La araucana primera parte: 158

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

CANTO X
Pág. 158 de 239
La araucana primera parte



Sacáronle del campo sin sentido
y a su tienda en los hombros le llevaron;
todos la fuerza grande y el partido
de Rengo en alta voz solenizaron;
pero cesando en esto aquel ruido,
a sus asientos luego se tornaron,
porque vieron que Talco aparejado
el puesto de la lucha había tomado.

Fue este Talco de pruebas gran maestro,
de recios miembros y feroz semblante,
diestro en la lucha y en las armas diestro,
ligero y esforzado aunque arrogante
y con todas las partes que aquí muestro,
era Rengo más suelto y más pujante,
usado en los robustos ejercicios,
que dello su persona daba indicios.

Talco se mueve y sale con presteza,
Rengo espaciosamente se movía;
fíase mucho el uno en la destreza,
el otro en su vigor sólo se fía.
En esto con estraña ligereza,
cuando menos cuidado en Talco había,
un gran salto dio Rengo no pensado,
cogiendo al enemigo descuidado.

De la suerte que el tigre cauteloso
viendo venir lozano al suelto pardo,
el cuello bajo, lerdo y perezoso,
con ronco són se mueve a paso tardo,
y en un instante súbito y furioso
salta sobre él con ímpetu gallardo
y echándole la garra así le aprieta
que le oprime, le rinde y le sujeta,

desta manera Rengo a Talco afierra,
y antes que a la defensa se prevenga,
tan recio le apretó contra la tierra
que, el lomo quebrantado, lo derrienga;
viéndolo pues así lo desafierra
y a su puesto esperando que otro venga,
vuelve, dejando el campo con tal hecho
de su estremada fuerza satisfecho.



<<<
>>>