La araucana primera parte: 089

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CANTO V
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La araucana primera parte



De la plaza no ganan cuanto un dedo
por esto y otras cosas que decía,
según era el terror y estraño miedo
en que el peligro puesto los había.
«¿Dónde quedar mejor que aquí yo puedo?»
diciendo Villagrán, con osadía
temeraria arremete tanta gente,
sólo para morir honradamente.

La vida ofrece de acabar contenta
por no estar al rigor de ser juzgado;
teme más que a la muerte alguna afrenta
y el verse con el dedo señalado;
no quiere andar a todos dando cuenta
si volver las espaldas fue forzado,
que por dolencia o mancha se reputa
tener puesto el honor hombre en disputa.

Cuán bien desto salió, que del caballo
al suelo le trujeron aturdido;
cuál procura prendello, cuál matallo,
pero las buenas armas le han valido.
Otros dicen a voces: «¡Desarmallo!»
Acude allí la gente y el ruido...
Mas quien saber el fin desto quisiere
al otro canto pido que me espere.



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