La Hora de todos y la Fortuna con seso: 040

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La Hora de todos y la Fortuna con seso Francisco de Quevedo y Villegas


 
En estas palabras los cogió la hora, y el Duque, levantándose en pie, dijo:
-Denme lo que me falta de lo que tenía, los que me lo han quitado, y
páguenme lo demás que hubiere menester mis pueblos. Y porque no se dilate,
todos vosotros y los vuestros, que desde lejos, con la esponja de la
intercesión, me habéis chupado el patrimonio y tesoro, quedaréis solamente con
lo que trujistes a mi servicio, descontados los sueldos.
Fue tan grande y tan universal el gozo de los inferiores, viendo la justa y
piadosa resolución del Duque, que, aclamándole Augusto, y los más de rodillas,
dijeron:
-Queremos, en agradecimiento, después de servir con lo que nos repartieres,
pagar otro tanto más, y que esta parte quede por servicio perpetuo para todas
las veces que cobrares lo que te tomaren; de que resultará que los codiciosos
aun tendrán escrúpulo de recibir lo que les dieres.