La araucana primera parte: 174

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CANTO XI
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La araucana primera parte



Llegados de la fuerza poco trecho,
reconocida bien por cada parte,
pónenle el rostro y sin torcer, derecho,
asaltan el fosado baluarte.
Por acabado tienen aquel hecho;
de los bárbaros huye la más parte,
ganan las puertas francas con gran gloria,
cantando en altas voces la vitoria.

No hubiera relación deste contento
si los primeros indios aguardaran
tanto espacio y sazón cuanto un momento
que las puertas los últimos tomaran,
mas viéndolos entrar, sin sufrimiento
ni poderse abstener, luego reparan;
haciendo la señal que no debían,
hicieron revolver los que huían.

Como corre el caballo cuando ha olido
las yeguas que atrás quedan y querencia
que allí el intento inclina y el sentido,
gime y relincha con celosa ausencia,
afloja el curso, atrás tiende el oído,
alerto a si el señor le da licencia,
que a dar la vuelta aun no le ha señalado
cuando sobre los pies ha volteado,

de aquel modo los bárbaros huyendo
con muestra de temor, aunque fingida,
firman el paso presuroso oyendo
la alegre y cierta seña conocida,
y en contra de los nuestros esgrimiendo
la cruda espada, al parecer rendida,
vuelven con una furia tan terrible
que el suelo retembló del són horrible.

Como por sesgo mar del manso viento
siguen las graves olas el camino
y con furioso y recio movimiento
salta el contrario Coro repentino,
que las arenas del profundo asiento
las saca arriba en turbio remolino,
y las hinchadas olas revolviendo
al tempestuoso Coro van siguiendo.



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