La Divina Comedia (traducción de Manuel Aranda y Sanjuán)/El infierno/Canto XX
CANTO XX.
Así, de un puente á otro, y hablando de cosas que mi comedia no se cuida de referir, fuímos avanzando y llegamos á lo alto del quinto, donde nos detuvimos para ver la otra hondonada de Malebolge y otras vanas lágrimas, y la ví maravillosamente oscura.
Así como en el arsenal de los venecianos hierve en el invierno la pez tenaz, destinada á reparar los buques averiados que no pueden navegar, y al mismo tiempo que uno construye su embarcacion, otro calafatea los costados de la que ha hecho ya muchos viajes; otro recorre la proa, otro la popa; quien hace remos; quien retuerce las cuerdas; quienes, por fin, reparan el palo de mesana y el mayor; de igual suerte, y no por medio del fuego, sino por la voluntad divina, hervia allá abajo una resina espesa, que se pegaba á la orilla por todas partes.
Yo la veia, pero sin percibir en ella más que las burbujas que producia el hervor, hinchándose toda y volviendo á caer desplomada. Mientras la contemplaba fijamente, mi Guia me atrajo hácia sí desde el sitio en que me encontraba, diciéndome:—«Ten cuidado, ten cuidado.» Entonces me volví como el hombre que ansía ver aquello de que le conviene huir, y á quien asalta un temor tan grande y repentino, que ni para mirar detiene su fuga; y ví detrás de nosotros un negro diablo, que venia corriendo por el puente.
¡Oh! ¡Cuán feroz era su aspecto, y qué amenazador me parecia con sus alas abiertas y sus ligeros piés! Sobre sus hombros, altos y angulosos, llevaba á cuestas un pecador, á quien tenia agarrado por ambos jarretes. Desde nuestro puente dijo:—¡Oh! Malebranche[1], ved aquí uno de los ancianos de Santa Zita[2]: ponedle debajo; que yo me vuelvo otra vez á aquella tierra, que está tan bien provistá de ellos. Allí todos son bribones, excepto Bonturo[3]; y por dinero, de un no hacen un ita[4].—Le arrojó abajo, y se volvió por la dura roca tan de prisa, que jamás ha habido mastin suelto que haya perseguido á un ladron con tanta ligereza.
El pecador se hundió y volvió á subir hecho un arco; pero los demonios, que estaban resguardados por el puente, gritaban:—«Aquí no está el Santo Rostro[5]; aquí se nada de diferente modo que en el Serchio[6]. Si no quieres probar nuestros garfios, no salgas de la pez.»—Despues le pincharon con más de cien harpones, diciéndole:—«Es forzoso que bailes aquí á cubierto, de modo que, si puedes, prevariques ocultamente.»—No de otra suerte hacen los cocineros que sus marmitones sumerjan en la caldera las viandas por medio de grandes tenedores, para que no sobrenaden.—A fin de que no se aperciban de que estás aquí, me dijo el buen Maestro, ocúltate detrás de una roca, que te sirva de abrigo; y aunque se me haga alguna ofensa, no temas nada; pues ya conozco estas cosas por haber estado otra vez entre estas almas venales.—En seguida pasó al otro lado del puente, y cuando llegó á la sexta orilla, tuvo necesidad de mostrar su intrepidez.
Con el furor y el ímpetu con que salen los perros tras el pobre que de pronto pide limosna donde se detiene, así salieron los demonios de debajo del puente, volviendo todos contra él sus harpones; pero les gritó:—Que ninguno de vosotros se atreva. Antes que me punce vuestra horquilla, adelántese uno que me oiga, y despues medite si debe perdonarme.—Todos gritaron:—Vé, Malacoda[7].—Por lo cual uno de ellos se puso en marcha, mientras los otros permanecian quietos, y se adelantó diciendo:—¿Qué te podrá salvar de nuestras garras?—¿Crees tú, Malacoda, que á no ser por la voluntad divina y por tener el destino propicio, dijo mi Maestro, me hubieras visto llegar aquí, sano y salvo, à pesar de todas vuestras armas? Déjame pasar, porque en el cielo quieren que enseñe á otro este camino salvaje.
Entonces quedó tan abatido el orgullo del demonio, que dejó caer el harpon á sus plantas, y dijo á los otros:—Que no se le haga daño.—Y mi Guia á mí:—¡Oh tú, que estás agazapado tras de las rocas del puente! Ya puedes llegar á mí con toda seguridad.―Entonces eché á andar, y me acerqué á él con prontitud; pero los diablos avanzaron, de modo que yo temí que no observáran lo pactado: así ví temblar en otro tiempo á los que por capitulacion salian de Caprona, viéndose entre tantos enemigos[8].
Me acerqué cuanto pude á mi Guia, y no separaba mis ojos del rostro de aquellos, que no era nada bueno. Bajaban ellos sus garfios, y: ¿Quieres que le pinche en la rabadilla? se decian unos a otros.―Y respondian: Sí, sí, clávale.―Pero aquel demonio, que estaba conversando con mi Guia, se volvió de repente, y gritó:―Quieto, quieto, Scarmiglione[9]. Despues nos dijo:―Por este escollo no podreis ir más léjos, pues el sexto arco yace destrozado en el fondo. Si os place ir más adelante, seguid esta costa escarpada: cerca vereis otro escollo por el que podreis pasar[10]. Ayer, cinco horas más tarde que en este momento, se cumplieron mil doscientos sesenta y seis años desde que se rompió aquí el camino[11]. Voy á enviar hacia allá varios de los mios para que observen si algun condenado procura sacar la cabeza al aire: id con ellos, que no os harán daño.
«Adelante, Alichino y Calcabrina, empezó á decir; y tú tambien, Cagnazzo; Barbariccia guiará á los diez. Vengan además Libicocco, y Draghignazzo; Ciriatto, el de los grandes colmillos, y Graffiacane, y Farfarello, y el loco de Rubicante[12]: rondad en torno de la pez hirviente: estos deben llegar salvos hasta el otro escollo , que atraviesa enteramente sobre la fosa.
-¡Oh Maestro! ¿Qué es lo que veo? dije: si conoces el camino, vamos sin escolta; yo, por mí, no la solicito. Si eres tan prudente como de costumbre, ¿no ves que rechinan los dientes, y se hacen guiños que nos amenazan algun mal?
—No quiero que te espantes, me contestó: deja que rechinen los dientes á su gusto. Si lo hacen, es por los desgraciados que están hirviendo.
Se pusieron en camino por la márgen izquierda; pero cada uno de aquellos de antemano se habia mordido la lengua en señal de inteligencia con su jefe, y este se sirvió de su ano á guisa de trompeta.
- ↑ Así llama á los demonios de la quinta fosa, donde están los que han traficado con la justicia. Male-branche: voz compuesta que puede traducirse: malas garras.
- ↑ Así se llamaban los magistrados de Luca, que tiene por patrona á Santa Zita.
- ↑ Ironía contra Bonturo Bonturi, de la familia de Dati, que pasaba por el hombre más venal de Luca.
- ↑ Solíase antiguamente, en los testimonios públicos, escribir el ita de los latinos por signo de afirmacion, y el no por signo de negacion de este modo: núm. 3,—ita. Los falsificadores de las escrituras, cuando querian cometer un fraude, del no hacian ita del siguiente modo: sobre el primer palo de la n ponian un punto; prolongaban el segundo palo hácia arriba y lo atravesaban con una linea horizontal para hacer una t, y por último añadiendo una curva á la o, la convertian en a.
- ↑ Esto es: aquí no está la imágen del Redentor, el Santo rostro que se venera en Luca, ante el cual se doblan tus compatriotas como tú lo estás ahora. Estas palabras de los demonios vienen á ser un sarcasmo atroz contra él.
- ↑ Rio que pasa cerca de Luca.
- ↑ Cola maldita.
- ↑ Los pisanos, sitiados en el castillo de Caprona por los luqueses y los florentinos coaligados, se rindieron con la condicion de que se les dejase la vida; y al pasar por entre sus numerosos enemigos para ser conducidos á los confines de Pisa, temieron que se faltase á lo pactado. Sucedió esto en 1290, y Dante se hallaba entre las tropas florentinas.
- ↑ El que arranca los cabellos.
- ↑ Nótese que esto es un engaño de Malacoda, porque todos los demás puentes d esta fosa estaban rotos, como luego veremos.
- ↑ Ayer, Viernes, á las tres de la tarde, quiere decir el diablo (pues se supone que habla á las 10 de la mañana del Sábado Santo), se cumplieron 1266 años desde que se rompió este puente, á consecuencia de un terremoto, en el momento de la muerte de Jesucristo.―Segun esto, parece que la bajada de Dante al Infierno se supone en 1299, y no en 1300, como creimos al estampar la nota 1.ª de la Introduccion, ó primer canto; pero no es así.―Jesucristo vivió 33 años y 3 meses; y los antiguos le atribuian 34 años, contando los nueve meses de su concepcion. Además, el primer dia del año era entonces el 25 de Marzo, y no el 1.º de Enero; por manera que, añadiendo 34 años á 1266 y un dia, tendremos que la verdadera fecha de la vision del Poema no es, como se ha creido, el año 1300, sino el primer dia de 1301: es decir, que empieza con el nuevo siglo.
- ↑ Alichino, que hace inclinar á los otros.—Calcabrina, que pisa el rocío.—Cagnazzo, perro malo.—Barbariccia, el de la barba erizada.—Libicocco, deseo ardiente.—Draghignazzo, veneno de dragon.—Ciriatto-Sannuto, colmillo de jabali.—Graffiaccane; perro que araña.—Rubicante, inflamado. Todas estas versiones son de Laudino.