La araucana primera parte: 015

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CANTO I
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La araucana primera parte



Después que cosa en contra no se halla,
se va el nuevo decreto declarando
por la gente común y de canalla,
que alguna novedad está aguardando.
Si viene a averiguarse por batalla,
con gran rumor lo van manifestando
de trompas y atambores altamente,
porque a noticia venga de la gente.

Tienen un plazo puesto y señalado
para se ver sobre ello y remirarse;
tres días se han de haber ratificado
en la difinición sin retratarse,
y el franco y libre término pasado,
es de ley imposible revocarse
y así como a forzoso acaecimiento,
se disponen al nuevo movimiento.

Hácese este concilio en un gracioso
asiento de mil florestas escogido,
donde se muestra el campo más hermoso
de infinidad de flores guarnecido;
allí de un viento fresco y amoroso
los árboles se mueven con ruido,
cruzando muchas veces por el prado
un claro arroyo limpio y sosegado,

do una fresca y altísima alameda
por orden y artificio tienen puesta
en torno de la plaza y ancha rueda,
capaz de cualquier junta y grande fiesta,
que convida a descanso, y al sol veda
la entrada y paso en la enojosa siesta;
allí se oye la dulce melodía
del canto de las aves y armonía.

Gente es sin Dios ni ley, aunque respeta
aquel que fue del cielo derribado,
que como, a poderoso y gran profeta
es siempre en sus cantares celebrado.
Invocan su furor con falsa seta
y a todos sus negocios es llamado,
teniendo cuanto dice por seguro
del próspero suceso o mal futuro.



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