La araucana primera parte: 025

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CANTO II
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La araucana primera parte



Tras éste a la consulta Ongolmo viene,
que cuatro mil guerreros gobernaba.
Purén en arribar no se detiene,
seis mil súbditos éste administraba.
Pasados de seis mil Lincoya tiene
que bravo y orgulloso ya llegaba,
diestro, gallardo, fiero en el semblante,
de proporción y altura de gigante.

Peteguelén, cacique señalado,
que el gran valle de Arauco le obedece
por natural señor, y así el Estado
este nombre tomó, según parece,
como Venecia, pueblo libertado,
que en todo aquel gobierno más florece,
tomando el nombre dél la señoría,
así guarda el Estado el nombre hoy día.

Éste no se halló personalmente
por estar impedido de cristianos,
pero de seis mil hombres que el valiente
gobierna, naturales araucanos,
acudió desmandada alguna gente
a ver si es menester mandar las manos.
Caupolicán el fuerte no venía,
que toda Pilmayquén le obedecía.

Tomé y Andalicán también vinieron,
que eran del araucano regimiento,
y otros muchos caciques acudieron,
que por no ser prolijo no los cuento.
Todos con leda faz se recibieron,
mostrando en verse juntos gran contento.
Después de razonar en su venida
se comenzó la espléndida comida.

Al tiempo que el beber furioso andaba
y mal de las tinajas el partido,
de palabra en palabra se llegaba
a encenderse entre todos gran ruido;
la razón uno de otro no escuchaba,
sabida la ocasión do había nacido,
vino sobre cuál era el más valiente
y digno del gobierno de la gente.



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