La araucana primera parte: 191

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CANTO XII
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La araucana primera parte



Con esto fue la plática acabada
y la trompeta a levantar tocando,
dieron nuevo principio a su jornada
con la usada presteza caminando;
yendo así, al descubrir de una ensenada,
por Mataquito a la derecha entrando,
un bárbaro encontraron por la vía
que del pueblo les dijo que venía.

Éste les afirmó con juramento
que en Mapocho se sabe su venida:
ora les dio la nueva della el viento,
ora de espías solícitas sabida;
también que de copioso bastimento
estaba la ciudad ya prevenida,
con defensas, reparos, provisiones,
pertrechos, aparatos, municiones.

Certificado bien Lautaro desto,
muda el primer intento que traía,
viendo ser temerario presupuesto
seguirle con tan poca compañía;
piensa juntar más gentes y de presto
un fuerte asiento que en el valle había,
con ingenio y cuidado diligente
comienza a reforzarle nuevamente.

Con la priesa que dio, dentro metido,
y ser dispuesto el sitio y reparado,
fue en breve aquel lugar fortalecido
de foso y fuerte muro rodeado.
Gente a la fama desto había acudido,
codiciosa del robo deseado;
forzoso me es pasar de aquí corriendo
que siento en nuestro pueblo un gran estruendo.

Sábese en la ciudad por cosa cierta
que a toda furia el hijo de Pillano
guiando un escuadrón de gente experta
viene sobre ella con armada mano.
El súbito temor puso en alerta
y confusión al pueblo castellano;
mas la sangre, que el miedo helado había,
de un ardiente coraje se encendía.



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