La Hora de todos y la Fortuna con seso: 044

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La Hora de todos y la Fortuna con seso Francisco de Quevedo y Villegas


 
El Príncipe de Orange, enfadado, y cobrando las tijeras, dijo:
-Si roma se perdió, Venecia se conserva, y fue cicatera de lugares al
principio, como nosotros. La horca que dices, más se usa en los desdichados
que en los ladrones, y en el mundo, el ladrón grande condena al chico. Quien
corta bolsas, siempre es ladrón; quien hurta provincias y reinos, siempre fue
rey. El derecho de los monarcas se abrevia en viva quien vence. Engendrarse
los unos de la corrupción de los otros es natural, y no violento: causa es
quien se corrompe de quien se engendra. El cadáver no se queja de los gusanos
que le comen, porque él los cría; cada uno mire que no se corrompa, porque
será padre de sus gusanos. Todo se acaba, y más presto lo poco que lo mucho.
Cuando nos tenga miedo quien nos tuvo lástima, tendremos lástima a quien nos
tuvo miedo, que es buen trueque. Seamos, si podemos, lo que son los que fueron
lo que somos. Todo lo que has apuntado es bueno no lo sepan el rey de
Inglaterra y Francia, y acuérdalo delante, que al empezar es estorbo lo que en
el mayor aumento es consejo.
Y diciendo y haciendo, echó la tijera a diestro y a siniestro, trasquilando
costas y golfos, y de las cercenaduras del mundo se fabricó una corona y se
erigió en majestad de cartón.