La Divina Comedia (traducción de Manuel Aranda y Sanjuán)/Infierno

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LA DIVINA COMEDIA.[1]


EL INFIERNO.




INTRODUCCION.


A la mitad del viaje de la vida, Dante, detenido por tres grandes pasiones que simboliza, la Lujuria, la Soberbia y la Avaricia, se aparta del verdadero camino.— Beatriz (ó la Teología), á quien amaba en su juventud, envía en su ayuda al Génio de la Poesía (Virgilio), que por medio del estudio de lo grande y de lo bello, le conducirá gradualmente á la contemplacion de las cosas celestiales.— Este poema, muy oscuro en sus detalles, es sin embargo muy claro en su idea primordial, y en la disposicion de las partes de que se compone.— Virgilio, ó la Poesía, guiará á Dante á través del Infierno y del Purgatorio; Beatriz, será su guia en el Paraiso.— Por esta exposicion se conoce al poeta católico, y puede hacerse con él el gran viaje.— Dante sigue á Virgilio y parten por la noche.


 A la mitad del viaje de nuestra vida[2], me encontré en una selva oscura[3] por haberme apartado del camino recto.

 ¡Ah! Cuan penoso me seria decir lo salvaje, áspera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo renueva mi temor; temor tan triste, que la muerte no lo es tanto. Pero antes de hablar del bien que allí encontré[4], revelaré las demás cosas que he visto.

 No sabré decir fijamente cómo entré allí; tan adormecido estaba cuando abandoné el verdadero camino. Pero al llegar al pié de una cuesta, donde terminaba el valle que me habla llenado de miedo el corazón, miré hacia arriba, y vi su cima revestida ya de los rayos del planeta[5] que nos guia con seguridad por todos los senderos. Entonces se calmó algun tanto el miedo que habia permanecido en el lago de mi corazon durante la noche que pasé con tanta angustia; y del mismo modo que aquel que, saliendo anhelante fuera del piélago, al llegar á la playa, se vuelve hacia las ondas peligrosas y las contempla, así mi espíritu, fugitivo aun, se volvió hacia atrás para mirar el trayecto[6] de que no salió nunca nadie vivo.

 Después, cuando di algún reposo á mi fatigado cuerpo, continué subiendo por la solitaria cuesta[7], procurando afirmar siempre aquel de mis pies que estuviera más bajo.

 Al principio de la cuesta, aparecióseme una pantera[8] ágil, de rápidos movimientos y cubierta de manchada piel. No se separaba de mi vista, sino que interceptaba de tal modo mi camino, que me volví muchas veces para retroceder. Era á tiempo que apuntaba el dia, y el Sol subia rodeado de aquellas estrellas que estaban con él cuando el Amor divino imprimió el primer movimiento á todas las bellas cosas de la creación[9]. Hora y estacion tan dulces me daban motivo para augurar bien de la pintada piel de aquella fiera[10]. Pero no tanto que no me infundiera terror el aspecto de un león que á su vez se me apareció[11]: figúraseme que venia contra mí, con la cabeza alta, y con un hambre tan rabiosa, que hasta el aire parecia temerle.

 Siguió á este una loba[12] que en medio de su demacracion, parecia cargada de deseos; loba que ha obligado á vivir miserable á mucha gente. El fuego que despedian sus ojos me causó tal turbacion que perdí la esperanza de llegar á la cima. Y así como al que se deleita en atesorar, que llegado el tiempo en que sufre una pérdida, se entristece y la llora en todos sus pensamientos, así me sucedió con aquella inquieta fiera, que viniendo á mi encuentro, poco á poco me repella hacia donde el Sol se calla[13].

 Mientras yo retrocedía hacia el valle, se presentó á mi vista uno, que por su prolongado silencio parecia mudo. Cuando le vi en aquel gran desierto: — «Piedad de mí, le dije, quien quiera que seas, sombra ú hombre verdadero.» Respondióme: — «No soy ya hombre, pero lo he sido; mis padres fueron lombardos y ambos tuvieron á Mántua por patria. Nací sub Julio, aunque algo tarde[14], y vi á Roma bajo el mando del buen Augusto en tiempo de los Dioses falsos y engañosos. Poeta fui, y canté á aquel justo hijo de Anquises[15], que volvió de Troya, después del incendio de la soberbia Ilion. Pero, ¿por qué te entregas de nuevo á tu afliccion? ¿Por qué no asciendes al delicioso monte, que es causa y principio de todo goce?»

 —«¡Oh! ¡Eres tú aquel Virgilio, aquella fuente que derrama tan ancho raudal de elocuencia? le respondí ruboroso. ¡Ah! ¡honor y antorcha de los demás poetas! Válganme para contigo el prolongado estudio y el grande amor con que he leido y meditado tu obra. Tú eres mi maestro y mi autor predilecto; tú solo eres aquel de quien he imitado el bello estilo que me ha dado tanto honor. Mira esa fiera que me obliga á retroceder; líbrame de ella, famoso sabio, porque á su aspecto se estremecen mis venas y late con precipitacion mi pulso.»

 —«Te conviene seguir otra ruta, respondió al verme llorar, si quieres huir de este sitio salvaje; porque esa fiera que te hace prorumpir en tales lamentaciones no deja pasar á nadie por su camino, sino que se opone á ello matando al que á tanto se atreve. Su instinto es tan malvado y cruel que nunca ve satisfechos sus ambiciosos deseos, y despues de comer tiene más hambre que antes. Muchos son los animales á quienes se une, y serán aun muchos más hasta que venga el Lebrel[16] y la haga morir entre dolores. Este no se alimentará de tierra ni de peltre[17], sino de sabiduría, de amor y de virtud, y su patria estará entre Feltro y Feltro[18]. Será la salvacion de esta humilde Italia, por quien murieron de sus heridas la virgen Camila, Eurialo y Turino y Niso[19]. Perseguirá á la loba de ciudad en ciudad hasta que la haya arrojado en el infierno, de donde en otro tiempo la hizo salir la Envidia. Ahora, por tu bien, pienso y veo claramente que debes seguirme: yo seré tu guia, y te sacaré de aquí para llevarte á un lugar eterno, donde oirás ahullidos desesperados; veras los espíritus dolientes de los antiguos condenados, que llaman á gritos á la segunda muerte[20]. Verás tambien á los que están contentos entre las llamas, porque esperan, cuando llegue la ocasion, tener un puesto entre los bienaventurados[21]. Si quieres, en seguida, subir hasta ellos, te acompañará en este viaje un alma más digna que yo[22], y te dejaré con ella cuando yo parta; pues el Emperador que reina en las alturas, no quiere que por mi mediacion se entre en su ciudad, porque fui rebelde á su ley. Él impera en todas partes, y reina arriba; arriba está su ciudad y su alto sólio: ¡Oh! ¡feliz aquel á quien elige para habitar en su reino!»

 Y yo le contesté: —«Poeta, te requiero por ese Dios á quien no has conocido, que me hagas huir de este mal y de otro peor: condúceme á donde has dicho, para que yo vea la puerta de San Pedro y á los que, según dices, están tan desolados.»

 Entonces se puso en marcha, y yo seguí tras él.

  1. Dante tituló Comedia este poema, en el que puso lo terrible al lado de lo ridículo, enlazando la vida real con la sobrenatural, y pintando la lucha entre la nada y la inmortalidad. En la dedicatoria á Can do la Scala, quiso que el título de su obra fuese: Incipit Comædia Dantis Alligheri, florentini natione, non moribus, Y añade: «Llamo á mi obra Comedia, porque está escrita en estilo humilde, y porque he empleado en ella el lenguje vulgar, en que se comunican sus ideas hasta las mujeres de la ínfima clase.» Los admiradores de Dante dieron á su obra el epíteto de Divina.
  2. Dante, según sus comentadores, bajó al Infierno á la edad do 35 años, término medio de la vida humana, el día de Viernes Santo, del año 1300; recorrió todos los círculos en 24 horas. Sin embargo, de un pasaje, al final del Canto XIX, se infiere, que debió ser á la edad de 31 años, en el de 1299.
  3. Símbolo de las pasiones. Segun algunos comentadores de este poema, representaba además la confusion que reinaba en Italia, á causa de sus divisiones intestinas.
  4. Se refiere á la utilidad que le reportó la ayuda y el consejo de Virgilio.
  5. El sol.
  6. Este trayecto es el pecado mortal.
  7. El camino que conduce á la virtud.
  8. Símbolo de la lujuria. Segun otros, en esta pantera se representa á Florencia.
  9. El sol estaba en Aries, época de la primavera, en que se presume fué creado el mundo.
  10. Es decir que los brillantes colores de aquella piel eran para él de buen augurio.
  11. Símbolo del orgullo y de la ambicion. Segun otros, con la imágen del leon quiere el poeta representar el poder de Francia, ó de Cárlos de Valois que entró en Italia al frente de un numeroso ejército, y despues atacó á los Gibelinos.
  12. Símbolo de la avaricia ó del poder temporal de Roma, segun otros.
  13. Al fondo oscuro del valle.
  14. A primera vista parece que esta frase quiera significar que nació en los últimos años de la dictadura de Julio César; pero no debe ser asi, si se considera que Virgilio nació 28 años después que César y 20 antes de su dictadura; por esta razon debe interpretarse mejor asi: nací en loa tiempos gloriosos de Julio César, por más que fuese tarde con respeto á los más gloriosos de la virtud romana.
  15. Eneas. Se refiere Virgilio á su célebre poema La Eneida.
  16. Can Grande della Scala, señor de Verona y bienhechor de Dante.—Segun algunos comentadores, Ugoccione della Faggiolla.
  17. Esto es: no se alimentará de poderío ni de dinero.
  18. La familia de Ugoccione habitaba en el medio de la Feltria, entre los dos montes llamados Feltro.
  19. Camila, jóven guerrera, hija de Melabo, rey de los Volscos. Eurialo y Niso, jóvenes troyanos. Turno, hijo de Dauno, rey de los Rutulos.
  20. Desiderabuni mori, et mors fugiel ab eis. (Apoc, cap. ix, v. 6).
  21. Los que están en el Purgatorio.
  22. Beatriz, que en el canto XXX del Purgatorio se aparece á Dante para servirle de guia en el Paraíso.