La araucana primera parte: 022

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CANTO II
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La araucana primera parte



Pónese la discordia que entre los caciques de Arauco hubo sobre
la eleción de capitán general, y el medio que se tomó por el
consejo del cacique colocolo, con la entrada que por engaño los
bárbaros hicieron en la casa fuerte de Tucapel y la batalla que
con los españoles tuvieron

Muchos hay en el mundo que han llegado
a la engañosa alteza, desta vida,
que Fortuna los ha siempre ayudado
y dádoles la mano a la subida
para después de haberlos levantado,
derribarlos con mísera caída,
cuando es mayor el golpe y sentimiento
y menos el pensar que hay mudamiento.

No entienden con la próspera bonanza
que el contento es principio de tristeza,
ni miran en la súbita mudanza
del consumidor tiempo y su presteza;
mas con altiva y vana confianza
quieren que en su fortuna haya firmeza,
la cual, de su aspereza no olvidada,
revuelve con la vuelta acostumbrada.

Con un revés de todo se desquita,
que no quiere que nadie se le atreva,
y mucho más que da siempre les quita,
no perdonando cosa vieja y nueva;
de crédito y de honor los necesita
que en el fin de la vida está la prueba,
por el cual han de ser todos juzgados
aunque lleven principios acertados.

Del bien perdido, al cabo, ¿qué nos queda
sino pena, dolor y pesadumbre?
Pensar que en él Fortuna ha de estar queda,
antes dejará el sol de darnos lumbre:
que no es su condición fijar la rueda
y es malo de mudar vieja costumbre;
el más seguro bien de la Fortuna
es no haberla tenido vez alguna.



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