conviene disimular el delito hasta la ocasion del castigo: no daré oidos á chismes, porque si nó será mayor el número de los que por congraciarse coumigo se metan á delatores, que el de los delincuentes, bien que en castigando con igual pena á los que se les justifique haber calumniado, se remediará esta iniquidad; tendré el corazon dócil para distinguir lo bueno de lo malo, sin fiarme de aquéllos que me están mirando al semblante para tenerme contento por sus fines particulares, y ancho para no turbarme en las cosas arduas y difíciles; y tendré dos orejas para oir las quejas fingidas de únos, y las verdaderas de ótros, pues á ningúno se le debe condenar sin conocer á fondo su causa; cerraré los ojos para no ver ni conocer á los litigantes, y abriré las orejas para hacerme cargo bien de la causa, y juzgar sin aceptacion de personas; templaré la severidad con la mansedumbre; tendré piedad sin blandura, rigor sin aspereza, y zelo con discrecion; rumiaré y repasaré las razones de ambas partes, porque lo que se ha de hacer sola una vez, debe premeditarse con mucha reflexion; curaré y corregiré de diverso modo al pusilánime que al temerario, al pródigo que al avariento, al cruel que al compasivo, al soberbio que al humilde, reconociendo á cada uno su genio, y procurando aplicar la triaca adonde estuviere el veneno, condescendiendo algunas veces con el deseo del pueblo, con tal que no sea en cosas absolutamente prohibidas: seré grave en las palabras, mesurado en el semblante; miraré bajo, audaré sosegado, seré parco en la comida y honesto en el vestido. En cuanto á querer remediar todos los abusos y desórdenes, es cuasi imposible á las fuerzas humanas; mas yo tomaré las cosas con tiempo, y asi como otros gobernadores hacen poner la ene de palo, esto es, la horca, para castigar los delitos, yo la haré poner tambien para precaverlos, aunque en todo obraré con prudencia y discrecion, y me iré con piés de plomo, porque mi empleo es de señorío, y no se me oculta que serán protegidos los culpados, y me harán costar la torta un pan, porque en tierra de señorío, almendro y guindo; y en tierra real, moral y nogal: salga lo que saliere, he de hacer lo que me dicte mi conciencia tomando consejo de hombres doctos y virtuosos cuando sea necesario; no se ha de decir de mí que pregono vino y vendo vinagre, ni ménos que tengo la fama y otros cardan la lana; ya verán que no es caballero el que nace, sino el que sabe serlo, y que no gusto el que me exahúmen con incienso los oidos, ni que me alumbren con luces de oro, ni con prendas de gallego que valen dinero, porque conozco muy bien cuán perjudiciales son estas cosas á los sujetos de autoridad: todo esto es contra el torrente comun, pero aunque sea locura no disfrutar la fortuna, como el sol en invierno, mientras dura, no quiero dar oidos á los que me dicen, viva la gallina con su pepitaque quien al cielo escupe, á la cara se le vuelve, que no es cordura llevar las cosas por rigor, que es mejor lamiendo, que mordiendo; que becerrilla mansa todas las vacas mama, y que muchas veces la sardina por saltar de la sarten da en las brasas; pero yo como no obro por capricho, sino por cumplir con la obligacion de mi empleo, ya que no puede ser más negro el cuervo que las alas, ni puede quitar más la fortuna que lo que ha dado, digo que de mala viene el conejo, y que se lleve el diablo el pellejo; no quiero que me llamen Marta la piadosa, que mascaba el vino á los dolientes, porque al principio se hacen los panes tuertos, y el pequeño yerro al principio se hace grande al fin; no ha de haber en mi gobierno un tribunal delante de cada escribano y alguacil, porque los únos no son tódos como debieran, unos hombres en quienes está depositada la fe pública, de las primeras familias, y la vara de los ótros es de un junco tan débil, que al menor impulso se dobla; los que necesiten la justicia, vendrán á mi varapalo de encina, que más presto ha de romper que doblar. Luego que tenga bien arreglado el gobierno político de esta Insula, pasaré al gobierno económico; esto es, examinaré la calidad de sus tierras, veré cuáles son á propósito para trigo, cuáles para los demas granos y semillas, cuáles para vino, lino, cáñamo etc., cuáles para prados de secano ó regadío, cuáles para moreras, árboles frutales ó silvestres, el modo de cultivarlas, el género de simientes etc., la especie de ganados que se pueden criar, las fábricas y manufacturas que se pueden establecer, y todo cuanto pueda conducir para la prosperidad de estos habitantes, haciéndoles ver á fuerza de experiencias lo que les conviene hacer; y en donde no alcanzaren mis conocimientos, haré venir facultativos inteligentes mientras tenga con qué pagarles, sin dormir ni descansar hasta ver á esta Insula floreciente, y á sus habitantes convencidos de su error y caidos de su borrico, y á sus casas llenas de riquezas, que será el mejor desengaño. Ha de quedar memoria de mí en los siglos venideros, tanto que algúnos dudarán (aunque este pronóstico sea como el de los termómetros que señalan la lluvia cuando cae) si soy yo aquel Sancho Panza manchego tenido por simple é ignorante, sin hacerse cargo que de donde ménos se piensa salta la liebre, y que debajo de una mala capa hay un buen bebedor, que ninguna vela alumbra hasta que la ponen en el candelero y la encienden, y que ningúno tiene más honra que la que le quieren dar. Te dirán que no eres hijo de tal padre, pero no se lo disputes; mira que cuando úno no quiere dos no barajan, no hagas como los perros de Zurita, que, cuando no tienen á quién, únos á ótros se muerden; no andes con ellos á mátame la yegua, y matarte he el potro; no quieras por sacarles á ellos un ojo sacarte á tí los dos, que podía ser lloverte en casa y caerte á cuestas; deja á cada loco con su temaaunque lo veas de letra de molde, que á buen seguro perdieron el tiempo y el dinero de la impresion, porque yo soy y seré Sancho Panza, el que puede poner una cátedra de refranes, que es la mejor herencia de mis mayores, porque ningun rey ni roque me la puede quitar ni poner demanda á ella; pero porque siempre gallina en el puchero amarga el caldo, ya para que no te fastidies', y ya para que no desesperen los que pretenden excluirme de la herencia consabida, te diré algunas cosas útiles para tu instruccion, omitiendo los refranes.
Procura huir de reirte á carcajadas, y de hablar con voz alta y descompasada, porque lo primero es de fatuos; y lo segundo, de locos.
Sé modesto, reverente. justo y continente, porque en estas cuatro cosas se comprende todo lo que debe observar un jóven.
Guárdate de hacer cosas afrentosas, especialmente con la esperanza de que puedan estar siempre ocultas, porque aun cuando lo estén á los demás, en tu corazon estarán manifiestas dia y noche.
No des motivo á que te culpen de algun delito, porque aunque sea falso, el vulgo ignora la verdad, y sigue la opinion comun; y para infamar á úno basta cualquier rumorcillo.
Cualquier cosa que hagas ocultamente, hazla de modo que no se te dé cuidado aunque se manifieste, porque nada hay tan oculto que no llegue á publicarse.
Procura no hacer aquellas cosas que acostumbras reprender los demás cuando las hacen.
Trata cou afabilidad y buen modo á tódos; pero acompáñate siempre de los buenos, y así serás querido y estimado de éstos, y no serás aborrecido de los malos.
Si vieres á tu prójimo cometer algun delito, no te escandalices, ni le desprecies sin caridad, sino pórtate con él como quisieras que se portase contigo en iguales circunstancias, acordándote siempre de que eres hombre.
Para entablar amistad con algúno, examina priinero cómo se portó con ótros; y ten por cierto que si tuvo malas correspondencias con ellos, tambien las tendrá contigo.
Los secretos de tu corazon no los confies á ningúno. á menos que sean de igual importancia á tí y á aquél á quien los manifiestas.
No te fies de ningun amigo sin que le tengas experimentado, y la experiencia no la hagas con daño tuyo ó de tercero, sino cuéntale como secreto lo que en realidad no lo sea; y si guardáre fidelidad, podrás en adelante fiarte de él, y si no la guardáre, no te hace daño alguno, y le conoces.
A los amigos experimentalos en las calamidades, porque así como se prueba el oro en el fuego, se deben probar los amigos en los infortunios.
Estima á los amigos que se compadecen de tus males, y mucho más á los que no envidian tus bienes, porque más se debe úno guardar de la envidia de los fingidos amigos, que de las asechanzas de los enemigos.
Si vieres á algúno en necesidad, socórresela, si puedes, ántes que te la manifieste; porque el verbo pedir es muy oneroso, y harto tarde da el que aguarda que le pidan.
Busca solamente aquellas riquezas que puedas usar y poseer, porque el dinero, si sabes usar de él, es un criado que te sirve; pero si nó, es un señor que te manda.
Estima el dinero solamente por dos cosas: la úna, para librarte de alguna grande incomodidad; y la ótra, para socorrer las necesidades de tus prójimos; y en las demás, como si no lo tuvieras.
Procura hacer siempre bien á los buenos; porque esto es dar dinero á ganancias.
A ningúno le eches en cara sus miserias; porque la fortuna es comun, y no sabes lo que te sucederá.
Aborrece á los aduladores sin faltar á la caridad; porque son unos falsos engañadores semejantes al cazador que para atraer la caza á sus redes toca dulcemente el reclamo.
Así como el lobo es semejante al perro, del mismo modo los aduladores son semejantes á los amigos, por lo cual debes guardarte de admitir en tu compañía á estos lobos perniciosos en lugar de perros leales.
Aprecia más á aquél que á cara descubierta te advierte tus yerros, que á aquél que con adulacion te los encubre y apoya tu modo de proceder; porque más vale ser corregido de los buenos, que alabado por la adulacion de los malos.
A tus súbditos no los castigues ni reprendas cuando estén encolerizados, sino aguárdales que se sosieguen, porque entónces aprovecha el remedio.
No te muestres serio cuando se traten asuntos de risa y de diversion, ni risueño cuando se traten asuntos serios; porque todo lo que es fuera de tiempo fastidia.
Si quisieres comunicar con algúno alguna cosa tuya, y tuvieres vergüenza en decirla, cuéntasela como ajena, y así verás su dictámen sin descubrirte á tí mismo; pero mira primero cómo maneja sus negocios, porque si no tiene buen consejo para sí, mal lo tendrá para tí.
Examina primero en el entendimiento las palabras que has de hablar, no hagas como múchos que primero hablan y despues meditan.
A tus inferiores trátalos siempre del mismo modo que quisieras que á tí te tratasen tus superiores.
Tus bienes disfrútalos como temporales, pero cuida de ellos como si fueran eternos.
Ya habrás oido que quien malas mañas ha en la cuna, ó las pierde tarde ó nunca; te lo digo porque ya no me acomodo á escribirte sin refranes: había hecho cuasi propósito de no escribirte más, pero del sabio es mudar parecer, y no hay quien yerre sino el que su parecer quiere, esto es hablando de otras cosas; porque entre padres e hijos no se ha de andar reparando en pelilios, sino ir siempre á lo más provechoso y conducente; y así, amado hijo, ya has llegado á la edad de la juventud, y es necesario que pienses en elegir estado sin dilatarlo mucho, porque el tiempo es la cosa más preciosa del mundo, y si lo gastas bobamente llegarás á viejo y te dirán:
De las bajas no cuidé;
las altas de mi, tampoco:
con estas venas de loco
toda mi vida gasté.
No te quiero ni debo hacer fuerza para que elijas éste ó el ótro: elige aquél á que más te inclines, consultándolo con tu conciencia y confesor. Si quieres ser de la Iglesia, haré cuanto esté de mi parte, ménos pretender para tí una buena renta simple para que la comas tal vez sin ser sacerdote, porque no quiero que en toda mi generacion haya semejantes zánganos, ó á lo menos no quiero tener parte en ello, pues las Iglesias deben estar adornadas con sacerdotes, y nó adornados con Iglesias los semiclérigos; y si llego á ser emperador ó rey, como me lo tienen ofrecido, los he de extinguir y exterminar de mis dominios como inútiles á la Iglesia, al Estado y á la República, sirviendo solamente para comer á dos carrillos á título de simplistas; sobre esto mucho tenía que decir, pero harto digo con callar. Si quieres tomar estado de matrimonio, sé tambien la obligacion que tengo; cuenta siempre conmigo: la eleccion de persona ha de ser á tu gusto y voluntad, pero que no sea dema—siado fea, ni demasiado hermosa; porque ni tan fea que espante, ni tan hermosa que mate; que no sea demasiado vieja ni demasiado moza; porque ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce: no te prendes solamente de la hermosura; porque de lo feo á lo hermoso déme Dios lo provechoso; no le confies los negocios reservados, y mucho menos si es mala: porque de la buena te guarda, y de la mala no fies nada; y últimamente, para casarte debes tener presente lo que te tengo dicho en mi primera carta, y tomar todas las precauciones de prudencia, porque la mujer es la salud y la calamidad de la casa, y casar y mal dia todo en un dia; y casar, casar, suena bien y sabe mal.
A los legistas, canonistas, escribanos y médicos ámalos como prójimos, pero guardate cuanto puedas de haberlos menester; porque Dios te libre de párrafo de legista, de infra de canonista, de récipe de médico, y de etcétera de escribano: no te digo absolutamente que en las graves enfermedades no te valgas de los médicos; pero mira que quien á médicos no cata, ó escapa ó Dios le mata; y quien á ellos se ha entregado, un verdugo, y bien pagado.
No faltará quien te diga que estas cartas son falsas, ó parto de otro vientre; pero que digan, que de Dios dijeron; ningúno puede poner puertas al campo, ni atar las lenguas á las gentes, unusquisque suo sensu abundet, nada menos valen, y áun cuando fuera cierto, no habría hecho yo uso nuevo en el mundo, porque no son maestros todos los que son padres.
No puedo ser más largo, porque son las nueve de la noche, y es hora de salir á caza de maldivertidos; manda á tu padre Sancho; pero si á tí ó á tu madre os viniese el pensamiento de enviarme á pedir dinero, desechadlo como una tentacion, pues no os falta lo preciso; hacéos cargo que para dar y tener seso ha de haber; que dos amigos de una bolsa, el úno canta y el ótro llora; y que entre toma el gallo y daca el gallo, se quedan las plumas en la mano, cuanto más que no lo tengo; si me pusiera á buscarlo no faltaría quien me lo prestára, y áun quien me lo regalára, porque segun me lo dieron á entender algúnos (caciques de esta Insula si no me engaño) cuando vinieron á la ceremonia de bienvenida, podía yo buscar en el momento algunos miles ó millones, pero no me cogerán con este anzuelo mis amigos, porque el que recibe regalos vende la libertad; dádivas quebrantan peñas; cada cabello hace su sombra; y muchas veces curada la llaga queda la cicatriz; á éstos no quiero deberles favor alguno, porque con este pretexto y con el embozo de hombres de bien y de honor, que no pueden engañar, me harán eondescender con sus peticiones, abandonar la justicia, hacer el baston de cera, y cometer los mayores absurdos, como suele suceder; porque el dia siguiente es discípulo del pasado, y se necesita con éstos mucha precaucion; porque á múchos debe temer aquél á quien múchos temen, y á muchos gobernadores les hacen dar de hocicos con capa de caridad; pero yo digo que mala es la causa cuando necesita de misericordia; que el docto escarmienta en cabeza ajena, y que el que perdona á los malos perjudica á los buenos. Reflexionad estas cosas, y que los males de la cabeza se extienden á todo el cuerpo; y que ningúno vive tan pobre como nació; que el pobre que quiere imitar al rico, perece; que la fortuna humilde es más segura que la elevada; que el avariento siempre padece necesidades; que el que muere pobre no muere ántes de tiempo, y mientras vive no tiene aquellos afanes que tiene el rico estando en continua agitacion, y que está libre de ladrones y de envidiosos: teneis pan que comer y casa en que vivir, y estais libres de las demas bataholas del mundo: ninguna otra cosa debeis apetecer si teneis entendimiento, y lo dicho contra esto por no dicho: sé la obligacion que tengo con vosotros, y no la tengo olvidada; con el tiempo madurecen las uvas, y entonces verémos lo que conviene; consoláos con que al pobre le alivia la esperanza; al avariento, las riquezas; y al miserable, la muerte; y que el puerto de las miserias es la paciencia: muchas veces son útiles las necesidades, porque hacen dispertar al ingenio; y si á tí, Sanchico, te sucediere, te libertarás de estar toda tu vida á tutela, porque de lo contrario tengo resuelto mandar en el testamento que en ningun tiempo se te entregue cosa alguna sino por mano de curador, pues si á los chicos se les pone tutor por la Justicia hasta cierta edad, yo no encuentro diferencia entre el chico de poca edad y el grande majadero; y, sobre todo, en mi voluntad nadie manda en este mundo. A Dios, y cuenta con ella.
ÍNDICE.
A boda ni bautizado no vayas sin ser llamado. Pág. 5.
A buey viejo no le cates majada, que él se la cala. 10.
A casa de tia, mas nó cada dia. 11.
A la mujer brava darle la soga larga. 12.
A la mujer y á la picaza, lo que vieres en la plaza. 6.
A múchos debe temer aquél á quien múchos lemen. 27.
A ningúno se le debe condenar sin conocer á fondo su causa. 18.
A olla que hierve, ninguna mosca se atreve. 11.
A padre apañador, hijo despendedor. 5.
A palabras necias, orejas sordas. 4.
A quien has de acallar no le hagas llorar. 14.
A quien madruga Dios le ayuda. 8.
A quien se halló en la tienda no le achaquen que se halló en la contienda. 10.
Acuéstale sin cena, y amanecerás sin deuda. 7.
A fanar, afanar, y nunca medrar. 8.
Agosto y vendimia no son cada dia. 6.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro. 9.
Ai asno lerdo, arriero loco. 15.
Al asno muerto, la cebada al rabo. 9.
Al loco y al aire darle calle. 8.
Al matar de los cerdos, placeres y juegos; al comer de las morcillas, placeres y risas; y al pagar de los dineros, pesares y duelos. 7.
Al pobre le alivia la esperanza; al avariento, las riquezas; y al miserable, la muerte. 28.
Al principio se hacen los panes tuertos. Pág. 20.
Alcalde de aldea, el que lo apetece ése lo sea. 11.
Allá se lo haya Marta con sus pollos. 10.
Ama, sois ama mientras el niño mama; y desque no mama, ni ama ni nada. 11.
Amigo reconciliado, enemigo doblado. 10.
Amor de padre, y lo demás es aire. 16.
Andar á mátame la yegua, y matarte he el potro. 21.
Antes barba blanca para tu hija, que muchacho de crencha partida. 14.
Antes que te cases mira lo que haces. 8.
Apaña, suegro, para quien te herede, manto de luto y corazon alegre. 14.
Asno lerdo, tú dirás lo tuyo y lo ajeno. 6.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro. 11.
Becerrilla mansa todas las vacas mama. 20.
Bien sabe el asno en cuya casa rebuzna. 15.
Bobos van al mercado, cada cual con su asno. 5.
Burlaos con el asno, y daros ha en la boca con el rabo. 15.
Cabello y cantar no es buen ajuar. 12.
Cada cabello hace su sombra. 27.
Cada loco, con su tema. 21.
Cada uno de su capa puede hacer un sayo. 15.
Cada uno es hijo de sus obras. 18.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena. 16.
Casar, casar, suena bien y sabe mal. 26.
Casar y mal dia, todo en un dia. 26.
Ceño y enseño, de mal hijo hacen bueno. 13.
Comer á gusto, y vestir al uso. 7.
Comida, cama y capote que sustente y abrique al niño, y no le sobre. Pág. 12.
Con agua pasada no muele el molino. 9.
Con el tiempo madurecen las uvas. 28.
Con los estados se mudan las costumbres. 17.
Contra un padre no hay razon. 15.
Costar la torta un pan. 19.
Costumbres de mal maestro sacan al hijo siniestro. 15.
Costumbres y dineros hacen a los hijos caballeros. 15.
Coz de yegua no hace daño al potro. 13.
Cuando á tu hija le viniere su hado, no aguardes que venga su padre del mercado. 6.
Cuando Dios da, para todos da. 15.
Cuando fueres por camino no digas mal de tu vecino. 5.
Cuando riñen las comadres se dicen las verdades. 6.
Cuando úno no quiere, dos no barajan. 21.
Da Dios alas á la hormiga para que muera más aína. 16.
Dádivas quebrantan peñas. 27.
Dáme donde me asiente, que yo haré donde me acueste. 8.
Debajo de una mala capa hay un buen bebedor. 21.
De donde ménos se piensa salta la liebre. 21.
De la buena te guarda, y de la mala no fies nada. 26.
De lo ajeno, lo que quisiere el dueño. 11.
De lo feo á lo hermoso déme Dios lo provechoso. 26.
De mala viene el conejo, y que se lleve el diablo el pellejo. 20.
De rico á soberbio no hay palmo entero. 4.
De tu mujer y de tu amigo experto no creas sino lo que fuere cierto. 8.
Del lobo un pelo, y ése de la frente. Pág. 7.
Del sabio es mudar parecer. 24.
Despues de beber, cada uno dice su parecer. 10.
Despues de Dios, la olla. 15.
Digan, que de Dios dijeron. 26.
Dios hace la costa dando el frio conforme la ropa. 15.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja. 4.
Dios te libre de párrafo de legista, de infra de canonista, de récipe de médico, y de etcétera de escribano. 26.
Do entra beber, sale saber. 10.
Do no hay cabeza raida no hay cosa cumplida. 15.
Dónde irá el buey que no are? 5.
Donde no está su dueño, no está su duelo. 6.
Dos amigos de una bolsa, el úno canta y el ótro llora. 27.
Dueña culpada, mal castiga mallada. 11.
El Abad de Vamba de lo que canta yanta. 8.
El amigo que no presta, y el cuchillo que no corta, que se pierda poco importa. 15.
El amitad del año, con arle y engaño; y la otra parte, con engaño y arte. 8.
El arroz, el pez y el pepino nacen en agua, y mueren en vino. 10.
El avariento rico no tiene pariente ni amigo. 14.
El avariento siempre padece necesidades. 27.
El bobo, si es callado, por sesudo es reputado. 4.
El dia que te casas, ó te malas ó le sanas. 12.
El dia siguiente es discípulo del pasado. 27.
El docto escarmienta en cabeza ajena. 27.
El golpe de la sarten, aunque no duele, tizna. 15.
El hombre es fuego, y la mujer estopa, llega el diablo y sopla. 11.
El melon y el casamiento ha de ser acertamiento. Página 12.
El pequeño yerro al principio, se hace grande al fin. 20.
El pobre que quiere imitar al rico, perece. 27.
El puerto de las miserias es la paciencia. 28.
El que á sí no se alaba, de ruin se muere. 15.
El que da lo que tiene no está obligado á más. 4.
El que está en la aceña muele, y nó el que va y viene. 8.
E! que lejos va á casar, va engañado, ó va á nar. 11.
El que mal pleito tiene á barato lo mete. 16.
El que muere pobre no muere antes de tiempo. 27.
El que no se aventura no pasa la mar.engaEl que perdona á los malos, perjudica á los buenos. 27recibe regalos vende la libertad. 27.
El que El que va á la bodega, por vez se le cuenta, beba ó no beba. 5.
El saber no ocupa lugar. 7.
El tiempo es la cosa más preciosa del mundo. 25.
El vencido, vencido; y el vencedor, perdido. 9.
El vino, como rey; y el agua, como buey. 10.
En año caro, harnero espeso y cedazo claro. 7.
En casa de mujer rica, ella manda y ella grita. 12.
En casa del ahorcado no se ha de mentar la soga. 9.
En casa del oficial asoma el hambre, mas no osa entrar. 7.
En la boca del discreto lo público es secreto. 16.
En la tierra donde vivieres, haz como vieres. 7.
En meando claro, dos higas para el médico. 11.
En teniendo yo los piés calientes, la cabeza seca, y el culo corriente, no necesito del Protomedicato. 16.
V.
En tierra de señorío, almendro y guindo y en tierra real, moral y nogal. Pág. 19.
En una hora no se tomó Zamora. 15.
Entre padres é hijos no se ha de andar reparando en pelillos. 25.
Entre toma el gallo y daca el gallo, se quedan las plumas en la mano, 27.
Es prudencia no extender la pierna más de lo za la manta. 6.
Goza de tu poco mientras busca más el loco. 5.
Grano á grano hinche la gallina el papo. 7.
Hacienda, tu dueño te vea. 6.
Hay más dias que longanizas. 6que alcanHaz buena harina, y no toques bucina. 11.
Hijo eres y padre serás, como hicieres así habrás. 5.
Holgar, gallinas, que el gallo está en vendimias. 6.
Hombre enamorado, nunca casa con sobrado. 12.
Huerto y tuerto, mozo y potro, y mujer que mira mal, quiérense saber tralar. 15.
La alabanza en boca propia desmerece muchas veces. 15.
La doncella y el azor, las espaldas hacia el sol. 14.
La fortuna humilde es más segura que la elevada. 27.
La gala del nadador es saber guardar la ropa. 8.
La manzana podrida pierde á su compañera. 5.
La mujer barbuda, de léjos la saluda. 12.
La mujer es la salud y la calamidad de la casa. 26.
La mujer honrada, la pierna quebrada, y en casa. 12.
La mujer y la gallina, hasta la casa de la vecina. 12.
La mujer y la pera, la que calla es buena. 12.
La mujer y la sardina, de rostros en la cocina. 12.
La mujer y la viña, el hombre la hace garrida. 12.
— La niña perdió su honor donde habló mal y la respondieron peor. Pág. 4.
La ociosidad es madre de la mala ventura. 8.
La planta muchas veces traspuesta, ni crece ni medra. 5.
La que en Marzo veló, tarde acordó. 8.
La sardina por saltar de la sarien da en las brasas. 20.
La vez de la ensalada, ni la pierdas ni sea aguada. 10.
Lo bien ganado se lo lleva el diablo; y lo mal ganado, á á su amo. 5ello y Lo que no fue en tu año, no fué en tu daño. 9.
Lo que se aprende con la leche en los labios, no se olvida con los años. 15.
Lo que se ha de hacer sola una vez, debe premeditarse con mucha reflexion. 18.
Los males de la cabeza se extienden á todo el cuerpo. 27.
Los perros de Zurita, cuando no tienen á quién, únos á ótros se muerden. 21.
Llover en casa, y caer á cuestas. 21.
Mala es la causa cuando necesita de misericordia. 27.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna. 6.
Marta la piadosa, que mascaba el vino á los dolientes. 20.
Más cerca está de la carne la camisa, que el jubon. 11.
Más quiero asno que me lleve, que caballo que me derrueque. 16.
Más vale á quien Dios ayuda, que á quien cedo madruga. 5.
Más vale mal ajuste, que buena sentencia. 9.
Más vale ser cabeza de raton que cola de leon. 17.
Más ven cuatro ojos que dos. 14.
Mejor es lamiendo, que mordiendo. 20.
Miel en la boca, y guarde la bolsa. Pág. 11.
Muchas veces curada la llaga queda la cicatriz. 27.
Muchas veces, do cazar pensamos, cazados quedamos. 14.
Muchas veces el que escarba lo que no quiere halla. 4.
Muchas veces lleva el hombre á su casa con que llore. 5.
Muchos ajos en un mortero, mal los maja un majadero. 10.
Nadar, nadar, y morir á la orilla. 16.
Natural y figura, hasta la sepultura. 16.
Necios y porfiados hacen ricos á los letrados. 9.
Ni alabes ni desalabes hasta siete navidades. 14..
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho. 12.
Ni en burlas ni en véras con tu amo no partas peras. 4.
Ni rey ni roque. 21.
Ni tan fea que espante, ni tan hermosa que mate. 25.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que reloce. 26.
Ni tu pan en tortas, ni tu vino en botas. 6.
Ninguna vela alumbra hasta que la ponen en el candelero y la encienden. 21.
Ningúno puede poner puertas al campo. 26.
Ningúno tiene más honra que la que le quieren dar. 21.
Ningúno vive tan pobre como nació. 27.
No en los años están todos los engaños. 15.
No es caballero el que nace, sino el que sabe serlo. 19.
No es cordura llevar las cosas por rigor. 20.
No está la carne en el garabato por falta de gato. 4.
No haber hecho uso nuevo en el mundo. 26.
No hay cosa tan mala que para algo no sirva. 4.
No hay quien yerre sino el que su parecer quiere. 24.
No importa que se pierdan los anillos si quedaron los dedillos. Pág. 5.
No me pesa que mi hijo enfermó, sino de la mala maña que le quedó. 15.
No me tuvieron el pié al herrar. 17.
No puede quitar más la fortuna que lo que ha dado. 20.
No puede ser más negro el cuervo que las alas. 20.
No son maestros todos los que son padres. 26.
No te entremeter en lo que no te atañe hacer. 9.
Nos por lo ajeno, y el diablo por lo nuestro. 14.
Obras son amores. 17.
Obreros á no ver, dineros á perder. 6.
Olla cabe tizones ha menester cobertera, y la moza do hay garzones, la madre sobre ella. 14.
Padre no tuviste, madre no temiste, diablo te hiciste. 4.
Paños lucen en palacio, que nó hijosdalgo. 4.
Para dar y tener, seso ha de haber. 27.
Para hombre pobre, paño fino y caldera de cobre; cepa moural y castaña de frial. 7.
Poca hiel hace amarga mucha miel. 5.
Por el alabado dejé el conocido, y vime arrepentido. 5.
Pregonar vino y vender vinagre. 19.
Prendas de gallego valen dinero. 19.
Puerco fiado gruñe todo el año. 7.
Quien á médicos no caia, ó escapa ó Dios le mata; y quien á ellos se ha entregado, un verdugo y bien pagado. 26.
Quien adelante no mira, atras se queda. 7.
Quien al cielo escupe, á la cara se le vuelve. 19.
Quien bien tiene, y mal escoge, del mal que se enoje. 5.
Quien calla, piedras apaña. 13le venga no Quien con lobos anda, á aullar se enseña. Pág. 5.
Quien de lo ajeno se viste, en la calle le desnudan. 7.
Quien desparte lleva la peor parte. 9.
Quien destaja no baraja. 9.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que ella coge. 8.
Quien el sábado va á la aceña, el domingo tiene mala huelga. 8.
Quien espera en la esfera muere en la rueda. 4.
Quien las cosas mucho apura no tiene la vida segura. 9.
Quien malas mañas ha en la cuna, ó las pierde tarde ó nunca. 24.
Quien muchas romerías anda, tarde ó nunca se santifica. 14.
Quien mucho abarca, poco apriela. 15.
Quien no cree en buena madre, creerú en mala madrastra. 6.
Quien no trae soga, de sed se ahoga. 9.
Quien quisiere ser mucho tiempo viejo, comiencelo presto. 10.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año. 7.
Quien solo se come su gallo, solo ensilla su caballo. 10.
Quien tiene arte va por toda parte. 7.
Quien luviere hijo varon no llame á ótro ladron. 9.
Reniega del amigo que cubre con las alas, y muerde con el pico. 5.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera. 14.
Sacarse un ojo por sacar á ótro los dos. 21.
Si el niño llora, acállelo su madre; y si no le quiere acallar, déjelo llorar. 10.
Si quieres cedo engordar, come con hambre y bebe con vagar. Pág. 10.
Si quieres ser rico, calza de vaca y viste de fino. 7.
Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano. 10.
Siempre gallina en el puchero amarga el caldo. 21.
Sobre un huevo pone la gallina. 7.
Sufriré hija golosa y albendera, mas nó ventanera. 14.
Tal el año, tal el jarro. 7.
Tanto quiso el diablo á su hijo, que le sacó un ojo. 12.
Tiene una vida como un gobernador. 17.
Tódos somos hijos de Adan y de Eva. 18.
Tres cosas hacen al hombre medrar: ciencia, mar y casa real. 8.
Triste está la casa donde la gallina canta y el gallo calla. 12.
Vino acedo, pan de centeno, y tocino añejo, mantienen la casa en peso. 7.
Viva la gallina con su pepita. 19.
Uno come la fruta aceda, y otro tiene la dentera. 16.
Únos tienen la fama, y otros cardan la lana. 19.
Ya está duro el alcacel para zampoñas. 15.