La araucana primera parte: 014

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CANTO I
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La araucana primera parte



En torno desta plaza poco trecho
cercan de espesos hoyos por defuera:
cuál es largo, cuál ancho, y cuál estrecho,
y así van sin faltar desta manera,
para el incauto mozo que de hecho
apresura el caballo en la carrera
tras el astuto bárbaro engañoso
que le mete en el cerco peligroso.

También suelen hacer hoyos mayores
con estacas agudas en el suelo,
cubiertos de carrizo; yerba y flores,
porque puedan picar más sin recelo;
allí los indiscretos corredores,
teniendo sólo por remedio el cielo,
se sumen dentro, y quedan enterrados
en las agudas puntas estacados.

De consejo y acuerdo una manera
tienen de tiempo antiguo acostumbrada,
que es hacer un convite y borrachera
cuando sucede cosa señalada;
y así cualquier señor, que la primera
nueva del tal suceso le es llegada,
despacha con presteza embajadores
a todos los caciques y señores

haciéndoles saber como se ofrece
necesidad y tiempo de juntarse,
pues a todos les toca y pertenece,
que es bien con brevedad comunicarse.
Según el caso, así se lo encarece,
y el daño que se sigue dilatarse,
lo cual, visto que a todos les conviene,
ninguno venir puede que no viene.

Juntos, pues, los caciques del senado,
propóneles el caso nuevamente,
el cual por ellos visto y ponderado,
se trata del remedio conveniente;
y resueltos en uno y decretado,
si alguno de opinión es diferente,
no puede en cuanto al débito eximirse,
que allí la mayor voz ha de seguirse.



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