La araucana primera parte: 011

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CANTO I
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La araucana primera parte




Y desde la niñez al ejercicio
los apremian por fuerza y los incitan
y en el bélico estudio y duro oficio,
entrando en más edad, los ejercitan:
si alguno de flaqueza da un indicio,
del uso militar lo inhabilitan;
y al que sale en las armas señalado
conforme a su valor le dan el grado.

Los cargos de la guerra y preeminencia
no son por flacos medios proveídos,
ni van por calidad, ni por herencia,
ni por hacienda y ser mejor nacidos;
mas la virtud del brazo y la excelencia,
ésta hace a los hombres preferidos;
ésta ilustra, habilita, perfecciona
y quilata el valor de la persona.

Los que están a la guerra dedicados
no son a otro servicio constreñidos,
del trabajo y labranza reservados
y de la gente baja mantenidos:
pero son por las leyes obligados
de estar a punto de armas proveídos
y a saber diestramente gobernallas
en las lícitas guerras y batallas.

Las armas de ellos ejercitadas
son picas, alabardas y lanzones,
con otras puntas largas enhastadas
de la facción y forma de punzones:
hachas, martillos, mazas barreadas,
dardos, sargentas, flechas y bastones,
lazos de fuertes mimbres y bejucos,
tiros arrojadizos y trabucos

Algunas destas armas han tomado
de los cristianos nuevamente ahora,
que el continuo ejercicio y el cuidado
enseña y aprovecha cada hora;
y otras, según los tiempos, inventado,
que es la necesidad grande inventora,
y el trabajo solícito en las cosas,
maestro de invenciones prodigiosas.