La araucana primera parte: 028

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CANTO II
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La araucana primera parte



¿Qué furor es el vuestro, ¡oh araucanos!,
que a perdición os lleva sin sentillo?
¿Contra vuestras entrañas tenéis manos,
y no contra el tirano en resistillo?
Teniendo tan a golpe a los cristianos
¿volvéis contra vosotros el cuchillo?
Si gana de morir os ha movido
no sea en tan bajo estado y abatido.

Volved las armas y ánimo furioso
a los pechos de aquellos que os han puesto
en dura sujeción, con afrentoso
partido, a todo el mundo manifiesto;
lanzad de vos el yugo vergonzoso,
mostrad vuestro valor y fuerza en esto,
no derraméis la sangre del Estado
que para redemirnos ha quedado.

No me pesa de ver la lozanía
de vuestro corazón, antes me esfuerza,
mas temo que esta vuestra valentía
por mal gobierno el buen camino tuerza;
que, vuelta entre nosotros la porfía,
degolláis vuestra patria con su fuerza;
cortad, pues, si ha de ser desa manera,
esta vieja garganta la primera.

Que esta flaca persona, atormentada
de golpes de fortuna, no procura
sino el agudo filo de una espada
pues no la acaba tanta desventura.
Aquella vida es bien afortunada
que la temprana muerte le asegura,
pero a nuestro bien público atendiendo,
quiero decir en esto lo que entiendo.

Pares sois en valor y fortaleza,
el cielo os igualó en el nacimiento;
de linaje, de estado y de riqueza
hizo a todos igual repartimiento;
y en singular por ánimo y grandeza
podéis tener del mundo el regimiento,
que este gracioso don no agradecido
nos ha al presente término traído.



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