La araucana primera parte: 153

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CANTO X
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La araucana primera parte



Fue con solene pompa referido
el orden de los precios y el primero
era un lustroso alfanje guarnecido
por mano artificiosa de platero:
este premio fue allí constituido
para aquel que con brazo más entero
tirase una fornida y gruesa lanza,
sobrando a los demás en la pujanza.

Y de cendrada plata una celada
cubierta de altas plumas de colores,
de un cerco de oro puro rodeada,
esmaltadas en él varias labores,
fue la preciada joya señalada
para aquel que entre diestros luchadores
en la difícil prueba se estremase
y por señor del campo en pie quedase.

Un lebrel animoso remendado
que el collar remataba una venera
de agudas puntas de metal herrado,
era el precio de aquel que en la carrera,
de todas armas y presteza armado,
arribase más presto a la bandera
que una gran milla lejos tremolaba
y el trecho señalado limitaba.

Y de niervos un arco hecho por arte
con su dorada aljaba, que pendía
de un ancho y bien labrado talabarte
con dos guesas hebillas de taujía,
éste se señaló y se puso aparte
para aquel que con flecha a puntería,
ganando por destreza el precio rico,
llevase al papagayo el corvo pico.

Un caballo morcillo rabicano
tascando el freno estaba de cabestro,
precio del que con suelta y presta mano
esgrimiese el bastón más como diestro.
Por juez se señaló a Caupolicano,
de todos ejercicios gran maestro.
Ya la trompeta con sonada nueva
llamaba opositores a la prueba.



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