La araucana primera parte: 088

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CANTO V
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La araucana primera parte



Dudan por ver al bárbaro tan fuerte
cuando ellos en la fuerza iban menguando;
representóles el temor la muerte,
las heridas y sangre resfriando.
Algunos desaniman de tal suerte
que se van al camino retirando,
no del todo, Señor, desbaratados
mas haciéndoles rostro y ordenados.

Pero el buen Villagrán, haciendo fuerza
se arroja y contrapone al paso airado,
y con sabias razones los esfuerza,
como de capitán escarmentado,
diciendo: «Caballeros, nadie tuerza
de aquello que a su honor es obligado,
no os entreguéis al miedo, que es, yo os digo,
de todo nuestro bien gran enemigo.

Sacudidle de vos y veréis luego
la deshonra y afrenta manifiesta;
mirad que el miedo infame, torpe y ciego
más que el hierro enemigo aquí os molesta.
No os turbéis, reportaos, tened sosiego,
que en este solo punto tenéis puesta
vuestra fama, el honor, vida y hacienda,
y es cosa que después no tiene emienda.

¿A dó volvéis sin orden y sin tiento,
que los pasos tenemos impedidos?
¿Con cuanto deshonor y abatimiento
seremos de los nuestros acogidos?
La vida y honra está en el vencimiento,
la muerte y deshonor en ser vencidos:
mirad esto, y veréis huyendo cierta
vuestra deshonra, y más la vida incierta».



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