La araucana primera parte: 127

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CANTO IX
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La araucana primera parte



Llegan los araucanos a tres leguas de la Imperial con grueso ejército.
No ha efeto su intención por permisión divina. Dan vuelta a sus tierras
adonde les vino nueva que los españoles estaban en el asiento de Penco
reedificando la ciudad de La Concepción. Vienen sobre los españoles, y
hubo entre ellos una recia batalla.


Si los hombres no veen milagros tantos
como se vieron en la edad pasada
es causa haber agora pocos santos
y estar la ley cristiana autorizada;
y así de cualquier cosa hacen espantos
que sobre el natural uso es obrada
y no sólo al Autor no dan creencia
mas ponen en su crédito dolencia.

Que si al enfermo quiere Dios sanarle
por su costumbre y tiempo convalece;
si al bajo miserable levantarle
por modos ordinarios le engrandece;
si al soberbio hinchado derribarle
por naturales términos se ofrece:
de suerte que las cosas desta vida
van por su natural curso y medida.

Por do vemos que Dios quiere y procura
hacer su voluntad naturalmente,
sirviendo de instrumento la natura
sobre la cual Él sólo es el potente;
y así los que creyeron por fe pura
merecen más que si palpablemente
viesen lo que después de ya visible,
sacarlos de que fue sería imposible.

En contar una cosa estoy dudoso
que soy de poner dudas enemigo,
y es un estraño caso milagroso
que fue todo un ejército testigo;
aunque yo soy en esto escrupuloso
por lo que dello arriba, Señor, digo,
no dejaré en efeto de contarlo
pues los indios no dejan de afirmarlo.



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