La araucana primera parte: 070

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CANTO IV
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La araucana primera parte



Tras él al suelo fue Diego García,
de una llaga mortal abierto el pecho;
de otro golpe Escalona se tendía,
que Tucapel le acierta por derecho;
los demás españoles en la vía
(considere quien ya se vio en estrecho)
con cuánta priesa baten las ijadas
de los lasos caballos desangradas.

El fiero Tucapel haciendo guerra
a todos con audacia los asalta,
y en viendo que estos dos baten la tierra,
gallardo por encima dellos salta;
topa a Almagro y con él ligero cierra
en los pies levantado y la maza alta,
que sobre él derribándola venía
con toda la pujanza que tenía.

O fue mal tiento o furia que llevaba,
o que el Sumo Señor quiso librallo,
que el tiro a la cabeza señalaba
y a dar vino en las ancas del caballo;
con tanta fuerza el golpe le cargaba
que Almagro más no pudo meneallo,
quedando derrengado de manera
que si fuera de masa o blanda cera.

Almagro con presteza por un lado,
viendo el caballo cojo, se derriba;
ora fue su ventura y diestro hado
ora siniestro del que tras él iba,
el cual era el valiente Maldonado
que envuelto en sangre y polvo al punto arriba
que el golpe segundaba Tucapelo
y por poco con él diera en el suelo.

Con el jinete estribo en el derecho
lado al bárbaro encuentra de pasada,
y cuanto cinco pasos o más trecho
lo lleva hacia adelante por la estrada;
brama el bárbaro ardiendo de despecho:
víbora no se vio más enconada
ni pisado escorpión vuelve tan presto,
como el indio volvió el airado gesto.



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