La araucana primera parte: 160

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CANTO X
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La araucana primera parte



Vienen al paragón dos animosos
que en esfuerzo y pujanza par no tienen;
unas veces aguijan presurosos,
otras frenan el paso y lo detienen.
Andan en torno y miran cautelosos,
y a todos los engaños se previenen;
pero no tardó mucho que cerraron
y con estrechos ñudos se abrazaron.

Juntándose los dos, pechos con pechos,
van las últimas fuerzas apurando;
ya se afirman y tienden muy estrechos,
ya se arrojan en torno volteando,
ya los izquierdos, ya los pies derechos
se enclavijan y enredan, no bastando
cuanta fuerza se pone, estudio y arte
a poder mejorarse alguna parte.

Acá y allá furiosos se rodean,
la fuerza uno del otro resistiendo;
tanto forcejan, gimen, ijadean
que los miembros se van entorpeciendo;
tiemblan de la fatiga y titubean
las cansadas rodillas, no pudiendo
comportar el tesón y furia insana
que al fin eran de hueso y carne humana.

De sudor grueso y engrosado aliento
cubiertos los dos bárbaros andaban
y del fogoso y recio movimiento
roncos los pechos dentro resonaban.
Ellos siempre con más encendimiento,
sacando nuevas fuerzas procuraban
llegar la empresa al cabo comenzada
por ganar el honor y la celada.



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