La Hora de todos y la Fortuna con seso: 041

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La Hora de todos y la Fortuna con seso Francisco de Quevedo y Villegas


 
XXVII. UN FULLERO
Un fullero, con más flores que mayo en la baraja y más gatos que enero en
las uñas, estaba jugando con un tramposo sobre tantos, persuadido de que se
pierde más largo que con el dinero delante. Concedíale la trocada y la
derecha, y la derecha, como la quería, porque, retirando las cartas, la
derecha se la volvía zurda y la trocada se la cobraba con premio. Las suertes
del fullero eran unos Apeles en pintar, y las del tramposo boqueaban de
tabardillo a puras pintas; las suertes del maullón siempre eran veinte y
cuatro, con licencia del cabildo de Sevilla; las del tramposo se andaban tras
el mediodía, sin pasar de la una. Pues cógelos la hora, y contando el fullero
los tamos, dijo:
-Vuesa merced me debe dos mil reales.
El tramposo respondió, después de haberlos vuelto a contar, como si pensara
pagarlos:
-Señor mío: a su ramillete de vuesa merced le falta mi flor, que es perder
y no pagar. Vuesa merced se la añada, y no tendrá que invidiar a Daraja. Haga
vuesa merced cuenta que ha jugado con un saúco, cuya flor es ahorcar bolsas;
lo que aquí se ha perdido es el tiempo, que tampoco lo cobrará vuesa merced
como yo.