Ismaelillo: Musa traviesa

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 Musa traviesa
Ismaelillo José Martí
¿Mi musa? Es un diablillo 
Con alas de ángel. 
¡Ah, musilla traviesa, 
Qué vuelo trae! 


Yo suelo, caballero
En sueños graves,
Cabalgar horas luengas 
Sobre los aires. 
Me entro en nubes rosadas 
Bajo a hondos mares,
Y en los senos eternos 
Hago viajes.
Allí asisto a la inmensa 
Boda inefable, 
Y en los talleres huelgo 
De la luz madre; 
¡Y con ella es la oscura 
Vida, radiante, 
Y a mis ojos los antros 
Son, nidos de ángeles! 
Al viajero del cielo,
¿Qué el mundo frágil?; 
Pues ¿no saben los hombres
Qué encargo traen? 
¡Rasgarse el bravo pecho,
Vaciar su sangre, 
Y andar, andar heridos, 
Muy largo el valle, 
Roto el cuerpo en harapos, 
Los pies en carne, 
Hasta dar sonriendo 
—¡No en tierra!— exánimes! 
Y entonces sus talleres 
La luz les abre, 
Y ven lo que yo veo: 
¿Qué el mundo frágil? 
Seres hay de montaña,
Seres de valle, 
Y seres de pantanos
Y lodazales. 


De mis sueños desciendo, 
Volando vanse, 
Y en papel amarillo 
Cuento el viaje. 
Contándolo me inunda
Un gozo grave; 
Y cual si el monte alegre,
Queriendo holgarse, 
Al alba enamorando 
Con voces ágiles, 
Sus hilillos sonoros 
Desanudarse, 
Y salpicando riscos, 
Labrando esmaltes, 
Refrescando sedientas 
Cálidas cauces, 
Echáralos risueños 
Por falda y valle; 
Así al alba del alma
Regocijándose,
Mi espíritu encendido 
Me echa a raudales 
Por las mejillas secas 
Lágrimas suaves. 
Me siento cual si en magno
Templo oficiarse;
Cual si mi alma por mirra 
Vertiese al aire; 
Cual si en mi hombro surgieran 
Fuerzas de Atlante, 
Cual si el sol en mi seno 
La luz fraguase; 
Y estallo, hiervo, vibro; 
¡Alas me nacen! 


Suavemente la puerta 
Del cuarto se abre, 
Y éntranse a él gozosos 
Luz, risas, aire. 
Al par da el sol en mi alma
¡Por la puerta se ha entrado 
Y en los cristales: 
Mi diablo ángel!
¿Qué fue de aquellos sueños, 
De mi viaje, 
Del papel amarillo, 
De llanto suave? 
Cual si de mariposas,
Tras gran combate, 
Volaran alas de oro 
Por tierra y aire, 
Así vuelan las hojas 
Do cuento el trance. 
Hala acá el travesuelo
Mi paño árabe;
Allá monta en el lomo 
De su incunable; 
Un carcax con mis plumas 
Fabrica y átase;
Un sílex persiguiendo 
Vuelca un estante,
Y ¡allá ruedan por tierra
Versillos frágiles, 
Brumosos pensadores. 
Lópeos galanes!
De águilas diminutas 
Puéblase el aire: 
¡Son las ideas, que ascienden, 
Rotas sus cárceles! 


Del muro arranca, y cíñese, 
Indio plumaje: 
Aquella que me dieron
De oro brillante,
Pluma, a marcar nacida 
Frentes infames, 
De su caja de seda 
Saca, y la blande; 
Del sol a los requiebros 
Brilla el plumaje,
Que baña en áureas tintas 
Su audaz semblante. 
De ambos lados el rubio 
Cabello al aire,
A mi súbito viénese 
A que lo abrace. 
De beso en beso escala 
Mi mesa frágil; 
¡Oh, Jacob, mariposa, 
Ismaelillo, árabe! 
¿Qué ha de haber que me guste 
Como mirarle 
De entre polvo de libros
Surgir radiante, 
Y, en vez de acero, verle
De pluma armarse, 
Y buscar en mis brazos 
Tregua al combate?
Venga, venga. Ismaelillo:
¡La mesa asalte, 
Y por los anchos pliegues
Del paño árabe 
En rota vergonzosa 
Mis libros lance, 
Y siéntese magnífico 
Sobre el desastre, 
Y muéstrese sonriendo,
Roto el encaje,—
-¡Qué encaje no se rompe
En el combate!—
Su cuello, en que la risa 
Gruesa onda hace! 
¡Venga, y por cauce nuevo
Mi vida lance,
Y a mis manos la vieja 
Péñola arranque, 
Y del vaso manchado
La tinta vacie!
¡Vaso puro de nácar: 
Dame a que harte 
Esta sed de pureza 
Los labios cánsame! 
¿Son éstas que lo envuelven 
Carnes, o nácares? 
La risa, como en taza
De ónice árabe, 
En su incólume seno 
Bulle triunfante: 
¡Hete aquí, hueso pálido,
Vivo y durable! 
¡Hijo soy de mi hijo! 
¡Él me rehace!


¡Pudiera yo, hijo mío, 
Quebrando el arte
Universal, muriendo,
Mis años dándote, 
Envejecerte súbito, 
La vida ahorrarte! 
Mas no ¡que no verías 
En horas graves 
Entrar el sol al alma
Y a los cristales! 
Hierva en tu seno puro
Risa sonante;
Rueden pliegues abajo
Libros exangües; 
Sube, Jacob alegre, 
La escala suave; 
Ven, y de beso en beso
Mi mesa asaltes: 
¡Pues ésa es mi musilla, 
Mi diablo ángel!
¡Ah, musilla traviesa,
Qué vuelo trae!


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