La araucana primera parte: 051

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CANTO III
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La araucana primera parte



Pasa recio Valdivia y va furioso,
que con Ongolmo más no se detiene,
y adonde Leucotón, mozo animoso,
estaba en una gran pendencia, viene,
que contra Juan de Lamas y Reinoso
solo su parte y opinión mantiene,
el cual con su destreza y mucho seso
la guerra sustentaba en igual peso.

Partióse esta batalla, porque cuando
Valdivia llegó adonde combatía,
parte acudió del araucano bando,
que en su ayuda y defensa se metía.
Fuese el daño y destrozo renovando;
de un cabo y de otro gente concurría,
sube el alto rumor a las estrellas
sacando de los hierros mil centellas.

Gran rato anduvo en término dudoso
la confusa vitoria desta guerra,
lleno el aire de estruendo sonoroso,
roja de sangre y húmida la tierra.
Quién busca y sólo quiere un fin honroso,
quién a los brazos con el otro cierra,
y por darle más presto cruda muerte,
tienta con el puñal lo menos fuerte.

A Iuan de Gudiel no le fue sano
el tenerse en la lucha por maestro,
porque sin tiempo y con esfuerzo vano
cerró con Guaticol, no menos diestro.
Y en aquella sazón Purén, su hermano,
que estaba cerca dél, en el siniestro
lado le abrió con daga una herida
por do la muerte entró y salió la vida.

Andrés de Villarroel, ya enflaquecido
por la falta de sangre derramada,
andaba entre los bárbaros metido,
procurando la muerte más honrada.
También Juan de las Peñas, mal herido,
rompiendo por la espesa gente armada,
se puso junto dél, y así la suerte
los hizo a un tiempo iguales en la muerte.



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