La Hora de todos y la Fortuna con seso: 014

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La Hora de todos y la Fortuna con seso Francisco de Quevedo y Villegas


 
XIII. GRAN SEÑOR QUE VISITA SU CÁRCEL
Un gran señor fue a visitar la cárcel de su Corte, porque le dijeron servía
de heredad y bolsa a los que la tenían a cargo, que de los delitos hacían
mercancía y de los delincuentes tienda, trocando los ladrones en oro y los
homicidas en buena moneda. Mando que sacasen a visita los encarcelados, y
halló que los habían preso por los delitos que habían cometido y que los
tenían presos por los que su codicia cometía con ellos. Supo que a los unos
contaban lo que habían hurtado y podido hurtar, y a otros, lo que tenían y
podían tener, y que duraba la causa todo el tiempo que duraba el caudal, y
que, precisamente, el día del postrero maravedí era el día del castigo, y que
los prendían por el mal que habían hecho, y los justiciaban porque ya no
tenían. Saliéronse a visitar dos, que habían de ahorcar otro día. Al uno,
porque le había perdonado la parte, le tenían como libre; al otro, por hurtos
ahorcaban, habiendo tres años que estaba preso, en los cuales le habían comido
los hurtos y su hacienda y la de su padre y su mujer, en quien tenía dos
hijos. Cogió la hora al gran señor en esta visita, y, demudado de color, dijo:
-A éste que libráis porque perdonó la parte, ahorcaréis mañana. Porque, si
esto se hace, es instituir mercado público de vidas y hacer que por el dinero
del concierto con que se compra el perdón sea mercancía la vida del marido
para la mujer, y la del hijo para el padre, y la del padre para el hijo, y, en
puniéndose los perdones de muertes en venta, las vidas de todos están en
almoneda pública, y el dinero inhibe en la justicia el escarmiento, por ser
muy fácil de persuadir a las partes que le serán más útil mil escudos o
quinientos que un ahorcado. Dos partes hay en todas las culpas públicas: la
ofendida y la justicia. Y es tan conveniente que ésta castigue lo que le
pertenece como que aquélla perdone lo que le toca. Este ladrón, que después de
tres años de prisión queréis ahorcar, echaréis a galeras. Porque, como tres
años ha estuviera justamente ahorcado, hoy será injusticia muy cruel, pues
será ahorcar con el que pecó a su padre, a sus hijos y a su mujer, que son
inocentes, a quien habéis vosotros comido y hurtado con la dilación las
haciendas.