La araucana primera parte: 151

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CANTO X
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La araucana primera parte



Y a vueltas del estruendo y muchedumbre
también en la vitoria embebecidas,
de medrosas y blandas de costumbre
se vuelven temerarias homicidas;
no sienten ni les daba pesadumbre
los pechos al correr, ni las crecidas
barrigas de ocho meses ocupadas,
antes corren mejor las más preñadas.

Llamábase infelice la postrera
y con ruegos al cielo se volvía,
porque a tal conyuntura en la carrera
mover más presto el peso no podía.
Si las mujeres van desta manera,
la bárbara canalla ¿cuál iría?
De aquí tuvo principio en esta tierra
venir también mujeres a la guerra.

Vienen acompañando a sus maridos
y en el dudoso trance están paradas;
pero si los contrarios son vencidos
salen a perseguirlos esforzadas;
prueban la flaca fuerza en los rendidos
y si cortan en ellos sus espadas,
haciéndolos morir de mil maneras,
que la mujer cruel eslo de veras.

Así a los nuestros esta vez siguieron
hasta donde el alcance había cesado,
y desde allí la vuelta al pueblo dieron
ya de los enemigos saqueado.
Que cuando hacer más daño no pudieron,
subiendo en los caballos que en el prado
sueltos sin orden y gobierno andaban,
a sus dueños por juego remedaban.

Quién hace que combate y quién huía,
y quién tras el que huye va corriendo;
quién finge que está muerto y se tendía,
quién correr procuraba no pudiendo.
La alegre gente así se entretenía,
el trabajo importuno despidiendo,
hasta que el sol rayaba los collados,
que el General llegó y los más soldados.



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