La araucana primera parte: 192

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CANTO XII
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La araucana primera parte



A las armas acuden los briosos
y aquellos que los años agravaban,
con industrias y avisos provechosos
la tierra y partes flacas reparaban;
tras estos, treinta mozos animosos
y un astuto caudillo se aprestaban,
que con algunos bárbaros amigos
fuesen a descubrir los enemigos.

Villagrán a la sazón no residía
en el pueblo español alborotado;
que para la Imperial partido había
por camino de Arauco desviado.
Mas ya con nueva gente revolvía
y junto de do el bárbaro cercado
de gruesos troncos y fajina estaba,
sin saberlo una noche se alojaba.

Cuando la alegre y fresca aurora vino
y él la nueva jornada comenzaba,
al calar de una loma, en el camino
un comarcano bárbaro encontraba,
el cual le dio la nueva del vecino
campo y razón de cuanto en él pasaba,
que todo bien el mozo lo sabía,
como aquel que a robar de allá venía.

Entendió el español del indio cuanto
el bárbaro enemigo determina,
y cómo allega gentes, entretanto
que el oportuno tiempo se avecina:
no puso a los cautenes esto espanto
y más cuando supieron que vecina
venía también la gente nuestra armada,
que dellos aún no estaba una jornada.

Villagrán le pregunta si podría
ganar al araucano la albarrada;
sonriéndose el indio respondía
ser cosa de intentar bien escusada
por el reparo y sitio que tenía,
y estar por las espaldas abrigada
de una tajada y peñascosa sierra
que por aquella parte el fuerte cierra.



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