La araucana primera parte: 138

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

CANTO IX
Pág. 138 de 239
La araucana primera parte



Apretándolos iban reciamente,
los nuestros resistiendo y peleando
hasta el estrecho paso de una puente
que allí Lautaro, al cuerno aliento dando,
el araucano ejército obediente
se va al són conocido reparando;
del fuerte tanto estrecho esto sería
cuanto tira un cañón de puntería.

Detúvose Lautaro con intento
de esperar al caliente mediodía,
porque de la mañana el fresco viento
los caballos y gente alentaría.
Reforma su escuadrón, haciendo asiento
a vista de los nuestros, que a porfía
se habían al sitio fuerte recogido,
teniendo por mejor aquel partido.

Cuando el sol en el medio cielo estaba
no declinando a parte un solo punto,
y la aguda chicharra se entonaba
con un desapacible contrapunto,
el astuto Lautaro levantaba
su campo en escuadrón cerrado y junto,
con grande estruendo y paso concertado
hacia el sitio español fortificado.

Con audacia, desdén y confianza
Lautaro contra el fuerte caminaba;
síguele atrás la gente en ordenanza
y él con gracioso término arrastraba
una larga, ñudosa y gruesa lanza
que airoso poco a poco la terciaba
y tanto por el cuento la blandía
que juntar los estremos parecía.

Los pocos españoles salen fuera,
que encerrados no quieren esperallos;
de arcabuces delante una hilera,
otra de picas luego y los caballos
a los lados, y así desta manera
con fiera muestra vienen a buscallos;
llegados donde ya podían herirse
los unos a los otros dejan irse.



<<<
>>>