La araucana primera parte: 190

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CANTO XII
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La araucana primera parte



¿Cuántos vemos el crédito perdido
en afrentoso y mísero destierro,
por sólo haber sin término ofrecido
el pecho osado al enemigo hierro?
Que no es valor, mas antes es tenido
por loco, temerario y torpe yerro:
valor es ser al orden obediente,
y locura sin orden ser valiente.

Como en este negocio y gran jornada
con tanto esfuerzo así nos destruimos,
fue porque no miramos jamás nada
sino al ciego apetito a quién seguimos;
que a no perder, por furia anticipada,
el tiempo y coyuntura que tuvimos,
no quedara español ni cosa alguna
a la disposición de la Fortuna.

Si al entrar de la fuerza reportados
allí algún sufrimiento se tuviera,
fueran vuestros esfuerzos celebrados,
pues ningún enemigo se nos fuera;
en la ciudad estaban descuidados:
con la gente que andaba por de fuera
hiciéramos un hecho y una suerte,
que no la consumieran tiempo y muerte.

Pero quiero poneros advertencia
que habéis por la razón de gobernaros,
haciendo al movimiento resistencia
hasta que la sazón venga a llamaros;
y no salirme un punto de obediencia
ni a lo que no os mandare adelantaros,
que en el inobediente y atrevido
haré ejemplar castigo nunca oído.

Y pues volvemos ya donde se muestra
nuestro poco valor, por mal regidos,
en fe que habéis de ser, alzo la diestra,
en el primer honor restituidos,
o el campo regará la sangre nuestra
y habemos de quedar en él rendidos
por pasto de las brutas bestias fieras
y de las sucias aves carniceras».



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