La araucana primera parte: 030

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CANTO II
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La araucana primera parte



Cayocupil al tronco aguija presto,
de ser el más valiente confiado,
y encima de los altos hombros puesto
lo deja a las cinco horas de cansado;
Gualemo lo probó, joven dispuesto,
mas no pasó de allí y esto acabado,
Angol el grueso leño tomó luego;
duró seis horas largas en el juego.

Purén tras él lo trujo medio día,
y el esforzado Ongolmo más de medio;
y cuatro horas y media Lebopía,
que de sufrirlo más no hubo remedio.
Lemolemo siete horas le traía,
el cual jamás en todo este comedio
dejó de andar acá y allá saltando
hasta que ya el vigor le fue faltando.

Elicura a la prueba se previene
y en sustentar el líbano trabaja;
a nueve horas dejarle le conviene
que no pudiera más si fuera paja;
Tucapelo catorce lo sostiene
encareciendo todos la ventaja;
pero en esto Licoya apercebido
mudó en un gran silencio aquel ruido.

De los hombros el manto derribando
las terribles espaldas descubría,
y el duro y grave leño levantando
sobre el fornido asiento lo ponía;
corre ligero aquí y allí mostrando
que poco aquella carga le impedía.
Era de sol a sol el día pasado
y el peso sustentaba aún no cansado.

Venía apriesa la noche, aborrecida
por la ausencia del sol, pero Diana
les daba claridad con su salida,
mostrándose a tal tiempo más lozana.
Lincoya con la carga no convida,
aunque ya despuntaba la mañana,
hasta que llegó el sol al medio cielo,
que dio con ella entonces en el suelo.



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