La araucana primera parte: 079

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CANTO V
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La araucana primera parte



En este quinto canto se contiene la reñida batalla que entre los
españoles y araucanos hubo en la cuesta de Andalicán, donde por
la astucia de Lautaro y el demasiado trabajo de los españoles
fueron los nuestros desbaratados y muertos más de la mitad
dellos juntamente con tres mil indios amigos


Siempre el benigno Dios por su clemencia
nos dilata el castigo merecido
hasta ver sin emienda la insolencia
y el corazón rebelde endurecido,
y es tanta la dañosa inadvertencia
que, aunque vemos el término cumplido
y ejemplo del castigo en el vecino,
no queremos dejar el mal camino.

Dígolo porque viene muy contenta
nuestra gente española a las espadas,
que en el fin de Valdivia no escarmienta
ni mira haber seguido sus pisadas;
presto la veréis dar estrecha cuenta
de las culpas presentes y pasadas,
que el verdugo Lautaro ardiendo en saña
se muestra con su gente en la campaña.

Villagrán con la suya a punto puesto
en el estrecho llano se detiene;
plantando seis cañones en buen puesto
ordena aquí y allí lo que conviene;
estuvo sin moverse un rato en esto
por ver el orden que Lautaro tiene,
que ocupaba su gente tanto trecho
que mitigó el ardor de más de un pecho.

De muchos fue esta guerra deseada
pero sabe ora Dios sus intenciones,
viendo toda la cuesta rodeada
de gente en concertados escuadrones;
la sangre, del temor ya resfriada
con presteza acudió a los corazones;
los miembros, del calor desamparados,
fueron luego de esfuerzo reformados.



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