La araucana primera parte: 196

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

CANTO XII
Pág. 196 de 239
La araucana primera parte



Entretenía la gente y sustentaba
con són de un general repartimiento,
y el más culpado más premio esperaba,
fundado en el pasado regimiento.
El Marqués entretanto se informaba,
llevando deste error diverso intento,
que no sólo dio pena a los culpados
mas renovó los yerros perdonados;

pues cuando con el tiempo ya pensaron
que estaban sus insultos encubiertos,
en público pregón se renovaron,
y fueron con castigo descubiertos:
que casi en los más pueblos que pecaron
amanecieron en un tiempo muertos
aquellos que con más poder y mano
habían seguido el bando del tirano.

No condeno, Señor, los que murieron
pues fueron perdonados y admitidos
cuando a vuestro servicio en sazón fueron,
y en importante tiempo reducidos,
quedando los errores que tuvieron
a vuestra gran clemencia remitidos.
De vos solo, Señor, es el juzgarlos,
y el poderlos salvar o condenarlos.

Dar mi decreto en esto yo no puedo,
que siempre en casos de honra lo rehuso;
sólo digo el terror y estraño miedo
que en la gente soberbia el Marqués puso
con el castigo, a la sazón acedo,
dejando el reino atónito y confuso,
del temerario hecho tan dudoso
que aun era imaginarlo peligroso.

A quien hallaba culpa conocida
del Pirú le destierra en penitencia,
que es entre ellos la afrenta más sentida,
y que más examina la paciencia;
el justo de ejemplar y llana vida
temeroso escudriña la conciencia,
viendo el rigor de la justicia airada
que ya desenvainado había la espada.



<<<
>>>