La Hora de todos y la Fortuna con seso: 023

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Pág. 023 de 108
La Hora de todos y la Fortuna con seso Francisco de Quevedo y Villegas


 
XVIII. LAS ALCAHUETAS Y LAS CHILLONAS
Las alcahuetas y las chillonas estaban juntas en parlamento nefando.
Hablaban muy bellacamente en ausencia de las bolsas y roía al dinero los
zancajos. La más antigua de las alcahuetas, mal asistida de dientes y mamona
de pronunciación, tableteando con las encías, dijo:
-El mundo está para dar un estallido. Mirad qué gentil dádiva.
El tiempo hace hambre. Todo está en un tris. Las ferias y los aguinaldos
días ha que pudren. Las albricias contadlas con los muertos. El dinero está
tan trocado, que no se conoce: con los premios se ha desvanecido, como ruin en
honra. Un real de a ocho se enseña a dos cuartos como un elefante. De los
doblones se dice lo que de los Infantes de Aragón:
¿Qué se hicieron?
Yo daré hace los papeles de toma. Item: fíe vuesa merced de mi palabra, es
mataperros; libranza, es gozque mortecino. Mancebito de piernas con guedejas y
sienes con ligas, son ganas de comer y un ayuno barbiponiente. Hijas, lo que
conviene es tengamos y tengamos, y encomendaros al contante y al antemano. Yo
administro unos hombres a medio podrir, entre vivos y muertos, que traen
bienaliñada pantasma y tratan de que los herede su apetito, y pagan en buena
moneda lo roñoso de su estantigua. Niñas, la codicia quita el asco. Cerrad los
ojos y tapad las narices, como quien toma purga. Beber lo amargo por el
provecho, es medicina. Haced cuenta que quemáis franjas viejas para sacarlas
el oro, o que chupáis huesos para sacer la médula. Yo tengo para cada una de
vosotras media docena de carroños, amantes pasas, arrugados, que gargajean
mejicanos. Yo no quiero tercera parte; con un porte moderado que se me pague
estoy contenta, para conservar esta negra honra, de que me he preciado toda mi
vida.