La araucana primera parte: 124

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CANTO VIII
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La araucana primera parte



Baja Lautaro al campo y prestamente
el rico cuerno a retirar tocaba,
al són del cual se recogió la gente,
que recogerse a nadie le pesaba;
sólo lo siente el bárbaro valiente,
que satisfecho a su labor no estaba
y volviendo a Lautaro el fiero gesto,
en alta y libre voz le dijo aquesto:

«¿Cómo, buen capitán, has estorbado,
el tomar desta vil canalla emienda
y verme destos rústicos vengado
para que mi valor mejor se entienda?»
Lautaro le responde: «Es escusado
quien viniere contigo a la contienda
que se pueda valer contra tu diestra,
según que dello has dado aquí la muestra.

»Comigo puedes ir, que te aseguro
que ningún daño y mal te sobrevenga».
Tucapel le responde: «Yo te juro
que un paso ese temor no me detenga.
Mi maza es la que a mí me da el seguro;
lo demás como quiera vaya y venga,
que el miedo es de los niños y mujeres.
¡Sús, alto! vamos luego a do quisieres».

Juntos los dos al tribunal llegando,
Tucapel, de Lautaro adelantado,
subió por la escalera no mostrando
punto de alteración por lo pasado;
el sagaz General, disimulando,
con graciosa aparencia le ha tratado
y de la rota plática el estilo
Lautaro, así diciendo, añudó el hilo: